Leonor La Rosa, ex agente del Servicio de Inteligencia del Ejército peruano, convaleciente de torturas recibidas años atrás en Perú a manos de sus propios compañeros, pasó por el aeropuerto de Madrid en su regreso a Lima.
Leonor, que tiene 34 años, abandonó su refugio en Estocolmo, para regresar a su país y denunciar el acoso que sufre su familia.
Con gran valentía esta mujer pequeña, postrada en una silla de ruedas debido a las múltiples fracturas sufridas en interminables sesiones de tortura, afronta esta decisión personal.
«Estoy dispuesta a todo. Se están cometiendo atropellos contra mi familia, mis padres y mis hermanos», dice con voz firme. Leonor da por seguro que las elecciones del domingo en su país, -si se realizan- serán un fraude.
Su drama se inició en 1995, cuando el diario La República publicó los planes de Vladimiro Montesinos, cerebro de los servicios de inteligencia peruanos y «mano derecha» del Presidente Alberto Fujimori. Esos planes incluían atentados contra periodistas, abogados y dirigentes sociales opositores. Los Servicios de Inteligencia se lanzaron a localizar al responsable de las «filtraciones» a la prensa. (Con ello no hicieron m s que demostrar la veracidad de las denuncias publicadas por la prensa.)
La primera v¡ctima fue otra agente de los Servicios, Mariela Barreto. Su cuerpo apareci¢ descuartizado en un bosque cercano a la capital peruana.
Despu’s se ensa_aron con Leonor a quien sus torturadores la dejaron al borde de la muerte. Desde una cama del hospital, entubada y enyesada denunci¢ su situaci¢n y los planes represivos del gobierno. Con la protecci¢n de organismos internacionales consigui¢ salir del pa¡s, acogida finalmente en Suecia.
Ahora regresa con un salvoconducto emitido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR. Ella quiere advertir sobre el fraude electoral en ciernes y quiere denunciar lo que ocurri¢ en las elecciones del 95. «No es que yo tenga pruebas, dice Leonor, es que yo estuve presente como Agente del Servicio de Inteligencia.»
Sus torturadores siguen manteniendo sus grados y sus empleos. Incluso 4 de ellos que fueron condenados por estos hechos. Uno de ellos, Ricardo Anderson, a quien Leonor acusa de haberla violado reiteradamente, cuenta con especial protecci¢n del gobierno de Fujimori.
Anderson fue detenido en Estados Unidos en un viaje que hizo en Marzo pasado. El gobierno de Lima le concedi¢ un pasaporte diplom tico y las autoridades le pusieron en libertad.
Mientras Leonor hablaba con la prensa en el aeropuerto de Madrid, en Lima se conoc¡an la agresi¢n y torturas sufridas por el periodista peruano, Fabi n Salazar Olivares, quien acus¢ al Servicio de Inteligencia Nacional de estar detr s del atentado.
Leonor reconoce que ha debido reunir mucho coraje para volver a Lima en este momento especial. Pero es que tambi’n Leonor La Rosa es una mujer muy especial. Su rostro moreno y sus ojos muestran una determinaci¢n que se sobrepone a las torturas y crueldades padecidas.
Su retorno a Lima es parte del rechazo de gran parte de los ciudadanos peruanos al desaf¡o de Fujimori y de sus asesores a mantenerse en el poder a cualquier precio. (Pe/QR/Ci-Pf/Dh-Ppe/ap)
Carlos Iaquinandi Castro
LEONOR LA ROSA VUELVE A PER+ EN UN MOMENTO DIFICIL PARA FUJIMORI
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