El Ecuador es un país que mantiene un salario mínimo de 100 mil sucres mensuales, una deuda externa de 17 mil millones de dólares y un índice de desempleo y subempleo que supera el 80 por ciento, por consiguiente sobrevive en medio de la peor crisis económica de toda su vida republicana.
A estas fatales cifras se suma la realidad de una nación cercenada, a causa del último conflicto bélico con el Perú, donde los militares y ciudadanos pobres ofrendaron sus vidas, y los políticos nacionales con el depuesto presidente Jamil Mahuad, al frente, entregaron una gran parte de la cabecera del Alto Cenepa, humillando al país con la retención privada sin derecho a la soberanía, de un kilómetro cuadrado en torno a la legendaria Tiwintza, símbolo de la resistencia nacional.
Las falsas promesas de Mahuad, de que una vez solucionado el problema limítrofe, la bonanza campearía; y cuando esto no dio resultado apuntó a la renegociación de la deuda externa, sin alternativas inmediatas, decidiendo por el contrario el aumento de los art¡culos de primera necesidad, incluyendo a los combustibles y congelando las cuentas bancarias, no hicieron m s que fraguar los levantamientos populares con los ind¡genas a la cabeza, acelerando las condiciones para la consolidaci¢n de grupos insurgentes.
Pol¡tica continuista
Ahora, el Gobierno Nacional, con Gustavo Noboa como capit n de la nave del Estado, no ha podido desechar de los pasillos de Carondelet y dem s instituciones poblicas el fantasma del descontento popular.
Noboa, al igual que Jamil Mahuad, se empecina en continuar impulsando el modelo neoliberal, por encima del rechazo de una gran mayor¡a de organizaciones sociales y populares, quienes incluso dieron un plazo de seis meses al mandatario para que rectifique su pr ctrica pol¡tica, social y econ¢mica.
Rechazan dolarizaci¢n
La dolarizaci¢n, el oltimo experimento, es rechazada por las organizaciones ind¡genas, campesinas y trabajadores, por considerarla nociva a sus intereses, pues temen el calvario que padece Argentina, que super¢ en menso de 4 a_os el 400 por ciento de su deuda externa y liquid¢ a la clase trabajadora al incrementar el ¡ndice de desempleo del 15 al 35 por ciento. Hugo Guzm n, periodista chileno, asegura que existen en Am’rica Latina 190 millones de indigentes y pobres, 45 millones de ni_os y ni_as viviendo en la extrema pobreza, 40 millones de analfabetos.
En definitiva, una maltusiana realidad donde el d’ficit social es brutal; datos contundentes que desdicen de la eficacia del modelo neoliberal que buscan imponer las clases dominantes del continente, fiel servidoras de los organismos crediticios internacionales que se dan el lujo, como en el Ecuador, de amenazar y condicionar a todos sus ciudadanos.
Datos sospechosos
Recordemos que Philep Ageen, agente en el Ecuador de la Central de Inteligencia Americana (CIA) utiliz¢ el m’todo de la desorientaci¢n, dinamit¢ iglesias, cre¢ grupos «guerrilleros», se infiltr¢ en organizaciones de izquierda, para exterminar con todo lo que ol¡a a subversi¢n, como fue considerado el movimiento obrero en ese entonces (1960-1986).
A esta serie de hechos que se dan en el pa¡s, se suma otro, quiz el m s importante y peligroso, desde el punto de vista de un conflicto armado; y es el que se vive en la provincia de Sucumb¡os, y en toda la zona del Putumayo, que une a la selva amaz¢nica de Colombia, Ecuador, Pero, Venezuela y Brasil, donde la guerrilla, las bandas paramilitares, los narcotraficantes y los militares de estos pa¡ses se encuentra frente a frente, quiz s a la espera de que uno de estos protagonistas b’licos dispare su primer tiro, para iniciar la confrontaci¢n armada internacional.
Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, a trav’s de un nomero indeterminado de efectivos, tambi’n entran a este escenario, tal vez como los onicos instigadores e interesados en evitar un crecimiento de los procesos revolucionarios que, de hecho, se viven en toda Am’rica Latina.
Ellos, a decir de Luis Mosquera, concejal del cant¢n Lago Agrio, utilizan la muletilla del narcotr fico en la Amazon¡a colombiana para acabar con la insurgencia en ese pa¡s, desde territorio ecuatoriano.
«Y cuando les conviene trafican con drogas para comprar armas dirigidos a grupos terroristas de derecha, como sucedi¢ en el caso Ir n-Contras, cuando un alto oficial estadounidense desvi¢ importantes recursos econ¢micos manejados por el Gobierno de ese pa¡s hacia los contrarevolucionarios nicaraguenses», recalca Mosquera.
