Yo estaba en España de vacaciones cuando ocurrió el asesinato lamentable de Juan Jáuregui que tuvo lugar en Guizpúzcoa. Algunos días han transcurrido desde su muerte, pero ahora, en la tranquilidad de mi casa, puedo escribir algunas de las reflexiones sobre este hecho.
Felicitaciones a ETA y a los dos asesinos, por la matanza de Juan Maria Jáuregui, porque ha hecho de él un mártir con muchos de los estigmas de Cristo. tAntes, he escrito en ôinformativos.netö que las estaturas de hombres se miden en cuanto a las tallas de sus adversarios. Bravo! En esta occasion ha tenido éxito, ( pero un éxito de corbardía ). No fue su adversario una chica de 17 años con el padre asesinado delante de ella, como en Málaga. En realidad fue un hombre de calidad, un hombre que ha vivido la vida en la imagen de Cristo, aunque quizás no vio la imagen en sí mismo. Para los asesinos tambien hay una imagen, es decir, Judas Escariote.
tPor su vuelta a Guipúzcoa, Juan Jáuregui entró en su Jarusalem y todos los peligros. Como Cristo, puso su vida en las manos de sus amigos y no en las de sus guardaespaldas. Como Cristo, se crucific¢ entre de dos j¢venes, criminales y presuntos etarras, matados en la «Guerra Sucia.» Como Cristo, los fan ticos, quiz s decepcionados de ‘l, lo han traicionado. tPero tambien , como Cristo puede decir, «No descorazonarse! He vencido el Mundo.»
tA la esposa y hija, les digo sencillamente, su vida no fue arrebatada. Este hombre di¢ su vida para mucha gente. Pocos Santos han hecho m s para merecer canonizaci¢n.
Por Philip Sutton
(Newcastle, Inglaterra)
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