El próximo domingo 2 de julio habrá elecciones presidenciales en México. Inquietudes, interrogantes y oportunidades se asoman en un contexto que ha superado el fantasma del efecto tequila de 1994, pero en el que sobreviven fuertes resagos agrícolas, sociales y educativos, entre otros.
El espectro ciertamente no es el mismo que tradicionalmente operó en el país por varias décadas: selección del candidato oficial por parte del Presidente, desigualdad informativa, fuertes diferencias en los recursos de campaña, apatía política, elecciones fradulentas y triunfo rotundo del candidato priísta.
Si bien esa máquinaria conserva algunos indicadores, no podemos negar el avance que hubo desde 1988, cuando el propio partido oficial reconoció su triunfo con el 50% , caso inusitado para entonces, ya que tradicionalmente reconocía sus tirunfos por abrumadora mayoría.
En este lentísimo proceso hacia la democratización, México ha tenido que soportar el costo social con desaparecidos, represiones, ausencia de reforma pol¡tica y electoral, resago en materia de derechos humanos, as¡ como la debacle econ¢mica que durante d’cadas fue el sost’n del r’gimen autoritario. El c’lebre polit¢logo Daniel Casio Villegas defini¢ claramente las caracter¡sticas del sistema pol¡tico mexicano: presidencialismo, corporativismo y fraude electoral.
Con el debilitamiento de las fuerzas pol¡ticas, las crisis del sistema judicial, la fuerte descomposici¢n social, la p’rdida de control ante el tema del narcotr fico y la aguda crisis de los partidos pol¡ticos, las caracter¡sticas que regular n estas elecciones ser n muy distintas: m s pluralidad, participaci¢n, desgaste del partido oficial y cambios de las reglas del juego pol¡tico. Todo ello en un marco de descontento e incredulidad, y una situaci¢n de guerra fr¡a en la provincia de Chiapas.
Por muchos a_os el sistema funcion¢ sin dificultades. El Partido Revolucionario Institucionalista, PRI, creado por Plutarco El¡as Calles en 1929 para dirimir los conflictos intercaudillistas derivados de la revoluci¢n, funci¢no pr cticamente sin oponente real.
El segundo partido, el Partido Acci¢n Nacional, PAN, fundado en los treinta con una fuerte presencia del catolicismo, fue por muchos a_os una oposici¢n decente, simb¢lica. El caso m s dram tico en el deterioro de la opci¢n pol¡tica en M’xico, fue en las elecciones de 1976 cuando el partido oficial contendi¢ onicamente con el Partido Comunista, revelando esto una crisis de la oposici¢n pol¡tica, fuertamente repremida por los gobiernos de D¡az Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverr¡a (1970-1976).
Las fuertes crisis econ¢micas ayudaron al resquebrajamiento del sistema oficial y al lenvantamiento del descontento. El 1982 la devaluaci¢n de la moneda mexicana que alcanz¢ el 300 por ciento, desgracias naturales como los sismos de 1985, removieron la auto-organizaci¢n ciudadana. As¡, en 1988 existi¢ una coyuntura real que puso «en jaque» al r’gimen monopartidista. Salinas, PRI, Clouthier, PAN, C rdenas, Frente Democr tico, se enfrentaron a una contienda que luc¡a con m s posibilidades de confrontaci¢n; el sistema Pri¡stico qued¢ al desnudo. Salinas lleg¢ al poder con una deslegitimaci¢n total, misma que trat¢ de manejar con medidas espectaculares que desmentalaran el sistema corporativista.
Posteriormente, en las elecciones de 1994, se volvi¢ a un presentar un escenario m s combativo caracterizado por los levantamiento ind¡genas, magnicidios y franco deterioro de la famlia pol¡tica pri¡stia.
El efecto tequila, los esc ndolos politicos, el incremento desmedido de la inseguridad poblica fueron las caracter¡sticas del per¡odo presidencial del Presidente Zedillo que deja a un pa¡s que ha mejorado en los indicadores macroecon¢micos, aunque estos cambios no se perciben en la econom¡a de los 60 millones de pobres que tiene el pa¡s.
