Chile se presenta como país modelo en la ejecución de las políticas de libre mercado. Durante la dictadura de Pinochet se puso a la orden del día la privatización de un número grande de empresas públicas. Las privatizaciones absorbieron CAP (Compañía de Aceros del Pacífico), la CTC (Compañía de Teléfonos de Chile), Entel, Endesa, porciones de LAN, etc. En los años de la Concertación, la práctica privatizadora prosiguió, estimulando la acumulación en conglomerados que ya habían encontrado su momento de despegue en los años anteriores. Al parecer, esta política ultraliberal fue una de las condiciones que el régimen de Pinochet impuso a la opocisión para llevar a cabo la llamada «transición».
El éxito de este proceso se expresa en el hecho de que hoy día siete personas tengan el control del 70% de los valores del país. El proceso privatizador ha encontrado su instrumento en una serie de «holdings» que, una vez consolidados en el mercado chileno, extendieron su radio de acción localiz ndose en otros pa¡ses del continente, bien sea solos, asociados entre ellos o con empresas transnacionales. Actualmente quedan muy pocas empresas, sobre todo mineras, en manos del Estado chileno. Es posible que conserven esa situaci¢n por razones estrat’gicas (alimentan la burocracia y el aparato militar). Pero a lo largo de los a_os se han ensayado muchas f¢rmulas para inducir su privatizaci¢n.
El car cter de estas privatizaciones constituye un acto expropiatorio del patrimonio estatal. Las concesiones fueron hechas bajo condiciones pol¡ticas favorables a los empresarios, (que frecuentemente eran los propios funcionarios de la dictadura, al mismo tiempo empresarios, es decir, intelectuales org nicos de la burgues¡a, encargados de realizar las licitaciones) que muchas veces se adjudicaron estos bienes por sumas ¡nfimas o poniendo como garant¡as sus propias deudas.
La historia de Endesa Espa_a en Chile comenz¢ cuando esta empresa lleg¢ a un acuerdo financiero con un grupo chileno que representa los m s turbios intereses de la burocracia estatal bajo la dictadura militar de Pinochet, implementando todas las t’cnicas de la ingenier¡a financiera para desvalijar el patrimonio estatal chileno. La estrategia se alcanz¢ de modo directo y seguro, reemplazando el riesgo empresarial por la discrecionalidad absoluta del poder estatal para el reparto de la propiedad poblica entre los mismos bur¢cratas a cargo del gobierno o allegados a ‘l.
Primero crearon los fondos de pensiones para los trabajadores (aut’ntico timo de la estampita realizado por el Estado). Como segundo paso se nombraron administradores fiduciarios de estos fondos; como tercer paso, convirtieron esos fondos l¡quidos en capital procediendo a comprar empresas poblicas para transformarlas en privadas que cotizan en bolsa. La consecuencia fue que el Estado enajen¢ el patrimonio poblico y que estos gestores del aparato burocr tico estatal pinochetista, aparec¡an como sus onicos beneficiarios en moltiples sociedades donde se hac¡an cargo de toda la gesti¢n de ese patrimonio, y a su vez adquir¡an peque_os paquetes de acciones de car cter instrumental (con cl usulas de control sobre las decisiones), onica manera de poder participar legalmente en las juntas de accionistas.
La oltima etapa de esta operaci¢n de ingenier¡a financiera se complet¢ con la entrada de los capitales extranjeros (en este caso ENDESA-ESPA½A) en lo que podr¡amos llamar la segunda privatizaci¢n. Esta vez, las empresas ya privatizadas en manos de estos nuevos capitanes de industria a su paso por el aparato estatal pinochetista, ofrec¡an vender las sociedades con m’todos ortodoxos tipo OPA o con m’todos dignos de Meyer Lanski uno de los maestros financieros de los militares chilenos en sus buenas ‘pocas.
