Donde hay tanto negocio y tantos intereses es difícil encontrar quién te aclare los hechos y conceptos. Los conocimientosdan libertad. El concebido goza de derechos y no puede ser suprimido voluntariamente En los últimos años, como consecuencia de la aplicación de técnicas de estimulación de los ovarios o de fecundación artificial, se dan casos frecuentes de embarazos de numerosos bebés gemelos (hasta seis o siete). Estas situaciones plantean en ocasiones una trágica pregunta: +es lícito quitar la vida a uno o varios de estos embriones para evitar complicaciones al embarazo?.
En respuesta a las numerosas consultas que ha recibido sobre este argumento, el Consejo Pontificio para la Familia, institución vaticana presidida por el cardenal Alfonso López Trujillo, tras consultar a la Congregación para la Doctrina de la Fe, publica hoy una declaración en la que explica que el ser humano posee plena dignidad desde el primer momento de su concepción, de modo que la eliminación de embriones constituye una forma de aborto provocado.
Llamamiento a la prudencia de los m’dicos La declaraci¢n comienza diciendo que öes un deber tomar conciencia de las situaciones dif¡ciles e incluso dram ticas que pueden originar estas t’cnicas+. Por eso, hace un llamamiento a la responsabilidad de los m’dicos que, por falta de capacidad profesional, de prudencia, o por la aplicaci¢n de t’cnicas de fecundaci¢n artificial öprovocan situaciones en las que se pone en peligro la vida de la madre y de los hijos concebidos+.
Reducci¢n de embriones
Ante embarazos de seis o siete embriones –constata la declaraci¢n vaticana–, algunos m’dicos consideran que öse podr¡a justificar la selecci¢n y eliminaci¢n de algunos embriones para salvar a los dem s o, al menos, a uno de ellos+. De este modo se ha introducido la t’cnica llamada öreducci¢n de embriones+, que constituye simplemente en la eliminaci¢n de uno de los beb’s.
Ante estos casos, el Consejo para la Familia recuerda que ödeben reconocerse al nascituro desde el primer momento de su concepci¢n todos los derechos humanos fundamentales y, en primer lugar, el derecho a la vida, que no puede ser violado de ningon modo+. Por este motivo, considera que öla «reducci¢n de embriones» constituye una forma de aborto selectivo: de hecho, consiste en la eliminaci¢n directa y voluntaria de un ser humano inocente+.
En virtud de la dignidad del concebido
öLa prohibici¢n moral sigue en pie incluso cuando seguir con el embarazo implique un riesgo para la vida o la salud de la madre y de los dem s hermanos gemelos –explica la nota formada por el cardenal Alfonso L¢pez Trujillo–. No es l¡cito hacer el mal ni siquiera para alcanzar un bien+.
+Eugenesia? Es m s, la Santa Sede advierte ante el grave peligro de que este tipo de intervenciones promuevan la difusi¢n de una mentalidad eugen’sica, es decir, la selecci¢n de embriones ösegon par metros de normalidad y de «bienestar f¡sico»+. De hecho, la selecci¢n de los seres humanos concebidos podr¡a ser utilizada con gran facilidad como un instrumento para öescoger+ a los embriones m s sanos, algo que podr¡a abrir las puertas a todo tipo de aberraciones.
El documento, concluye afirmando que ösi bien forma parte de los l¡mites humanos el tener que asistir en ocasiones de manera impotente a la muerte prematura de criaturas inocentes, nunca podr ser moralmente l¡cito provocar la muerte de manera voluntaria+.
Jos’ G. Gonz lez S nchez
M laga
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