Para las elecciones del a_o 2000, seis son los aspirante a la primera magistratura, aunque como en 1988 y 1994, tres partidos ser n los principales contendientes. Por el Partido de la Revoluci¢n Institucional PRI, Francisco Labastida; Vicente Fox del Partido Acci¢n Nacional, PAN, y Cuauhtemoc C rdenas del Partido de la Revoluci¢n Democr tica, PRD.
A diferencia de las campa_as anteriores, y una vez fracasada la alianza que se asomaba a finales del a_o pasado entre el PAN y PRD, partidos menores como el Verde Ecologista, el Partido del Trabajo, se han aliado a los candidatos con «mayores» posibilidades.
Francisco Labastida Ochoa, PRI. Surgido apartir de una novedosa elecci¢n interna del Revolucionario Institucional, hecho que ha sido proclamando ampliamente como una ventaja ante sus adversarios. El ex-gobernador de la provincia noroccidental de Sinaloa, es un economista con vasta trayectoria en la administraci¢n poblica; se le conoce por haber sido un funcionario amparado por el grupo del expresidente De la Madrid, 1982-1988.
Despu’s de su paso por la gubernatura de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa tuvo que salir del pa¡s para eluidir las amenazas del narcotr fico; es tambi’n un punto desfavorable, su cercan¡a con el actual presidente Zedillo. Es que prevalece la conjetura de que venci¢ a sus contricantes internos gracias a una inflada votaci¢n.
Vicente Fox Quezada, PAN, que contiende tambi’n como candidato de otro partido, el Partido Verde Ecologista, PVEM, naci¢ en el seno de una de las familias dedicadas a las empresas agr¡colas en la provincia de Guanajuato, de la que fue gobernador . Se le conoce por ser un empresario pragm tico, impulsor de cambios constitucionales.
Vicente Fox Quezada es hijo de madre extranjera, lo que prohib¡a hasta hace pocos a_os, y segon el art¡culo 82 de la Constituci¢n, participar como candidato. Por acudir sistem ticamente al lenguaje popular, para no pocos es francamente populachero y demag¢gico, gracias a gestos espectaculares como el ondeamiento del estandarte de la Virgen de Guadalupe que es una emulaci¢n a lo que hiciera Miguel Hidalgo en la fecha del inicio de la guerra de independencia en 1810.
Algunos de los cr¡ticos de Fox lo acusan de ser el principal responsable de que no se haya aclanzado la gran alianza PAN-PRD, ya que se neg¢ tajantemente a participar en una elecci¢n primaria. Cuauhtemoc C rdenas del PRD, es tambi’n candidaro por la llamada «Alianza por M’xico» que aglutina a varios partidos menores. Candidato presidencial por tercera ocasi¢n, hay quienes sostienen que el exgobernador de Michoac n tiene una gran desventaja: su desempe_o cuestionado al frente de la alcald¡a de la ciudad de M’xico, que no satisfizo las expectativas ciudadanas. Su primera candidatura presidencial fue en 1988, luego de ser la figura principal en una de las m s significativas escisiones en el partido tricolor.
A estos tres candidatos «mayores», se suman otros tres:
Manuel Camacho Sol¡ del Partido del Centro Democr tico, PCD, autodefinido como impulsor de la «centrodemocracia». El exalcade llamado entonces «regente» de la ciudad de M’xico, excanciller, en per¡odo de solo 25 d¡as, y ex-negociador en Chiapas, enero – abril 1994, es un aspirante al que no se le reconoce reales posibilidades de alcanzar la presidencia, aunque tuviera fama de conciliador y «abierto» durante su actividad como alcalde.
En el Partido de la Revoluci¢n Democr tica hay desconcierto ante Camacho, ya que pese a ser uno de los m s entusiastas impulsores de la Alianza democr tica en M’xico, finalmente opt¢ por cuenta propia pr cticamente a «autopostularse», ya que se desconocen los mecanismor por los que el PCD lo nombr¢ candidato, una vez frustrada la Alianza entre PAN y PRD.
