Es curioso que sean siempre los y las mismos/as los que se quejan por el trato favorable (por nimio que este sea) a los homosexuales. Amparados en una férrea moral nacionalcatólica, heredada de los peores tiempos del franquismo, y en una libertad de expresión que, si pudieran, suprimirían de inmediato , buscan el enfrentamiento con todo aquello que suponga un leve alejamiento de su idea básica. Además, es divertido oir los mismos argumentos: «es lo natural» (ah, sí? Sabían ustedes que la homosexualidad existe en todos los mamíferos? Eso también es natural.)
«Es como debe ser» (genial! Porque ustedes lo dicen!)
Pero aún resulta desconcertante oir tamañas sandeces como culpar a los gays de la difusión del SIDA (oh, ignorancia, gran aliada de los reaccionarios!) atribuirles una ideología (por favor, abran el diccionario por la «i» y busquen)e igualarlos a los comunistas.
Ahora falta acusarlos de masones y de judíos. Y luego cantar el Cara al Sol con el brazo levantado… para airear el olor a momia.
Jon Urtubi
HERENCIA DEL FRANQUISMO
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