La pregunta la repiten las cadenas transnacionales de televisión: +qué pretende Hugo Chávez, al organizar la II Cumbre de la Opep, convertirse en otro Fidel Castro o en Muamar Khadaffi? Más allá de esta simplificación, lo cierto es que la estrategia desplegada por Caracas desde que el ex teniente coronel de paracaidistas asumió el gobierno en febrero de 1999, ha demostrado que el mundo no era como se lo quería mostrar, y que muchos de los paradigmas tenían demasiadas flaquezas.
Cuando a finales del primer semestre de 1999 el ministro de Energía venezolano Alí Rodríguez planteó a Chávez la necesidad de revitalizar a fondo la Opep, impulsando un sistema de bandas que estabilizara un mercado de precios deprimidos, y adelantar contactos con productores no-Opep, en especial México, para lograr consenso alrededor de una política de recortes de producción que cimentara un alza de precios, pocos tomaron en serio esta visión estratégica.
Según el propio Chávez, Venezuela est impulsando una nueva pol¡tica exterior, una activa diplomacia petrolera inspirada en los postulados b sicos del respeto a la autodeterminaci¢n, el libre ejercicio de la soberan¡a, la solidaridad y la cooperaci¢n con los pueblos del Sur, y el derecho a dise_ar modelos de desarrollo y bienestar propios.
Son postulados que, en modo alguno, soslayan la importancia de un nuevo di logo Norte-Sur. Para los estrategas venezolanos, despu’s de muchos a_os, se est abriendo la ventana para que entre la luz de un mundo multipolar, una alternativa pol¡tico-econ¢mica que sumada a la brasile_a se enfrenta a la unipolaridad estadounidense, que prefiere opciones militares como las del Plan Colombia.
Jorge Valero, vicecanciller y encargado por Ch vez de la organizaci¢n de la Cumbre sostuvo que el fortalecimiento de la Opep es la piedra angular de la pol¡tica internacional del gobierno chavista. «Venezuela no est planteando una guerra entre productores y consumidores, est proponiendo una pol¡tica de aproximaci¢n sobre la base de que se respeten los precios justos de nuestra materia prima».
La Cumbre de la Opep en Caracas se realiz¢ en medio de una importante expectativa mundial ante el incremento de los precios del petr¢leo y la reacci¢n airada de los pa¡ses consumidores, que descubren que la energ¡a se convierte en prioridad de sus pol¡ticas. Los altos precios petroleros son al mismo tiempo un testamento del actual boom de la econom¡a global y, a la vez, una amenaza a su continuaci¢n -su confort, su opulencia-, advert¡a el New York Times.
Los bajos precios financiaron la globalizaci¢n de la econom¡a, y si los precios no bajan otra vez, el boom estar en peligro, lo que significa que la globalizaci¢n requiere que alguien pague por ella, requiere de los subsidios del petr¢leo.
Ya no hay «guerra fr¡a», los enfrentamientos ideol¢gicos y el choque de los «bloques» desapareci¢. Por primera vez la econom¡a mundial est creciendo sanamente, aumenta la demanda petrolera, todos los exportadores (Opep y no Opep) est n produciendo casi a plena capacidad, y la Opep viene incrementando su producci¢n en la medida que estima que el mercado lo requiera para que el precio no suba desproporcionadamente.
Guste o no, la pol¡tica petrolera venezolana ha tenido y tendr mucho que ver en el relanzamiento y el futuro de la Opep, que ha sido la instituci¢n m s irritante que los pa¡ses desarrollados hayan podido imaginar.
«Nosotros no somos profetas del desastre, nosotros (los pa¡ses de la OPEP) somos gente que apostamos con optimismo al futuro de la humanidad y de la econom¡a internacional», se_al¢ el vicecanciller, quien destac¢ que gracias a la pol¡tica de bandas de precios impulsada por Al¡ Rodr¡guez existe estabilidad en el mercado petrolero y se est pasando de una situaci¢n de fluctuaciones abruptas a una situaci¢n de estabilidad permanente.»Mientras haya precios tolerables, que puedan ser absorbidos por la econom¡a mundial, no habr problemas», expuso.
El documento firmado al t’rmino de la Cumbre contiene, entre otros temas, la reafirmaci¢n de la vigencia del acta constitutiva de la Opep y la definici¢n de la pol¡tica destinada al relanzamiento de la organizaci¢n, tomando en consideraci¢n el esquema internacional, como las regulaciones en materia de medio ambiente y el reconocimiento de la importancia de la cooperaci¢n entre los miembros de la organizaci¢n y los productores no-OPEP, entre ellos Om n, Noruega, Rusia, M’xico y Angola.