Porfirio Mu_oz Ledo del Partido Aut’ntico de la Revoluci¢n Democr tica, PARM, es uno de los pol¡ticos m s experimentados que tiene el pa¡s, con un curriculum sin igual entre los contendientes. Excandidato a la presidencia, exrepresentante mexicano ante la Organizaci¢n de Estados Americanos, OEA, Senador de la repoblica; junto con C rdenas encabez¢ la escisi¢n pri¡sta en 1988.
En los oltimos a_os, Porfirio Mu_oz Ledo inici¢ una confrontaci¢n a la figura de C rdenas, por eso su campa_a es considerada como como testimonial contra Cuauthemoc C rdenas, pues es generalizada la opini¢n que no tiene posibilidades reales de victoria. Desde el principio el proceso electoral interno del PRD se vinlumbr¢ que la roptura ser¡a el camino de Mu_oz Ledo porque se neg¢ a participar junto con C rdenas en la bosqueda de la postulaci¢n del PRD. El PARM de Mu_oz Ledo fue por muchos a_os, un partido sat’lite del partido oficial, que manten¡a a algunos partidos menores para justificar pluralidad en el r’gimen monopartidista de anta_o.
Gilberto Rinc¢n Gallardo del Partido Dem¢crata Social, PDM, exdirigente y exmilitante del PRD, viejo militante tambi’n del Partido Comunista y exdirigente del movimiento estudiantil de 1968 es tambi’n un candidarto «menor» sin posiblidades reales de triunfo. Quienes miran con suspicacia su desempe_o pol¡tico, recuerdan sus nexos con otro experredista, Jorge Alcocer Villanueva, quie recientemente dej¢ el cargo de viceministriso del interior para colaborar con el equipo del candidato del partido oficial.
Para el polit¢logo Lorenzo Meyer, la equidad y la credibilidad ser n los desaf¡os de la elecci¢n del 2000. Ciertamente hay avances pero «es parad¢jico, irritante y desmoralizante» que casi un siglo despu’s se mantenga vigente en M’xico la aspiraci¢n con la que Francisco I. Madero inici¢ la revoluci¢n: sufragio efectivo. La parte m s dificil para estas elecciones ser la igualdad en las posibilidades, en los tiempos televisivos, en los recursos. Pese a que el PRI, llamado por el polit¢logo «antiguo y viejo partido de Estado», recurr¡a a fondos extraoficiales, Meyer pronostica que el proceso va a ser menos inequitativo de lo que ha sido a lo largo del siglo XX.
El ensayista ve muy dificil que este a_o se de la alternancia de poder. Sin embargo, augura que se mantendr la pluralidad dentro del Congreso de la Uni¢n, hecho que permitir un equilibiro saludable entre el poder ejecutivo y el legislativo. Meyer critica a los principales candidatos: Labastida, Fox y C rdenas, quienes han estado planteando hasta el momento s¢lo «vaguedades».
Lorenzo Meyer dice que han faltado formulaciones espec¡ficas a los problemas muy complejos que est viviendo M’xico. Dice que han faltado propuestas y compromisos espec¡ficos; se sigue dando vueltas a lo m s f cil: generalizaciones y buenos prop¢sitos, en lugar de enfrentar problemas como los de la desigualdad en la distribuci¢n de los ingresos y oportunidades que existen en el pa¡s.
A diferencia de los otros partidos que escogieron a sus candidatos en sus asambleas nacionales, el PRI ha jugado al democr ta; exalta en su publicidad que ha sido el onico partido en escoger a su candidato en una elecci¢n. Tambi’n se ufana en su slogan «Un nuevo PRI m s cerca de t¡». En este sentido «El PRI -nos dice el investigador Meyer- no puede ser «nuevo». Los candidatos y los aparatos del PRI son los viejos pri¡stias. No pod¡a ser de otra manera. Su candidatura presidencial, Francisco Labastida, viene del viejo PRI.
En resumen, para Meyer no existe todav¡a equidad, ya que las dos grandes televisoras -Televisa y Televisi¢n Azteca- que tienen un papel importante en las campa_as presidenciales, siguen actuando del lado del sistema, como «soldados del PRI». (Mx/QR/Ppg-Ppo/Ppe/pt).
MEXICO Y SUS CANDIDATOS PARA JULIO DEL 2000
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