La decisi¢n de Endesa-Espa_a de entrar en Enersis, est plenamente justificada desde un punto de vista econ¢mico-estrat’gico. Comprando Enersis no s¢lo se adquiere la primera el’ctrica de Chile (que domina asimismo la generadora que se llama como la empresa espa_ola: Endesa), sino que adem s se consigue el control (al sumar sus participaciones de Endesa-Espa_a a las de la compa_¡a chilena) de otras empresas generadoras y distribuidoras de electricidad en Argentina, Pero, Colombia y Brasil.
La importancia estrat’gica de la batalla librada por Endesa-Espa_a para lograr el control de Enersis, se ha puesto en evidencia tras la creaci¢n del BBVA, donde se ha reabierto el debate sobre si las empresas energ’ticas tienen el tama_o suficiente para defenderse de una posible operaci¢n hostil en un sector que gravita hacia la centralizaci¢n. La tendencia hacia las fusiones entre las grandes compa_¡as el’ctricas europeas son un s¡ntoma m s de esta realidad y sus ecos ya se escuchan entre las empresas espa_olas. La amenaza de ofertas poblicas de adquisici¢n no solicitadas es evidente.
Los expertos vaticinan que, en unos a_os, el sector el’ctrico europeo se reducir a cinco o seis grupos. Empresas como la francesa Edf o las alemanas Vega-Riag y RWE tienen el tama_o suficiente como para absorber de un plumazo a cualquiera de las espa_olas. La onica excepci¢n es Endesa-Espa_a, que cogi¢ mosculo con la adquisici¢n de la chilena Enersis y, adem s, est protegida por una acci¢n de oro, por la que -en este caso el Estado espa_ol- est legalmente facultado para autorizar o no la eventual adquisici¢n de determinado porcentaje de capital de la Empresa.
La mejor manera de evitar que un grupo se cuele por la ventana es aumentar de tama_o, algo que se consigue mediante fusiones. öAlgunas el’ctricas ya empiezan a contemplar la posibilidad de una uni¢n con otra empresa del sector+, se_al¢ una fuente del mercado burs til, quien vaticin¢ importantes movimientos de centralizaci¢n.
A fines de 1997, cuando se negociaba la nueva asociaci¢n entre Endesa-Espa_a y Enersis, el presidente de la empresa espa_ola, Rodolfo Mart¡n-Villa, declar¢ que su prop¢sito era «hacer de Enersis la capital de nuestra presencia en la regi¢n». «Nuestra obligaci¢n y derecho -recalc¢- es defender esa inversi¢n» en referencia oblicua a los mil quinientos millones de d¢lares gastados en una operaci¢n que no les asegur¢ -todav¡a- control indisputado de Enersis y menos de Endesa-Chile. Estas declaraciones dan una idea clara de la magnitud de los intereses estrat’gicos del capital imperialista espa_ol en todo este asunto.
En agosto de 1997, Endesa-Espa_a compr¢ el 29,06% del capital de Enersis tras desembolsar 1.500 millones de d¢lares (unos 250.000 millones de pesetas). Con tres directores -Rodolfo Martin Villa, Alfredo Llorente y H’ctor L¢pez Vilaseco- de un total de siete, Endesa-Espa_a no ten¡a el control de Enersis ni gran presencia en la administraci¢n. S¢lo un ejecutivo espa_ol, Emilio Garc¡a, que es asesor de la contralor¡a. Haber invertido lo que invirtieron para tener una participaci¢n de minor¡a no era negocio. Apostaron por hacer prevalecer en Chile la dial’ctica econ¢mica de convertir la cantidad en cualidad, pujando por comprar el control de algo que no se pod¡a poner a la venta. Hab¡an ido a ese pa¡s para mandar y no mandaban.
El nudo del problema estuvo en que tras el proceso de privatizaci¢n iniciado en la ‘poca de Pinochet, las compa_¡as chilenas tienen una configuraci¢n accionarial peculiar. La participaci¢n m xima por parte de un solo accionista estaba limitada estatutariamente al 32% del capital de la empresa, y en todas ellas las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que manejan en su conjunto 50.000 millones de d¢lares, ocupaban una posici¢n relevante, que en el caso de Enersis alcanzaba al 29,2% del capital de la compa_¡a.
