Antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Habían querido paralizar la causa de canonización de Juan Diego, el indígena que fue testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y que ya había sido beatificado por este Papa. Hicieron una campaña sosteniendo que no se trataba más que de una leyenda. Pero ahora han quedado en evidencia, porque el Centro de Estudios Guadalupanos acaba de presentar el libro ½El mensajero de la Virgen+, realizado por un equipo de arqueólogos y antropólogos, en el que se comprueba la existencia histórica del indio Juan Diego. Asunción García Samper, jefa del equipo formado por miembros del Instituto Nacional de Antropología e Historia y del Centro de Estudios Guadalupanos, ha reconstruido el árbol genealógico del beato remontándose hasta el año 100 después de Cristo y pasando por 900 parientes. Juan Diego procedía de una noble familia india –era nieto de Nezahualcóyotl– y era muy respetado en México-Tenochtitlán. De hecho, según estos descubrimientos, la composici¢n de la tilma en la que la Virgen Morena estamp¢ su imagen, corresponde a los usos de la clase noble. El Director del Centro de Estudios Guadalupanos, ya ha anunciado que alrededor del 12 de octubre se presentar a Juan Pablo II toda la documentaci¢n recogida.
Mar¡a A. Gonz lez Jim’nez
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