EL estilo político del Primer Mandatario, nunca propenso a tomar medidas altisonantes, difiere de los balines descargados por su vice, Carlos ôChachoö Alvarez. Mientras que ôChachoö Alvarez descargó munición pesada contra los integrantes de la Cámara alta ûles pidió que renunciaran en forma mavisa- De la Rúa, parsimoniosamente instruyó a que la Justicia investigara si se habían pagado sobornos.
La mayor preocupación del titular del Ejecutivo argentino radica en que se investigue ôhasta los huesosö en el sonado escandalete de los presuntos sobornos.
Por su parte, José Massoni, fiscal de la Oficina Anticorrupción habría consignado que no hallaba suficientes pruebas de que se hubieran cometidos presuntos cohechos por parte de funcionarios de la administración aliancista. Vale decir, que todo iría rumbo a cajonear la causa y ôque aquí no ha pasado nadaö.
En tanto, el senador salteño Eduardo Cantarero ûcongresista que aparece como involucrado en el presunto cobro de «voluntades»- renunci¢ a la presidencia de la Comisi¢n de Combustibles siendo reemplazado por el hombre de la Uni¢n C¡vica Radical santacruce_a, Juan Melgarejo.
As¡ las cosas, el estilo «delarruista» ha primado en el gabinete. Primero descomprimir la crisis y luego -cuando menos se lo imagine la gente y haya desaparecido de los titulares las noticias sobre el esc ndalo del Senado- reemplazar a algunos de sus funcionarios. Segon fuentes confiables, las mutaciones no ser¡an en el elenco ministerial, sino en la segunda l¡nea de gobierno.
De momento, si se esperaban anuncios rimbombantes habr que esperar. El Presidente De la Roa se tomar su tiempo, meditar -seguramente con su conciencia- y entonces ah¡ anunciar alguna modificaci¢n en su gabinete. La tan esperada «oxigenaci¢n» viene demorada.
M¢nica Escayola
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