Se trataba, pues, de romper por primera vez el blindaje pol¡tico desde los tiempos de la dictadura, que garantizaba a las AFP el control monop¢lico sobre las empresas privatizadas. Esto s¢lo era posible modificando los estatutos y eliminando la cl usula por la cual un solo accionista no pod¡a apropiarse m s de un 32% del capital social. Y para eso, hab¡a que conseguir el respaldo de los dos tercios de las acciones emitidas, o negociar directamente con los administradores fiduciarios a espaldas de la masa accionaria.
Los administradores fiduciarios comandados por el ingeniero Yuraszeck y trece o catorce ejecutivos de su confianza, construyeron un holding casi de la nada. Se aprovecharon de las oportunidades que les brind¢ la dictadura al privatizar Chilectra. Organizaron las Chispas, sociedades de inversi¢n con dos tipos de acciones. De las A se emitieron 75 millones, de las B s¢lo 250 mil que quedaron en poder de Yuraszeck y los suyos. Las acciones B no daban dividendos, pero s¡ algo m s importante: el control. Las amistades y la dictadura hicieron el resto. El Banco del Estado, presidido por Alvaro Bard¢n, les prest¢ 65 millones de d¢lares para adquirir el 20% de Chilectra. As¡ comenz¢ Enersis, que luego se convirti¢ en un holding que controla Endesa, Sinapsis, la Inmobiliaria Manso de Velasco, Aguas Cordillera y otras empresas.
El a_o pasado se estimaba el valor de Enersis en cinco mil millones de d¢lares. A mediados del a_o pasado, necesitados de capital adicional ficticio en busca de aplicaci¢n productiva, los controladores de Enersis decidieron hacer nuevas alianzas para salir gananciosos en enormes negocios que se abr¡an con las privatizaciones el’ctricas en M’xico y Brasil. Con tal prop¢sito buscaron secretamente una alianza estrat’gica con Endesa-Espa_a -por entonces todav¡a empresa estatal aunque en proceso de privatizaci¢n- en que ‘sta abrir¡a poder comprador para las acciones de las Chispas.
Segon los t’rminos del acuerdo, Endesa-Espa_a destinar¡a a esa Oferta Poblica de Acciones (OPA) -que no est reglamentada en la legislaci¢n chilena- mil quinientos millones de d¢lares. Otros mil millones de d¢lares ser¡a aporte de capital para Enersis. Ambas empresas formar¡an una tercera -Endesis, participada por Endesa-Espa_a en un 65% y por Enersis en un 45%- para operar en Am’rica Latina. Yuraszeck y sus catorce ejecutivos seguir¡an ocupando puestos claves en el nuevo esquema. La OPA funcion¢ con tropiezos. Hubo accionistas de la clase A que se negaron a vender, especialmente en una de las Chispas -Luz-, que exigieron mejor¡a sustancial en la negociaci¢n. No era para menos: se estaban destinando 500 millones de d¢lares para comprar las acciones A, que representaban el 99,9%, y mil millones para la compra del 0,06% de las acciones que eran del tipo B.
Esta operaci¢n de control fraudulento tuvo como principal gestor por parte espa_ola al director de Endesa-Espa_a, Rodolfo Mart¡n Villa, asesorado por el Santander Investment y el despacho de abogados Marco A. Cariola y C¡a Abogados Limitada (Marco Cariola es un senador chileno conocido por su afinidad con Pinochet). La compra de los t¡tulos de Enersis se llev¢ a cabo a trav’s del cohecho con una fracci¢n minoritaria de la compa_¡a: los administradores fiduciarios encabezados por Jos’ Yuraszeck, un hombre cercano al senador vitalicio y expresidente de la Repoblica. Como se ha visto m s arriba,Endesa-Espa_a pag¢ por el 0,6% de las acciones de Enersis en poder de esta minor¡a, entre 7 y 10 veces m s que al resto de los peque_os accionistas1(Revista «Qu’ pasa»: «El monarca de Endesa»).