A escala mundial se est viviendo un per¡odo de transici¢n con la revoluci¢n tecnol¢gica, y el mundo est claro de que, adem s de los especuladores, hay otros factores que inciden en el precio del crudo, como los problemas ambientales, la desinversi¢n en refinaci¢n, las megafusiones en el sector energ’tico, que han llevado a cabo una gran batalla por nuevas distribuciones energ’ticas a nivel internacional.
Hoy la Opep ha sabido retomar su papel en los mercados externos y dej¢ de ser el chivo expiatorio de los aumentos de precio: ha sido eficaz en explicar la nuevas realidades del mercado energ’tico.
Y el pr¢ximo 12 de noviembre habr una reuni¢n extraordinaria de la OPEP en la que podr¡a incrementarse la producci¢n en 500 mil barriles si se cumplen las condiciones de las bandas (precios por encima de $28 por barril durante 20 d¡as consecutivos).
+Liderazgo?
Un eventual liderazgo de Ch vez no cae bien sobre todo en Occidente. Pero eso no pareciera incomodar a sus socios de la Opep, que acudieron un nimemente a la cita caraque_a. «Con su liderazgo, con su gran poder de convocatoria, tambi’n se ha convertido en uno de los l¡deres m s importantes del mundo, a partir de ser en cierto modo el vocero principal de la Opep», se_al¢ Valero.
Sin duda, Venezuela ha contribuido a crear nuevos puentes para el di logo entre pa¡ses que han tenido rivalidades, confrontaciones pol¡ticas, econ¢micas y, m s aon, b’licas, alimentadas muchas de ellas por la pol¡tica colonialistas de dividir para reinar. En Caracas, el jefe de Estado de Ir n, Jatami , se sent¢ junto al vicepresidente iraqu¡ Rammadan y conversaron largo rato sobre el futuro de sus relaciones. Cuando la gira de Ch vez Jatami ofreci¢ su avi¢n presidencial y una flotilla de helic¢pteros para que el mandatario venezolano pudiera llegar, sin tropiezos, a la frontera con Irak, cerrada al tr fico entre los dos pa¡ses por m s de dos d’cadas.
Cuando Ch vez lleg¢ al poder, las relaciones de Venezuela con los pa¡ses de la OPEP se limitaban exclusivamente a discutir temas relativos a la producci¢n y precios del petr¢leo, en las conferencias ministeriales, que normalmente se celebran dos veces al a_o. Una evidencia concluyente es que en casi 50 a_os de relaciones diplom ticas con los dem s integrantes de la OPEP, los distintos gobiernos de Venezuela hab¡an suscrito apenas cinco acuerdos con s¢lo dos de los diez pa¡ses miembros, lo cual pone de relieve la precariedad de las relaciones bilaterales preexistentes.
Es m s, hasta ese momento Venezuela era vista como la quinta columna estadounidense dentro de la organizaci¢n, que jugaba a su muerte. Lo m s curioso de esta estrategia es que no s¢lo dio resultados tangibles en las cotizaciones del crudo, sino que resucit¢ a la Opep, organismo que, a fuerza de tantos insultos y descr’dito de parte del anterior gobierno, se hab¡a convertido para la opini¢n poblica venezolana, en una especie de lastre, un organismo pasado de moda; que estorbaba y hasta imped¡a la marcha venezolana «hacia horizontes de prosperidad y felicidad».
M s all de los exocet lanzados desde Washington y Europa, en Venezuela tambi’n surgieron las cr¡ticas: +qu’ ganaremos con esto?, preguntaban desde los medios de comunicaci¢n los viejos gerentes de las transnacionales. ¨Cu nto costar la reuni¢n?. Sabemos que a los «gringos» no les gusta que Ch vez haya visitado a Saddam Hussein y Muamar Kaddafi, +No tomar n represalias contra el pa¡s por la celebraci¢n de la Cumbre en Caracas?, aventuraban otros por la televisi¢n privada. Mientras, CNN se daba el banquete de distorsionar -en vivo y directo- los acuerdos de la Opep, y se ganaba la reprimenda del propio Ch vez.
Y siempre la misma cr¡tica, tan comon en El Cairo, Ciudad de M’xico o Caracas: +por qu’ en lugar de querer ser un l¡der mundial y gastar una millonada en invitar a estos se_ores, no se levantan nuevos hospitales?.
