También coincidieron en señalar los profesores y los moradores del lugar, que varios soldados llorando, manifestaron que se habían equivocado. Así mismo el comandante de la patrulla y un dragoneante de contraguerrilla, al mando del grupo, se mostraron contrariados y dijeron que se excusaban del hecho pero que no había sido culpa suya.
Las organizaciones de Derechos Humanos, campesinas y sindicales de Antioquia, denunciaron presiones y amenazas de los comandantes de ejército para ocultar la realidad, varios profesores y campesinos, como el concejal Huguita, corren peligro por atreversen a narrar los hechos, siendo necesario buscarles refugio urgente. Varios líderes de las organizaciones aseguraron que éste no es el único hecho que ha sucedido en el país, en el que para tapar los hechos, se amenaza y se persigue a los testigos.
Con la verdad hasta donde sea.
Dignos de destacar y admirar la valentía del Concejal y de la profesora que se atrevieron a desmentir a los Generales del Ejercito y a contar la verdad de lo ocurrido en la vereda El Pinal, en Pueblo Rico, Antioquia, donde murieron acribillados por el Ejercito seis ni_os y otros cuatro est n heridos.
Si no fuera por la valent¡a de estas personas el pa¡s y el mundo solo tendr¡an la desinformada versi¢n oficial: que los ni_os hab¡an muerto cuando fueron utilizados por la guerrilla como escudos. Pero hoy sabemos que no hubo guerrilla, que no hubo enfrentamientos y que los ni_os fueron v¡ctimas de una emboscada del Ejercito.
La versi¢n que dio el general Mora Rangel lo hace c¢mplice del infame hecho. Mucho m s culpable que los propios militares que dispararon, seguramente bajo el efecto de una inmensa equivocaci¢n. Que no puede taparse con acomodadas versiones.
Por Carlos alberto Jaramillo-Visur
Medell¡n
