Las matanzas cometidas durante la década pasada a manos de grupos armados, puede repetirse en Guatemala. Ese es el temor de organismos de derechos humanos y de la sociedad civil de este país centroamericano.
Un ejemplo de ello es que cada martes un nutrido grupo de ex patrulleros, como se los llamaba a los paramilitares, expresan su apoyo al Presidente del Congreso guatemalteco, el general y ex dictador Efraín Ríos Montt. Ese apoyo se da en momentos en que el funcionario es investigado por alterar una ley sobre impuestos.
Las supuestamente desarticuladas Patrullas de Autodefensa Civil han aparecido en diversos puntos del país, cometiendo linchamientos contra personas a las que calificaron de delincuentes. Sin embargo, se supo después que los linchados habían denunciado la presencia de grupos armados de derecha en sus comunidades.
Las comunidades indígenas guatemaltecas ya han expresado su temor por este repunte de la violencia, toda vez que comunidades enteras fueron arrasadas por los paramilitares, desde que R¡os Montt formara dichas Patrullas en 1982.
Al igual que en otros pa¡ses centroamericanos, los patrulleros fueron reclutados por el Ej’rcito entre las comunidades campesinas para contrarrestar la presencia guerrillera a comienzos de la d’cada de los 80. En 1996 unos 60 mil patrulleros entregaron sus armas, pero jam s rompieron su estructura organizativa.
