«No me des pescado, enséñame a pescar» (proverbio chino). Los gobiernos, la Iglesia o las ONG apuestan pon los inmigrantes, por los más débiles, que es una manera de defender a todos. Nos horroriza a todos sus muertes, las malas condiciones de vida en sus países de origen o de destino. En uno y otros lugares se deben dignificar sus vidas. En ideologías rectificar es de sabios e ideal si esos nuevos rumbos van en dirección del respeto a los derechos humanos, las libertades, el progreso, el espíritu emprendedor, la solidaridad, la educación, la justicia, la no violencia. No importa de donde vengas, sí donde estás, adonde vas. Aznar es azañista. Azaña, con sus aspecto físico poco agraciado, difícilmente hubiese ganado elecciones; se valora sobre todo la imagen por encima del talento o la honradez. Otros vienen de la falange o el clero y recaban en el comunismo dogmático, estalinista y después retornan al socialismo democrático o al liberalismo. Los ministros Piqué, Birulé y Villalobos evolucinan de la extrema izquierda antidemocr tica, estatalista hacia el liberalismo o el progresismo. Viva la libertad. Cada cual trata de ajustarse a la realidad cambiante, imprevisible.
Me horrorizan quienes para imponer sus ideas asesinan a ni_os, polic¡as o mujeres. A los asesinados de les quita la vida y el derecho a adatarse a la realidad. Para los terrorismo iluminado, si su «proyecto» van contra la realidad, peor para la realidad. Los muertos no pueden evolucionar en ideas ni acometer proyectos ni vivir de recuerdos.
Tal vez se conservador o progresista sean dos maneras de ser imb’ciles, La historia m s que seguir un l¡nea es recorrer un bosque unas veces dif¡cilmente penetrable, otras con claros, y con sorpresa tras sorpresa, que eso hace que los «progres» de ayer hoy son los «carcas», los detentadores de privilegios, los conservadores de hoy y viceversa.
Al fondo, no olvidar que el poder corrompe, el que sea, y el fan de uno u otro piense que tal vez est’ muy ciego ante las andanzas de su l¡der carism tico o no, pero con los ojos muy abiertos para el que «no es de los nuestros». No obstante, todos los l¡deres, por personas, por representar unas opciones me merecen m ximo respeto, inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Lo bueno es enemigo de lo mejor. Si. Instintivamente apuesto por la democracia, el humanismo c¡vico, la no violencia, para esos inmigrantes de las pateras o el ni_o en seno de la madre.
Marcos Guti’rrez Sanju n
