Estoy con lo que ha sacado a relucir el boletín piensaunpoco.com en el contraste entre lo sucedido en la conquista de América y la de Australia. Lo bueno que tiene la verdad es que, si se le da tiempo, acaba resplandeciendo. Lo malo que tiene la propaganda es que para tener esa ansiada apariencia de verdad tiene que estar continuamente golpeando nuestras cibernéticas mentes. Esto ocurre con la leyenda negra de España. España construyó un imperio a base de sangre, fuego y esclavitud de los pobres indios americanos. Además declaró salvajes a los caníbales de México y liberó del tirano azteca a un montón de tribus. El hecho se de que declarara a los indios no sólo hombres sino súbditos en pie de igualdad con los españoles de España tuvo su importancia puesto que aunque los gobernadores de las Indias esclavizaban en la práctica a los indígenas, sin embargo se impidió su exterminación y muchas veces se castigaba a los culpables. Pues bien resulta que, muchos años después de que Cortés conquistara M’xico, el imperio ingl’s desembarc¢ en Australia mientras los abor¡genes gritaban a los hombres de Cook: «warra», «warra», que traducido no muy literalmente quiere decir Fuera, Fuera. Dec¡an bien porque del mill¢n de ind¡genas que hab¡a s¢lo quedan hoy unos 250.000 y eso porque en el siglo XX los han dejado vivir. Un pirata ingl’s (era pirata, no es un insulto) dijo al ver a los abor¡genes que no hab¡a visto en su vida seres m s horrorosos. Por supuesto, su graciosa majestad inglesa junto con los diversos gobiernos no consideraba que los abor¡genes fueran personas y por tanto declar¢ su tierra libre, sin due_o. Estamos hablando de los siglos XVIII y XIX. En la isla de Tasmania debieron confundirlos con el famoso bicho que hay all¡ y los mataron a todos. Ahora esa gente est exigiendo al gobierno australiano que pida perd¢n. El gobierno se niega a cargar con lo que han hecho sus antepasados. No puedo evitar pensar en otras actitudes m s gallardas como la de la Iglesia Cat¢lica que s¡ ha sabido pedir perd¢n. Por cierto, no se lo van a creer Uds. pero resulta que hubo un obispo gallego que contribuy¢ a que se suavizara el racismo contra los abor¡genes en el siglo XIX. Estos gallegos…
Mar¡a A. Alarc¢n Ros
Almeria
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