A esos peque_os accionistas que hab¡an comprado acciones y a los 4.000.000 de trabajadores que participaban con sus fondos de pensiones, se les pagaba un precio tasado que, para simplificar, vamos a suponer de 100 pesetas la acci¢n. Estos peque_os accionistas vend¡an sus acciones. Pero los «hijos de Pinochet» que pose¡an cantidades irrisorias de capital pero que ostentaban el privilegio de la gesti¢n mediante cl usulas pol¡ticas impuestas por la Dictadura, llegaban a un acuerdo con la empresa extranjera de la segunda privatizaci¢n y vend¡an sus acciones a 700 o 1000 pesetas, onica manera de que tuviera «sentido pr ctico» la operaci¢n de cohecho y estafa.
Esa enorme diferencia en el precio de adquisici¢n (s¢lo en parte justificada porque las acciones de Yuraszeck incorporaban determinados derechos de control sobre la empresa) produjo una reacci¢n (de repulsa de los peque_os ahorradores contra la empresa espa_ola). Se presentaron querellas contra los gestores de Enersis y el propio Consejo de Defensa del Estado (lo que en Espa_a ser¡a la Fiscal¡a General del Estado) actu¢ de oficio contra Yuraszeck, que fue tambi’n sancionado por la Superintendencia de Valores de Chile (el simil de la CNMV en Espa_a). La situaci¢n se hizo tan cr¡tica que el directorio de Enersis destituy¢ al presidente de la empresa en octubre de 1997 2 (Revista «Qu’ pasa»: «La derrota final de Yurasezck y su salida de Enersis»).
Ese primer traspi’ ha marcado la trayectoria de Endesa en Chile desde entonces hasta hoy mismo. El nacionalismo fue utilizado con habilidad por la derecha econ¢mica para enfrentar a los peque_os accionistas y a las AFP contra Endesa Espa_a, a la que hicieron aparecer como el buque insignia del nuevo imperialismo espa_ol. Aunque no estuvo directamente imputado en la causa abierta, Mart¡n Villa tuvo que declarar ante los tribunales chilenos. En julio de 1998, el presidente de Endesa se entrevist¢ con el mism¡simo presidente de la Repoblica, Eduardo Frei. En realidad todo este proceso se explica por intereses particulares encontrados, donde la «defensa del inter’s nacional» de unos y la «defensa de los DD.HH.» de otros no tiene m s que un car cter instrumental. Aqu¡, lo que se discute no es que Enersis se integre en Endesa Espa_a, sino los t’rminos pol¡ticos y r’ditos econ¢micos de esa integraci¢n. No es la venta del patriminio nacional chileno sino el precio a pagar por Enedesa Espa_a y el reparto de ese negocio. Y el caso es que, con esta movida, la burocracia pinochetista se reafirm¢ en la confianza y el apoyo social de 4.000.000 de trabajadores chilenos, buena parte de la aristocracia obrera de ese pa¡s.
La fractura, sin embargo, no provino de estas diferencias, sino del poder absoluto de Endesa-Espa_a sobre el grupo Enersis. Las cl usulas desconocidas por los accionistas y directores establec¡an un virtual derecho a veto de Endesa-Espa_a sobre Enersis y eventualmente sobre Endesa-Chile, a cuyo directorio se agregaba un adjunto con poderes decisorios. Cuando la mayor¡a de los miembros del directorio supo de las cl usulas del acuerdo secreto, desautoriz¢ a Jos’ Yurasezck y al poco tiempo forz¢ su expulsi¢n as¡ como la de sus ejecutivos de confianza, procediendo a invalidar las negociaciones e imponer una reformulaci¢n de los t’rminos del acuerdo con Endesa-Espa_a.
La ca¡da de Yurasezck no signific¢ ruptura con Endesa-Espa_a que ya ten¡a en su poder las acciones, convirti’ndose en accionista mayoritario de Enersis, aunque sin alcanzar control pleno. La Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) que, en un principio autoriz¢ las negociaciones, luego las conden¢ aplicando multas dur¡simas a los excontroladores de Enersis y solicit¢ al Consejo de Defensa del Estado (CDE) que estudiara una querella criminal que, en cierto momento amenaz¢ con extenderse a los directivos de Endesa Espa_a.