El sur tambi’n existe
Hay que recordar que la primera Cumbre de la Opep tuvo lugar dentro del marco del primer boom petrolero, desencadenado a partir de la guerra del Yom Kippur. Entonces, el presidente venezolano Carlos Andr’s P’rez, sostuvo que öpor primera vez los pa¡ses d’biles est n sentando las bases de la aut’ntica justicia internacional+ y que öla Declaraci¢n de Argel significa un Acta de Liberaci¢n de los pueblos atrasados y oprimidos del Tercer Mundo+.
Para Teodoro Petkoff, ministro de Planificaci¢n del anterior gobierno, «hoy existen mejores condiciones para una estrategia Sur-Sur que en 1975 . Los aires que soplan entre los miembros de la organizaci¢n petrolera no son belicosos sino m s bien conciliadores, y en la pr ctica se ha creado un cierto clima de cooperaci¢n entre el Norte y la Opep. Eso es sensato. No solamente porque esta oltima parece haber aprendido la lecci¢n, sino porque tambi’n el Norte se mueve con menor arrogancia y un claro pragmatismo».
Para Petkoff, la situaci¢n hoy es menos comprometida, ya que el G-7 no tiene porqu’ temer que las acciones de la Opep pudieran engordar el caldo de una inexistente Uni¢n Sovi’tica. Las m s recientes decisiones tanto de la Opep como de los grandes consumidores quiz s anuncian un pragm tico clima de cooperaci¢n entre ambos sectores.
«Tambi’n la Opep debe discutir su rol en el mundo de hoy desde una perspectiva de mayor atenci¢n a los problemas del Sur. No hacer pagar a los pa¡ses pobres el mismo precio que pagan los ricos o la creaci¢n de instituciones para financiar proyectos de desarrollo en el hemisferio de los pobres son asuntos que deber¡an estar en la agenda del onico c rtel econ¢mico exitoso que ha logrado montar el Sur.
Los analistas coinciden que tras la Cumbre de Caracas se crearon condiciones como nunca en la historia de las relaciones econ¢micas internacionales. Ahora, pa¡ses productores de materia prima, en este caso los de petr¢leo, logran condiciones para dialogar con los pa¡ses desarrollados de igual a igual.
«Este di logo productores-consumidores no hab¡a sido posible, entre otras razones, porque la Opep no hab¡a adquirido la fortaleza, la coherencia y la cohesi¢n que hoy ha logrado (…) Ahora de lo que se trata entonces es de ir a un di logo con los pa¡ses industrializados, consumidores de petr¢leo, que sea equitativo, lo que hasta ahora no ha ocurrido. El di logo norte-sur ha sido desigual, ha sido inequitativo, injusto. La Opep proclama la conveniencia y la necesidad de un di logo constructivo, entre iguales, no uno de sordos», a_adi¢.
Medio ambiente y desarrollo
La declaraci¢n final de la cumbre de la Opep fue m s all del mercado petrolero, pues expresa preocupaci¢n por las medidas de combate al cambio clim tico y por la situaci¢n de los pa¡ses m s pobres.
«Los pa¡ses industrializados deber¡an reconocer que la pobreza humana es la mayor tragedia ambiental de este planeta», sentenci¢ la Declaraci¢n de Caracas, .que tambi’n expres¢ la preocupaci¢n de la OPEP por las consecuencias del Protocolo de Kyoto, un convenio de la ONU que establece la reducci¢n del consumo de combustibles f¢siles.
«El problema es de todos, no s¢lo de los pa¡ses productores», dijo el anfitri¢n de la cumbre, al comentar la Declaraci¢n. El protocolo -que apenas han ratificado una veintena de pa¡ses- fue dise_ado para combatir el recalentamiento planetario por efecto invernadero, causado, segon cient¡ficos, por la liberaci¢n de gases en de la quema de combustibles f¢siles como el carb¢n y el petr¢leo.
La OPEP invoc¢ en su declaraci¢n «el principio de responsabilidad comon pero diferenciada». Se trata de una clara referencia a la necesidad de recargar el peso de las medidas ambientales sobre los pa¡ses que m s han contribuido con la emisi¢n de gases invernadero, dado su alto consumo de combustibles.
La declaraci¢n demanda expl¡citamente «aplicar medidas para minimizar los impactos sociales y econ¢micos negativos para naciones dependientes de la producci¢n y exportaci¢n de combustibles f¢siles». Tambi’n sugiere recomendar el uso del petr¢leo y del gas cuando este tipo de hidrocarburos sirvan para reemplazar a otros con un efecto m s pernicioso sobre el ambiente, como el carb¢n.
