Latinoamérica ha sido considerada siempre por el imperialismo norteamericano como su patio trasero, su área de influencia geopolítica directa. Por eso aquí más que en ningún lugar del mundo desde el siglo pasado han intervenido a su antojo, y a sangre y fuego, cada vez que el rumbo político de cualquier nación del área se apartó de lo que ellos consideraban adecuado a sus intereses.
El avance de las luchas populares y revolucionarias en Colombia se ha transformado en la prioridad fundamental de la política exterior de Washington, y en función de ello en el primer punto de sus exigencias para cualquiera de los cipayos gobiernos del área, que salvo honrosas excepciones, una vez más parecen decididos a comprometer sus recursos y la sangre de sus pueblos contra otro mismo del subcontinente.
El Gobierno argentino recientemente ha recibido la visita de Madelaine Albright, en gira por la región para tratar de alinear a los gobiernos detrás de su política. La Alianza que en este tema mantiene la continuidad de las pol¡ticas del menemismo, comprometi¢ ayuda t’cnica y militar al Gobierno colombiano. Esto sumado a los recientes ejercicios en el delta (zona ribere_a argentina) entre el Ej’rcito argentino y norteamericano son una se_al peligrosa que podr¡a marcar el inicio de una escalada de la intervenci¢n de nuestro pa¡s. Lo que ser¡a una cachetada para las tradiciones antiimperialistas de nuestro pueblo. En 1950, en la guerra de Corea, los trabajadores movilizados masivamente impedimos la participaci¢n de los soldados argentinos en aquella aventura imperial. Hoy nuestro compromiso es dar la batalla para evitar cualquier intervenci¢n del Estado argentino (aon encubierta) en la guerra colombiana.
Los diplom ticos del T¡o Sam recorren el mundo en su santa cruzada contra los trabajadores, los campesinos y el pueblo de la Patria de Bol¡var con el acuerdo de varias potencias europeas, utilizando el viejo recursos de demonizar casi infantilmente a su enemigo, pues quien puede dudar a esta altura de los acontecimientos que el principal narcotraficante del globo es el Estado Yankee. Ahora bajo el nombre de Plan Colombia, con el acuerdo del Gobierno de Pastrana y las bandas paramilitares han lanzado una gigantesca ofensiva sobre el pueblo de ese pa¡s y sobre toda la regi¢n. Conscientes del crecimiento de las luchas en toda la cuenca andina y el continente en general contra los planes de hambre y miseria impuestos por el FMI. Con la excusa canalla de combatir el narcotr fico, los Yankees que ya hace rato intervienen en este conflicto, aprobaron un paquete de 1300 millones de d¢lares que ser utilizado principalmente en equipamiento militar para a los revolucionarios Colombianos y en particular a las FARC.
En sinton¡a con esta pol¡tica se instalan bases yankees, como las de Manta en Ecuador y Santa Luc¡a en Pero y se moviliza a los ej’rcitos de esos pa¡ses hacia la frontera con Colombia, simult neamente M’xico se suma abiertamente al plan.
Centenares de asesores, helic¢pteros y armas de oltima generaci¢n, entrenamiento militar, inteligencia satelital, entre otras cosas es el aporte c¡nico de estos supuestos abanderados de la paz y la democracia en el continente, a la guerra de Colombia. En apoyo de un Estado y un ej’rcito que ya ni siquiera intenta ocultar su historial de aberrantes cr¡menes contra el pueblo. Esto se suma a la larga tradici¢n de intervenci¢n en el rea e inclusive en ese mismo pa¡s. La ofensiva contra los colonos que en 1965, en Marquetalia se organizaban para resistir las pol¡ticas criminales de los terratenientes, contaron con el apoyo de la CIA y el Ej’rcito norteamericano.
¨Qu’ es lo que no puede tolerar el imperio? No puede tolerar que en pleno continente un pueblo se plantee un destino de independencia real y justicia econ¢mica, no puede tolerar el camino que el siglo pasado comenzaron a delinear San Mart¡n y Bol¡var de una Am’rica Latina unida y libre, que los trabajadores dejemos de ser yunque y convidado de piedra en democracias vac¡as que s¢lo expresan la decadencia de las clases dominantes de la regi¢n, para pasar a ser activos constructores de un futuro mejor. Como siempre sus intereses est n ligados a la explotaci¢n de nuestros pueblos y en la defensa de ellos no le escatiman ningon sufrimiento a nuestras patrias.
En Colombia hoy no se juega s¢lo el destino de ese pa¡s, sino el porvenir de la Patria Grande, el destino de Am’rica Latina s¢lo reconoce dos opciones: o la disoluci¢n como una colonia de las potencias Imperialistas, o la unidad y la independencia continental, cuyo eje central sean los intereses y el bienestar de las masas trabajadoras y populares del continente. Por eso nos movilizamos frente a la Embajada de Estados Unidos como parte de la jornada internacional para exigir:
¥Fuera el Imperialismo Yankee de Colombia y de Am’rica Latina!
¥Ni un soldado ni un peso argentino para apoyar la intervenci¢n!
¥Abajo el Plan Colombia!
¥Viva la lucha del pueblo Colombiano! COMISI.N ARGENTINA CONTRA LA INTERVENCI.N EN COLOMBIA
