A pocas horas de las elecciones en las que se renovará gobernador en el estado de Chiapas, las irregularidades electorales son ocultadas por propaganda política. El ambiente de violencia paramilitar no se disipa.
A pesar que diversas organizaciones sociales indígenas ha demandado el acuartelamiento del Ejército Mexicano, este sigue patrullando las áreas rurales. Sin embargo, organizaciones oficialistas, como la CONFRATERNICE, y otras de evangélicos, solicitaron la presencia de los militares.
La movilización persistente del grupo paramilitar «Paz y Justicia» crea gran tensión en los municipios de la zona norte. Además, en cientos de comunidades de la zona Los Altos, la selva y región fronteriza, la inducción al voto por el Partido Revolucionario Institucionalista, PRI, es la regla de estos días.
Incluso, a través de programas sociales se condicionan los derechos ciudadanos. Hay amenazas de desalojo, de castigo y hasta de muerte contra los opositores.
Diputados y funcionarios del Partido Revolucionario Institucional, PRI, han desatado una campa_a de desprestigio contra los observadores electorales. En la misma los acusan de ser «ultras» del Consejo General de Huelga de la Universidad, provocadores y violentos.
Integrantes de Alianza C¡vica y Ojos para la Democracia denunciaron que desde hace d¡as, en los medios de comunicaci¢n de Chiapas se han difundido anuncios, desplegados y entrevistas en donde los pri¡stas acusan a los observadores de querer desestabilizar al estado.
Mientras esto ocurre, la oficial Comisi¢n Nacional de Derechos Humanos afirm¢ que no ha detectado ningon foco rojo en la situaci¢n de Chiapas. En entrevista televisada, el Secretario de Gobernaci¢n del pa¡s, Diodoro Carrasco, afirm¢ que Chiapas se encuentra en tranquilidad para realizar las elecciones de este domingo. (Mx/QR/Au-Ppo-Mt/Ppe-Cs/pt).
Pedro Ortega Lugo
EL AMBIENTE DE VIOLENCIA MARCA LAS HORAS PREVIAS A LAS ELECCIONES EN CHIAPAS
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