Jos’ Yurasezck y los otros ejecutivos ahora querellados no quedaron en la ruina. En total, segon se inform¢, percibieron 376,2 millones de d¢lares, de los cuales al exgerente general le correspondieron 84 millones. Algunos estiman que las cifras fueron muy superiores. Sepultado el «negocio del siglo», siguieron los coletazos. El empresario y entonces senador, Sebasti n Pi_era, que hab¡a encabezado la lucha contra Yurasezck y el acuerdo con Endesa-Espa_a, negoci¢ directamente con los espa_oles y gan¢ ‘l solo entre tres y cuatro millones de d¢lares. Otros accionistas se organizaron para obtener mejoramientos de parte de Endesa-Espa_a.
En oltima instancia la sangre no ha llegado al r¡o. El CDE actu¢ para ayudar al mejor funcionamiento del modelo de privatizaci¢n dise_ado por la Dictadura, sin afectar la base misma de la negociaci¢n Enersis-Endesa, sustentada en la originaria apropiaci¢n oscura de una empresa estatal por parte de Yurasezck y sus colaboradores. Base esencial del modelo es la inversi¢n extranjera y en este caso la actuaci¢n de Endesa-Espa_a que no puede pasar inadvertida pero que finalmente no ha sido objeto ni de querella judicial ni de investigaci¢n parlamentaria en Chile (menos aun en Espa_a, obviamente). No se lo ha hecho para no afectar la inversi¢n extranjera y espec¡ficamente las relaciones de negocios con empresarios espa_oles que han adquirido especial importancia durante los gobiernos de la Concertaci¢n. Pero los amagos de implicar judicial y parlamentariamente a los directivos espa_oles de Endesa, sin duda form¢ parte de la presi¢n por parte chilena para capitalizar los blindajes pol¡ticos de la Dictadura, del mismo modo que con el actual proceso en curso de extadici¢n a Pinochet, la burgues¡a imperialista espa_ola pugna por romperlos en nombre de la gran burgues¡a internacional.
As¡, «El Mercurio» del 16 de agosto de 1997 daba una de cal haciendo suyas las argumentaciones que utiliz¢ la defensa espa_ola, al decir que el juicio «no contribuye al clima de confianza indispensable para atraer al pa¡s grandes capitales y permitir a sus empresas alcanzar asociaciones aptas para competir en la econom¡a internacional globalizada». Al mismo tiempo, m s sutilmente, el presidente Frei daba otra de arena deslindando toda responsabilidad del Ejecutivo chileno, al se_alar que la querella era cosa del aut¢nomo CDE. Algunos recordaron que esa autonom¡a no le impidi¢ invocar «razones de Estado» para imponerle al Consejo la paralizaci¢n de acciones en el esc ndalo de los llamados «pinocheques» por valor de 971 millones de pesos, cantidad que el hijo primog’nito de Pinochet recibi¢ en 1990, por la supuesta venta al Ej’rcito de la empresa «Valmoval» propiedad suya, fabricante de material b’lico 3 (Revista «Qu’ pasa»: «El d¡a que el capit n general iba a renunciar «).
En c¡culos del mismo aparato de Estado espa_ol, pesaba tambi’n en esos momentos la amenaza de una investigaci¢n judicial y parlamentaria en Chile, dado que Endesa-Espa_a es todav¡a una empresa estatal. El propio Jos’ Mar¡a Aznar hizo gestiones ante el presidente de la DC, Enrique Krauss, cuando estuvo en Europa, en julio, para que el presidente Frei recibiera a Rodolfo Mart¡n-Villa. Luego de algunas reticencias del gobierno, la entrevista tuvo lugar en el domicilio particular de Frei en la calle Bazt n, con un Mart¡n-Villa que viaj¢ especialmente a Chile, luego de haber solicitado intermediaci¢n a Andr’s Zald¡var y Ricardo Lagos. El m ximo ejecutivo de Endesa-Espa_a fue recibido por el ministro de Hacienda, Eduardo Aninat. Parece haber obtenido seguridades de que los intereses espa_oles no se ver¡an comprometidos en la querella del CDE. Por las dudas, Rodolfo Mart¡n-Villa vino nuevamente a Chile en esos d¡as a reforzar las defensas judiciales, pol¡ticas y publicitarias de Endesa-Espa_a.
