«La última esperanza de una paz justa y digna está en la vida de ese hombre. Sálvenlo. Sálvense». Las anteriores fueron las únicas palabras para un breve comunicado zapatista con fecha 26 de julio de 1994 y firmado por el Subcomandante Insurgente Marcos en representación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
El hombre en cuestión era Don Amado Avendaño Figueroa, aspirante a la gobernatura de Chiapas, herido de gravedad a raíz de un atentado que tuvo como consecuencia la muerte de tres de sus acompañantes.
Avendaño, abogado de profesión y periodista de oficio, como él mismo se define, fue el candidato de la sociedad civil con el respaldo del EZLN y el registro del Partido de la Revolución Democrática, PRD. Pero él era el elegido de las fuerzas rebeldes que, en los primeros meses de su aparición en público, buscaban una forma de representación en la contienda política. Sin embargo, dice Avendaño, probaron a través de la experiencia que el sistema no quiere dejar el poder, y que no se respeta la voluntad popular. Se refiere as¡ al fraude electoral en su contra, documentado ampliamente en la Procuradur¡a Electoral del Pueblo Chiapaneco, cuya finalidad fue detectar y denunciar las irregularidades y delitos electorales de ese proceso. El palacio de gobierno del estado fue ocupado por Eduardo Robledo Rinc¢n en representaci¢n del PRI.
El 19 de diciembre de ese mismo a_o el EZLN dio a conocer al gobierno de M’xico sus 38 municipios aut¢nomos, desconociendo los que se les impon¡an y reconociendo poblicamente a Amado Avenda_o como el gobernador constitucional del Estado rebelde de Chiapas. Las instalaciones del Instituto Nacional Indigenista, en San Crist¢bal de Las Casas, se convirtieron en un improvisado palacio de gobierno, con escaso presupuesto y con un contingente de camaradas que al poco tiempo, segon cuenta Avenda_o, fueron comprados por la oposici¢n con dinero, veh¡culos y ofertas de tierras. Entonces, el Gobernador en Rebeld¡a se reuni¢ con la Comandancia del EZLN para informar esta situaci¢n. Desde ese momento se convirti¢ en el gobernador simb¢lico de los zapatistas y la esperanza de la paz justa y digna busc¢ otra v¡a, una nueva forma de hacer pol¡tica.
Democracia: autodeterminaci¢n de los pueblos
El rito electoral expresado a trav’s del voto en nombre de la democracia es para los zapatistas una pr ctica que asegura que el poder del estado se distribuya en los partidos pol¡ticos y no soluciona los verdaderos problemas de la mayor¡a de la gente. Para los zapatistas la democracia radica en la autodeterminaci¢n de los pueblos, en sus gobiernos de relaci¢n horizontal en donde se manda obedeciendo. Por eso no quieren el Poder, sino por el contrario, lo quieren transformar. En los Acuerdos de San Andr’s ellos piden una reforma de Estado que reconozca los usos y costumbres de los pueblos indios expresados en la autonom¡a. Sin embargo, a lo largo de las campa_as los partidos pol¡ticos, representados por sus respectivos candidatos, han olvidado estos acuerdos, cuyo cumplimiento ser¡a la base para alcanzar la paz en Chiapas. Han olvidado que sin derechos humanos no hay democracia y por eso ninguno de ellos tiene una propuesta coherente en esa materia, una propuesta que busque acabar con la larga lista de violaciones a las libertades individuales y a los derechos colectivos de cientos de comunidades acorraladas por la fuerza de las armas y el poder.
Despu’s del fraude cometido en las elecciones para gobernador del estado, en 1994, los zapatistas y su representaci¢n pol¡tica militar se han mantenido al margen de los comicios electorales y sus bases de apoyo radicadas en diferentes zonas del estado han manifestado su desconfianza en el proceso electoral, patrocinado por un gobierno incapaz de cumplir con los acuerdos firmados.
Con relaci¢n a las elecciones presidenciales del pr¢ximo 2 de julio, el EZLN no ha emitido ningon comunicado poblico al respecto, no ha apoyado abiertamente a ninguno de los candidatos y sus bases de apoyo y simpatizantes parecen estar en libertad de hacer lo que su conciencia les dicte o lo que su capacidad de movilizaci¢n les permita, hay que recordar que el estado de Chiapas es una de las regiones m s militarizada del pa¡s, este hecho que impide la libertad de tr nsito, tambi’n impide el libre ejercicio del derecho ciudadano al voto.
Margarita Plaza.
