ôDime de qué alardeas y te diré de que adolecesö. Tan mala impresión causa que una persona hable de sí mismo en tercera persona como quién lo hace resaltando su yoísmo. Máxime si es el ciudadano que ocupa el más alto cargo en el país: el Presidente de la República. Un gobierno es la suma de muchos yo que debe confluir en un nosotros.
El presidente Fernando de la Rúa inauguró el miércoles 01 el 118¦ período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación ante la Asamblea Legislativa. Junto al vicepresidente Carlos Alvarez fue flanqueado por el titular de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual y el presidente provisional del Senado, José Genoud, ambos pertenecientes al partido radical. Los palcos fueron ocupados por familiares de los funcionarios del oficialismo. Durante 40 minutos desgajó los logros de su administración utilizando un tono conciliador totalmente distinto de su alocución del pasado 10 de diciembre en ocasión de su investidura como titular del Ejecutivo. Pas¢ de la dureza de aquella oportunidad a la bosqueda del di logo en el Parlamento en esta ocasi¢n.
El comienzo de su pieza oratoria perfil¢ el estilo de la misma: la egolatr¡a que manifest¢ al sostener que «mi gobierno tiene una estrategia sencilla y clara, crecer, crecer y crecer; crecer con desarrollo social». Destac¢ que a las peque_as y medianas empresas les cabe la ¡mproba tarea de conseguir un crecimiento sostenido y el desarrollo social y que ‘l mismo se encargar¡a de defenderlas. Cuando se refiri¢ a la falta de competitividad del pa¡s hizo menci¢n al tiempo que hab¡an perdido los pol¡ticos lidiando entre ellos olvid ndose de la gente. Uni¢ un reto y una imprecaci¢n. Les dijo que el tiempo de peleas era pasado y les pidi¢ a los legisladores que lo acompa_aran , dejando de lado los partidismos, para involucrarse de lleno «en las soluciones que el pueblo espera de nosotros». El cuestionado proyecto de reforma laboral, que fue aprobada por los diputados el 24 de febrero, fue presentado como el verdadero motor de la concreci¢n de las condiciones que favorezcan el empleo, la democratizaci¢n sindical, la garant¡a de salario, cobertura m’dica y jubilaci¢n a la familia argentina. De la Roa, haciendo gala de su ego, remarc¢ su confianza en que los senadores de la oposici¢n – con muchos de los cuales habl¢ personalmente – comprender n la necesidad del urgente tratamiento del marco legal.
El presidente, al referirse al tema Corrientes destac¢ el combate contra la corrupci¢n, el ordenamiento de las cuentas y el inicio del ciclo escolar. Nada dijo sobre la represi¢n del pasado 17 de diciembre y de las dos muertes que carga sobre su espalda.
En el plano fiscal sostuvo que lo que debi¢ hacerse y no se hizo fue incrementar los impuestos de los sectores m s privilegiados puesto «que el resto no puede m s». Destac¢ que nunca se hizo por los altos costos pol¡ticos que ello implicar¡a, pero que ‘l – como si se sintiera un Mes¡as, un elegido – lo tuvo que hacer para evitar la quiebra del Estado. «No me gust¢ hacerlo, a nadie le gusta aumentar los impuestos. No estoy aqu¡ para hacer las cosas que me gustan sino las necesarias, y lo que el pa¡s necesita, repito, es eliminar su d’ficit, para tener libre el camino del progreso y el crecimiento». No se logra ni progresar ni crecer con m s grav menes que afectan los bolsillos alica¡dos de los sectores medios de la sociedad argentina.
Afirm¢ que qui’n evade impuestos es un delincuente y que tratar a los grandes evasores como delincuentes, recalcando que se acab¢ la impunidad y que «ser mejor que todos paguen sus impuestos, porque cuando todos paguemos los impuestos voy a bajar los impuestos».