El asunto no tuvo f cil resoluci¢n y quedaron rescoldos. En primer lugar, porque el sustituto de Yurasezck en la presidencia de Endesa fue Jos’ Antonio Guzm n, un conocido pinochetista que se ha jactado de visitar al dictador en la mansi¢n londinense donde esta detenido, y que, siguiendo sus directivas, ha actuado con sutileza contra los intereses espa_oles. Segon se supo, ya a principios del pasado mes de marzo Guzm n negoci¢ en secreto con directivos de la empresa norteamericana Duke Energy, la posibilidad de que ‘sta se hiciera con el control de Endesa-Chile, la sociedad de generaci¢n el’ctrica en la que Enersis controla un 25% del capital. Quitarle a Enersis el poder en Endesa-Chile es como vaciarla de su principal activo en la regi¢n.4 (Revista «Qu’ pasa»: «Divorcio definitivo «)
Segon la revista chilena «Qu’ pasa», en setiembre de 1997, cuando pesaba sobre ‘l la amenaza de ser llevado ante los tribunales chilenos acusado de cohecho con la fracci¢n empresarial burocr tico estatal de Yurasezck, Mart¡n Villa…
<<...no ha disimulado su molestia frente al presidente de Enersis, Jos' Antonio Guzm n, a quien fustig¢ con duros t'rminos en presencia de otros directores y ejecutivos, por considerar que su colaboraci¢n hab¡a sido nula para aplacar los remezones del "chispazo">>
Desde el 16 de octubre de 1998, d¡a en que el gobierno ingl’s no pudo dejar de ejecutar el pedido de extradici¢n de Garz¢n, y Pinochet fue retenido en Londres, los medios de comunicaci¢n se vinieron empe_ando en sensibilizar a la opini¢n poblica ampliando lo ya conocido sobre los cr¡menes de la dictadura chilena, con profusa informaci¢n sobre las repercusiones pol¡ticas y jur¡dicas de la situaci¢n procesal del ex dictador chileno, al tiempo que los militantes defensores de los DD.HH. se deshac¡an en elogios a la justicia espa_ola.
La visita de Guzm n a Pinochet se producjo el domingo 15 de noviembre de 1998. Acudi¢ al frente de una delegaci¢n de grandes empresarios chilenos, la cual afirm¢ que el dictador supera con ömuy buen nimo+, propio de un öbuen soldado+, la öhumillaci¢n+ surgida por el arresto al que fue sometido hace un mes en la capital brit nica. öLe expresamos el cari_o que sentimos por ‘l y el reconocimiento que tenemos por su Gobierno+, declar¢ Guzm n, expresidente de la patronal, la Confederaci¢n de la Producci¢n y del Comercio (CPC). Los empresarios liderados por Walter Riesco, actual presidente de la CPC, viajaron a Londres para expresar a Pinochet su afecto por la öindigna e injusta+ situaci¢n que est ba viviendo.
Cuatro meses despu’s del auto de extradici¢n de Garz¢n, y mientras Pinochet segu¡a retenido en Londres, durante la junta de accionistas de Enersis convocada el 24 de febrero del pasado a_o de 1999, Endesa se qued¢ en el 74% de los votos a favor del cambio estatutario, es decir, a s¢lo un punto de su objetivo. Un extra_o retraso en la tramitaci¢n de los votos del fondo norteamericano Franklin Templeton, poseedor del 1,5% del capital de Enersis, y favorable a Endesa, junto a la postura de Guzm n, que sum¢ como abstenciones (equivalente a votos contra la modificaci¢n de estatutos) las acciones que delegaron en ‘l votos a la junta, hicieron que, al final, la empresa espa_ola se quedara sin la opci¢n de llevar a cabo la anunciada OPA. Dos d¡as antes de la junta de accionistas, la periodosta Mar¡a Eugenia Larra¡n de la revista «Qu’ pasa» reflexionaba sobre las consecuencias del fracaso de la OPA de Endesa-Espa_a sobre Enersis.
