El jueves 2 de junio los estudiantes universitarios, en una marcha realizada en la capital peruana cantaban ôlas calles son del pueblo y no del dictadorö. Trescientos policías de asalto custodiaban el Palacio Presidencial, los jóvenes gritaban: öno a la violenciaö.
Los celosos guardianes de la æleyÆ, ya bastante nerviosos, siguiendo ordenes superiores intentaron arremeter contra los estudiantes, a punto de lanzar los gases lacrimógenos, reciben la orden de no actuar. Ahora bien, los æcostudios de la legalidad fujimoristaÆ declinaron en su intención represiva dado que ellos, los ævigiladoresÆ estaban siendo vigilados.
Funcionarios de la Defensoría del Pueblo (que vienen custodiando las marchas para evitar la represión policial) al observar las intenciones policiales, comenzaron a filmarlos. Así las cosas, ævigiladoresö vigilados decidieron replegarse.
Los universitarios, entonces, pudieron continuar con su protesta pacífica: al canto de ôtenemos derecho a protestarö.
La ciudad de Chimbote tuvo su d¡a de jobilo cuando las tropas de la Marina y los efectivos policiales se replegaron de la Plaza de Armas.
Democracia extra_a la fujimorista que militariza las ciudades opositoras.
Para los habitantes de Chimbote la recuperaci¢n de la plaza es el s¡mbolo de un pueblo que resiste, que no se rinde, que tiene dignidad y defiende la democracia.
«El pueblo no tiene ni armas, ni bombas, ni tanques, sino su conciencia y organizaci¢n para vencer al dictador». Con esta frase, Jorge Baca Luna, resumi¢ el sentir de los chimbote_os.
El cacerolazo (golpeteo de cacerolas) como s¡mbolo del hambre que esta padeciendo el pueblo peruano, fue la modalidad de protesta elegida por los arequipe_os. Pac¡ficamente marcharon por las calles de la ciudad, sin olvidar la feroz represi¢n de la que hab¡an sido v¡ctimas, d¡as atr s, cuando la polic¡a intent¢ acallarlos con gases lacrim¢genos.
«Si el chino no se va, habr revoluci¢n» cantaban las m s de 15 mil personas que marchaban por las calles de Chiclayo.
Al llegar al parque principal, la marcha hizo un alto, all¡ un pol¡tico opositor indic¢ a los manifestantes: esto es el inicio de la «Resistencia Pac¡fica».
Luego los manifestantes se dirigieron hacia la oficina de procesos electorales local.
Al grito de «democracia si dictadura no» expresaban su m s en’rgico rechazo a vivir bajo un r’gimen disfrazado de ‘democracia’.
En Pero la consigna es la lucha. Los universitarios bien la han resumido en un eslogan: «dejen de mirar y p¢nganse a luchar».
M¢nica Escayola
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
FRENTE A LA OPRESIÓN, RESISTENCIA
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