Al decir «cuando todos paguemos los impuestos». +A qui’nes se estaba refiriendo? Siempre con el tono conciliador manifest¢ que la relaci¢n del Ejecutivo y los mandatarios provinciales tiene que ser fluida, independientemente del partido pol¡tico al cual pertenezcan. Para su mejor comprensi¢n detall¢ la puesta en marcha del Consejo Federal de Seguridad, el haber sentado las bases de un plan nacional de pol¡tica criminal, la implementaci¢n de modificaciones al C¢digo Penal, el r’gimen legal de los menores, a las excarcelaciones durante el proceso judicial, la aplicaci¢n de programas de prevenci¢n comunitaria, la coordinaci¢n de las fuerzas policiales y de seguridad y la capacitaci¢n de sus integrantes.
+Agravando las penas de prisi¢n, tal las modificaciones que se intentan introducir en el C¢digo Penal, se desalientan los ¡ndices de delitos?
Retomando el tema del desempleo hizo menci¢n a la falta de trabajo que azota al 14 por ciento de la poblaci¢n y que el 47 por ciento de quienes trabajan no cuentan con seguridad social. Acto seguido el Presidente se pregunt¢ «+alguien puede decir que yo, Fernando De la Roa, que he sido elegido presidente por el pueblo de mi patria, estoy en contra de los trabajadores?, +que yo, Fernando De la Roa, estoy en contra de la familia obrera? Por favor», en alusi¢n al mentado proyecto de reforma laboral. Sostuvo que dicho ordenamiento no es para flexibilizar a nadie, sino que propende a favorecer el empleo estable y combatir las pr cticas laborales ilegales del mercado.
Pareciera que una ley de por s¡ es le herramienta de creaci¢n de puestos de trabajo y que erradicar las ilegalidades en el mundo laboral.
Cuando se detuvo en el mbito de la educaci¢n, el titular del Ejecutivo asever¢ que su intenci¢n es que Argentina sea pionera en Am’rica Latina en la instalaci¢n de un portal educativo en Internet. Habl¢ de la revoluci¢n de la educaci¢n digital. Diariamente son miles de ni_os los que abandonan la escuela ya que sus padres carecen de dinero para poderles sufragar su educaci¢n. Un flagrante divorcio entre el poder pol¡tico y la cotidianeidad del ciudadano de a pie.
Se refiri¢ al MerCoSur como el esp¡ritu que debe hermanar a los pa¡ses integrantes del mismo para lograr nuevos mercados de exportaci¢n y que todas las acciones deben encarrilarse para la integraci¢n del bloque sobre la base del equilibrio y la equidad.
Exhibi¢ como los logros concretos de su administraci¢n el camino hacia el equilibrio fiscal, la reducci¢n del gasto poblico, el consenso sobre la futura ley laboral, la recomposici¢n de las relaciones en el MerCoSur, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el desarrollo de las econom¡as regionales y la reestructuraci¢n de la Secretar¡a de Inteligencia del Estado. Concluy¢ su alocuci¢n diciendo que si aquel 10 de diciembre hubiera efectuado estos anuncios habr¡a sido tildado de voluntarista.
Medi tico, efectista y carente de anuncios concretos fue la calificaci¢n que los legisladores de la oposici¢n dieron al discurso presidencial. Un legislador radical, que pidi¢ no ser identificado, manifest¢ que la gente est sintiendo el efecto de los impuestos que deteriora sus ingresos y que lo que espera la poblaci¢n son anuncios claros acerca del crecimiento largamente prometido. Para el jefe de la bancada oficialista, Dar¡o Alessandro (Frente Pa¡s Solidario – Capital), el discurso fij¢ con claridad «los objetivos para la transformaci¢n del Estado».
Cre¡mos estar aon en la campa_a electoral, +habremos mirado err¢neamente el calendario o ser que De la Roa se olvid¢ que hace 80 d¡as es el Presidente de la Naci¢n?.
Alberto Bastia
Corresponsal Informativos.Net en Argentina
