Buenas noches.
En los últimos diez años hemos tenido que hacer frente, como cualquier Gobierno, a crisis políticas de diversa magnitud. Ese cotejo con la realidad siempre ha merecido de mi parte una profunda reflexión y un severo análisis. Esto explica mi silencio de estos días frente a los últimos acontecimientos políticos, pero lo más importante: hemos afrontado todas las crisis -incluyendo ésta, también- asumiendo como premisa los supremos intereses del Perú.
Esta semana, a través de un vídeo, se ha hecho una grave denuncia ante la cual mi posición, clara y tajante, no es otra que la de respaldar una severa investigación para determinar responsabilidades ante la ley. Ello, no obstante, quiero señalar que éste es -por sobre todo- un hecho político que obviamente ha tenido un fuerte impacto en la estabilidad de mi Gobierno y del país.
Mi candidatura a la presidencia de la República tenía el legítimo propósito de representar a un importante sector de la ciudadan¡a con pleno derecho a coincidir con nuestra propuesta de gobierno, as¡ como otros peruanos tienen el derecho a disentir de ella.
El clima de tensi¢n se prolong¢ m s all de los comicios, incluso con acciones de extrema violencia que, sin embargo, no pudieron impedir que el 28 de julio se instalara el nuevo Gobierno.
He reconocido m s de una vez que atravesamos por dificultades coyunturales, lo que tambi’n ocurre hoy en otros pa¡ses del mundo, por eso, a partir del mismo 28 de julio nos pusimos inmediatamente a trabajar para honrar nuestro compromiso con el pueblo. Sin embargo, fuerzas e intereses pol¡ticos -que no aceptan ni aceptar n quedarse al margen por cinco a_os m s-, fuerzas e intereses que representan pol¡ticas distintas al Gobierno, distintas a la nuestra, pretenden un cambio de Gobierno en el m s breve plazo.
Es mi obligaci¢n moral, como presidente de la Repoblica, tomar una decisi¢n ante esta situaci¢n que, adem s de frenar el proceso de recuperaci¢n econ¢mica, atenta contra las leg¡timas expectativas de progreso de los peruanos.
A pesar de haber sido elegido por una mayor¡a ciudadana, no quiero constituirme en factor de perturbaci¢n ¥y menos! en obst culo para fortalecer el sistema democr tico. Por ello, tras una profunda reflexi¢n y objetiva evaluaci¢n de la coyuntura, he tomado la decisi¢n:
Primero, de desactivar el Sistema de Inteligencia Nacional. Y en segundo lugar, de convocar en el inmediato plazo posible, a elecciones generales, medida esta oltima que espero sea acogida y entendida en su real contexto por los organismos competentes.
En estas elecciones generales, dem s est decirlo, no participar quien habla, sino todos aquellos que se sientan capaces de ejercer la Primera Magistratura o las funciones congresales.
El pueblo, estoy seguro, sabr con prudencia escoger el mejor destino.
He gobernado el Pero durante diez a_os. Ni los Detractores pueden dejar de reconocer logros fundamentales, que nos los enumerar’. Ustedes los conocen. Estos logros son mi gran satisfacci¢n y la prueba tangible de la dedicaci¢n y el cari_o que he puesto a la obra de gobierno, especialmente aquella en favor de mis compatriotas m s necesitados. Ello me basta como recompensa moral.
Pocos gobiernos en la historia del Pero han heredado desastre como nosotros lo hemos hecho, para convertir estos y viejos lastres hist¢ricos en oportunidad de desarrollo y viabilidad nacional.
Deseo que el Pero, mi pa¡s y al que he entregado diez a_os de trabajo intenso procurando la m xima eficiencia para levantarse de sus escombros, no retroceda en t’rmino de paz y desarrollo.
Si el Pero retrocede en estos t’rminos, qu’ sentido tendr¡a el enorme sacrificio de civiles, polic¡as, militares y autoridades a todos nivel, sin cuyo concurso abnegado no habr¡a hoy paz interna ni externa.
Mis dos per¡odos de gobierno -lo reconozco- no est n exentos de errores u omisiones. Ellos puede haber postergado la atenci¢n de los leg¡timos intereses de algunos sectores de la ciudadan¡a, lo que ciertamente lamento.
Y a quienes votaron por nuestra propuesta de gobierno, con esperanza y entusiasmo, les agradezco profundamente. Y pido comprensi¢n. Se trata no de renunciar a nuestros ideales y principios, sino de dar un paso realista para que los peruanos puedan seguir construyendo su futuro en democracia, entendiendo por democracia lo que ustedes entienden y desean: oportunidades reales, concretas, para los sectores menos favorecidos.
Conf¡o en que el pueblo sabr , con madurez, continuar el camino del progreso. En ese camino tambi’n estar’ yo hasta siempre identificado con el pueblo.
Muchas gracias. Buenas noches.