Este nuevo fracaso y las amenazas de acordar con la norteamericana Duke Energy, oblig¢ a Endesa Espa_a a elevar el precio que estaba dispuesta a pagar por las acciones tipo «B» hasta los 320 pesos por t¡tulo: un nivel nunca alcanzado por la empresa en la Bolsa. De esa forma, se consigui¢ una nueva convocatoria de la junta extraordinaria de accionistas. Celebrada el 30 de marzo de 1999 en el Centro Diego Portales, esta junta aprob¢ finalmente por un porcentaje del 84,22% de las acciones emitidas, cambiar los estatutos de Enersis para que el l¡mite de concentraci¢n se eleve del 32% del capital al 65%. Endesa Espa_a consigui¢ as¡ salvar el oltimo obst culo que le imped¡a controlar Enersis y convertirse en la primera compa_¡a el’ctrica de Latinoam’rica.
Al d¡a siguiente, el presidente de Endesa, Rodolfo Mart¡n Villa, lleg¢ a las 9.30 horas procedente de Madrid para asistir a una hist¢rica reuni¢n del directorio de Enersis: no s¢lo se iba a ratificar la victoria de la empresa espa_ola, sino que se iba a proceder a la sustituci¢n de Jos’ Antonio Guzm n, presidente de la empresa chilena, que ha actuado siempre contra los intereses de su accionista mayoritario.
Aunque la renovaci¢n completa del directorio no se hizo el 30 de abril de 1999, a partir de esa hist¢rica reuni¢n la gesti¢n de Enersis qued¢ completamente en manos espa_olas. De hecho, Mart¡n Villa fue designado pocas horas m s tarde nuevo presidente de Enersis, y Alfredo Llorente, director general de Endesa Internacional, vicepresidente.
No obstante, aun en mayo las espadas todav¡a continuaban en alto, y las autoridades chilenas no s¢lo estrecharon el cerco sobre Endesa sino que lo extiendieron a Telef¢nica. Por esas fechas, la Fiscal¡a paraliz¢ la OPA de Enersis -ya en poder de Endesa Espa_a- para hacerse con la mayor¡a de Endesa Chile. A esta iniciativa se sum¢ un grupo de parlamentarios chilenos, que anunciaron la presentaci¢n de un proyecto de ley para impedir la concentraci¢n y la öintegraci¢n vertical+ en el sector el’ctrico.
El fiscal nacional econ¢mico, Rodrigo Asenjo, tampoco descart¢ iniciar acciones para impedir el monopolio en el sector de las telecomunicaciones, donde la espa_ola Telef¢nica controla CTC, la mayor empresa del pa¡s. En una entrevista publicada por el diario El Mercurio, Asenjo reconoce que se öcometi¢ un error cuando se acept¢ la integraci¢n vertical+ en el sector. CTC opera en telefon¡a b sica, de larga distancia y m¢vil, en Internet, servicios inform ticos y venta de equipos. Aunque es la primera empresa del sector en Chile, es la segunda en telefon¡a de larga distancia, donde es superada por Entel, del grupo italiano Stet y del chileno Chilquinta.
Adem s, Asenjo se_al¢ que la Fiscal¡a est öatenta+ a las concentraciones en banca y en telecomunicaciones. En el sector financiero, el BSCH se acaba de hacer con el control de la primera entidad del pa¡s, el Banco de Santiago, y posee el segundo, Banco Santander Chile.
Por su parte, los diputados Zarko Luksic, Tom s Jocelyn-Holt, Ricardo Rinc¢n y Andr’s Palma, de la oficialista Democracia Cristiana (DC), negaron que estas medida tengan por objeto afectar los intereses espa_oles en este mbito, sino favorecer a todos los chilenos.
gpm
EL CASO ENDESA Y PINOCHET
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