ôLa complejidad de las circunstancias puede hacernos proclives a las falacias de tentadores pero nefastos autoritarismos, así como también víctimas fáciles de simplificaciones argumentativas no menos fatalesö, aseveró Bell.
El Vicepresidente hacía directa referencia a la ôpesada cargaö que deben afrontar las Fuerzas Armadas (FF.AA.) colombianas y destacó que estas habían asumido uno ôde los desafíos más difíciles que institución castrense alguna en el panorama contemporáneo internacional tiene que enfrentarö, es decir, ôcombatir la subversión, luchar contra grupos armados de autodefensa, contribuir con su fortaleza y pulcritud a la reconciliación, y además, respetar los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitarioö, precisó Bell.
En otro de los tramos de su intervención, recalcó que entre sus misiones las FF.AA. deben ôvelar por el respeto a la integridad física de poblaciones civiles indefensas que resultan siendo objeto de ataques de inenarrable crueldad y alevos¡a». Empero aclar¢ que «la formaci¢n y condiciones estrat’gicas que han recibido y de las que disponen resultan, con frecuencia, insuficientes».
Por otro lado, se_al¢ que las FF.AA se encontraban «en el v’rtice de un conflicto armado irregular, profundamente degradado y polarizado como parte de la estrategia misma de los grupos armados irregulares al margen de la Ley, sean estos grupos guerrilleros o escuadrones de autodefensas (…) unos y otros perpetran de continuo execrables cr¡menes de lesa humanidad y cr¡menes de guerra bajo variados pero absolutamente falaces argumentos, en cuyas pretensiones de otorgarles algon viso de legitimidad no cree ya ninguno de los colombianos».
En referencia al proceso de paz, destac¢ que «incumbe a las FF.AA. desarrollar sus acciones y conducir su estrategia sin perder el rumbo de la negociaci¢n pol¡tica emprendida como parte de la bosqueda de la paz». Agreg¢ que el proceso de paz continuaba «pese a la demencialidad de los ataques del adversario con quien se sienta en la Mesa de Negociaci¢n».
El Vicepresidente destac¢ que «el sendero de la paz y la reconciliaci¢n (…) es el onico que puede preservar nuestra condici¢n de colectividad humana», tambi’n indic¢ que «la observancia y garant¡a de los Derechos Humanos incumbe al Estado colombiano y a todos sus servidores poblicos, y en particular a la Fuerza Poblica».
M¢nica Escayola
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
