Los dos nuevos asentamientos se llaman Esperanza en Dios y Nueva Vida y ayudarán a que los desplazados no continúen dispersos en caseríos. Sus habitantes no se pondrán del lado de la guerrilla, ni de paramilitares, ni del Ejército.
En 1997, alrededor de 3 mil 500 personas fueron desplazadas del Cacarica por los paramilitares. La mayoría de las familias fueron desmembradas cuando huían, y otras están dispersas por varios caseríos. 74 fueron asesinados a manos de los grupos armados que los consideran colaboradores de uno u otro bando.
Unos huyeron hacia Panamá, otros duermen en el Coliseo Municipal de Turbo, y otros se asentaron en Unguía, Carepa y Bahía Cupica. En estos días, después de tres años y siete meses, se están reecontrando con sus seres queridos. (Co/QR-YZ/Ca-Po/Pb-Amr/ap)
Ana Lucía González