La meta m s importante del protocolo es disminuir cinco por ciento respecto de 1990 la emisi¢n de gases invernadero entre 2008 y 2012, lo cual implicar¡a una fuerte limitaci¢n en el aumento de la demanda de petr¢leo previsto para la pr¢xima d’cada. Esas restricciones causar¡an una ca¡da en la demanda de 6,5 millones de barriles diarios en 2010, y podr¡an causarle a los pa¡ses de la OPEP una disminuci¢n de hasta 23.000 millones de d¢lares en sus ingresos por exportaci¢n, segon c lculos de la Secretar¡a General de la organizaci¢n.
El presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, consider¢ que las p’rdidas podr¡an subir a 60.000 millones de d¢lares en 2030, y urgi¢ a la OPEP a presentarse como un bloque fuerte y unido frente a las negociaciones del protocolo, que se reanudan en noviembre en La Haya. «El cambio clim tico nos afecta a todos, y nadie debe dudar que nosotros estamos tan preocupados como los dem s», a_adi¢ Obasanjo. Otros mandatarios tambi’n destacaron que, pese a la preocupaci¢n por el Protocolo de Kyoto, a la OPEP le interesa cooperar para preservar el medio ambiente.
En declaraciones informales, los miembros de la OPEP han sugerido aliviar la carga de las restricciones sobre el petr¢leo y aumentar las del carb¢n, m s contaminante, cuya explotaci¢n est subsidiada en numerosos pa¡ses. Tambi’n han destacado la importancia de generar las condiciones para que los pa¡ses cuyas econom¡as dependen del petr¢leo diversifiquen su fuente de ingresos.
En cuanto al tema del desarrollo, la OPEP advirti¢ que la erradicaci¢n de la pobreza deber¡a ser una prioridad mundial, e hizo un llamado a las naciones industrializadas para que participen en ese esfuerzo, y manifest¢ preocupaci¢n por el endeudamiento considerados insostenibles para algunos pa¡ses.
La organizaci¢n anunci¢ que seguir actuando para combatir los efectos de la pobreza, y mantendr en pleno funcionamiento el Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional, que desde su creaci¢n en 1976 ha comprometido recursos por 5.600 millones de d¢lares.
Ecos desarrollados
El eco de la II Cumbre de la Opep lleg¢ a Europa y no pod¡a ser de otra manera. Desde hac¡a semanas los transportistas y agricultores hab¡an manifestado en todos los pa¡ses de la Uni¢n Europea, poniendo en aprieto a gobiernos otrora populares como el de Tony Blair, en Inglaterra.
Por ello no sorprende el hecho de que Lionel Jospin, primer ministro de Francia, aprovechara la reuni¢n de Caracas para llamar por tel’fono a Ch vez y plantearle la posibilidad de un encuentro entre los representantes de la Opep y los de la Uni¢n Europea, para acordar criterios e intercambiar pareceres sobre los precios del petr¢leo.
La iniciativa de Jospin mostr¢ una posici¢n diferente a la mantenida por los pa¡ses desarrollados en relaci¢n al problema del mercado de la energ¡a, netamente retadora, sin ceder un punto en cuanto a la culpa de los miembros Opep por la subida del costo de la energ¡a. Hoy, la carga de los impuestos al precio final de la gasolina, del gas oil, del combustible para la calefacci¢n, es una realidad que est m s que demostrada, y ya no es posible atribuir a los pa¡ses productores y en especial a los de la Opep, los males que surjan del interior de las econom¡as de las naciones desarrolladas. Se ha vendido demasiado petr¢leo barato y no es buen negocio seguirlo haciendo para ninguna de las dos partes.
«Se nota ahora un nimo diferente y una necesidad de colocar sobre la mesa otras opciones, no porque se hayan vuelto corderos los tigres sino porque las circunstancias y las realidades demandan otros enfoques y otras negociaciones. No es que se d’ por terminada una lucha sino que el mundo globalizado impone otras condiciones. Lo que presenciamos es un reacomodo de poderes, un redise_o de escenarios, un tiempo de equilibrio para comenzar otras batallas, y no precisamente de parte de los pa¡ses productores de petr¢leo», se_al¢ el polit¢logo Rub’n Armend riz a Proceso.
Conflicto cultural
Para Valero, el mayor ‘xito de la Cumbre fue haber logrado que los venezolanos vieran a la Opep como una instituci¢n que es suya. «Los venezolanos ve¡an a los rabes, a los isl micos, a los africanos como algo que estaba muy lejos de nuestra frontera, algo extra_o, incluso, algo ex¢tico, y para muchos algo, incluso, hostil a nuestra cultura», dijo al hacer el balance final ante Proceso.
«Esto ha sido justamente alimentado por un predicamento ideol¢gico y pol¡tico a nivel mundial para separar los pueblos, separar las culturas, e incluso hay algunos soci¢logos que sostienen que en los pr¢ximos a_os el signo dominante de la confrontaci¢n va a ser en el mbito cultural, por los conflictos religiosos, por los conflictos ‘tnicos. Es decir, que apuestan a una din mica internacional caracterizada por el conflicto cultural», resalt¢.
Solidaridad latinoamericana
Tres semanas atr s, en su visita a Centroam’rica, el presidente electo de M’xico, Vicente Fox, hab¡a propuesto un acuerdo de libre comercio entre M’xico y la regi¢n istme_a, pero hasta el momento no adelant¢ nada sobre su pol¡tica energ’tica, tan vinculada -como el resto de su econom¡a y de su pol¡tica- a las relaciones de su socio mayor, Estados Unidos.
Desde que asumi¢ Ch vez el poder, Venezuela viene proponi’ndole a M’xico la ampliaci¢n del Pacto de San Jos’, de abastecimiento preferencial de combustible a los pa¡ses de la regi¢n, a otras naciones del Caribe y Cuba. Pero M’xico ha preferido tirar la pelota afuera, y ni siquiera envi¢ algon representante de la secretar¡a a Caracas. ¨Desaire? ¨Desinter’s? ¨Presiones? «Quiz todo ello o s¢lo que T’llez iba a ser interpelado por el Congreso justo en esos d¡as, y todav¡a no se sabe cu.l va a ser la pol¡tica de Fox para el sector», prefiri¢ se_alar un alto funcionario venezolano.
El 2 de octubre, Ch vez anunci¢ que el Acuerdo Energ’tico de Caracas, que firmar Venezuela con pa¡ses de Centroam’rica y el Caribe, suministrar 160.000 barriles diarios de petr¢leo y productos derivados a estos «pa¡ses hermanos». Desde hace varios a_os Venezuela y M’xico exportan 80 mil barriles diarios, cada uno, a los pa¡ses suscritos al Acuerdo de San Jos’. Ahora estas naciones de Centroam’rioca y el Caribe podr n recibir otros 80 mil barriles venezolanos. Esto, si aceptan la propuesta realizada este lunes por el Gobierno venezolano.
Los pa¡ses beneficiados financiar n un porcentaje del precio del crudo con «un inter’s al 2%, un a_o de gracia, 15 a_os de plazo para pagarlo, y en algunos casos, cuando Venezuela as¡ lo requiere, pudieran pagarnos parte de esa deuda con bienes y servicios», indic¢ Ch vez. La escala del financiamiento ser : 5% si el precio del barril est en 15 d¢lares; 10% si sube a $20; 15% al llegar a $22; 20% para 24 d¢lares, y 25% si el precio llega o sobrepasa los 30 d¢lares.
La verdad es que el acuerdo no ha sido suscrito, pues existen algunos pa¡ses que tienen problemas internos con el manejo de los hidrocarburos, y el principal es que la industria petrolera est’ en manos del sector privado. Esta traba debe ser subsanada si quieren formar parte del acuerdo energ’tico. Ch vez, que se niega a negociar con el sector privado, pues, a su juicio, esta clase de convenios «son bilaterales. Es decir, de un Estado a otro Estado», prev’ que el Acuerdo Energ’tico de Caracas puede estar definido para mediados de este mes.
Pero lo de Ch vez no quedar all¡, ya que durante la visita de Fidel Castro a Venezuela, en los primeros d¡as del mes pr¢ximo, suscribir un acuerdo bilateral de cooperaci¢n petrolera, que sostiene «que las acciones de cooperaci¢n solidaria entre Venezuela y Cuba son indispensables para alcanzar sus objetivos de progreso econ¢mico y social en un ambiente de paz y libertad».
Venezuela suministrar crudo y refinados a Cuba, en funci¢n de la evoluci¢n de las compras de Cuba y las disponibilidades venezolanas, y otorgar cr’ditos para financiar el intercambio comercial de bienes y servicios y/o proyectos de desarrollo econ¢mico a mediano y largo plazos a Cuba por un tiempo m ximo de quince a_os, con un per¡odo de gracia de un a_o, a una tasa de inter’s anual de 2% y de acuerdo a una escala que pr¢ximamente se anunciar a ambos pa¡ses.
Asimismo, el ministro de Energ¡a, Al¡ Rodr¡guez anunci¢ que est n analizando la posibilidad de que Colombia supla de gas a la regi¢n zuliana, en el oeste del pa¡s. El ministro indic¢ que incluso podr¡a articularse una red de gas con Colombia, que podr¡a llegar hasta Centroam’rica.
Aram Ruben Aharonian
Corresponsal Informativos.Net en Caracas
