El gobierno de Fernando Henrique Cardoso (FHC) sigue en su estrategia de aislar al MST de la Sociedad.
Usa dos tácticas clásicas:
1. Amenaza con represión: para eso creó una división especializada en sin-tierra en la Policía Federal, que como los propios agentes dijeron es la recreación del DOPS (Departamento del Orden Público y Social, la policía política que funcionó bajo la dictadura). Amenazó con la utilización del Ejercito, está aplicando la Ley de Seguridad Nacional que fue suprimida por la constitución del 88 (aplicada ahora hasta en un despejo en Paraná, con 36 familias que estaban asentadas desde hace 13 años), con la apertura de decenas de procesos contra los líderes, y cínicamente comentó que el asesinato de un sin-tierra en Paraná era apenas un aviso.
Durante nuestra Jornada de Luchas, usó el discurso de que éramos pandilleros, hacíamos rehenes y destruíamos el patrimonio público.
Todo eso de nada sirvió, la sociedad nos defendió y reaccionó at¢nita contra el gobierno, por su truculencia.
2. Ahora arremete con m s intensidad en los medios de comunicaci¢n, la mayor¡a de ellos serviles y dependientes de las asignaciones oficiales, y algunos, como mostr¢ la publicaci¢n de la revista Veja, pautados por el Palacio de Planalto. Y recurre a la tentativa de equipararnos con el gobierno y pol¡ticos, acusando, ante la opini¢n poblica, de que el MST tiene casos de corrupci¢n y desv¡o de dinero poblico.
La verdadera situaci¢n del campo
M s all de querernos aislar de la sociedad, el gobierno, con ese nuevo ataque, busca onicamente esconder su debilidad e incompetencia para resolver la grave crisis que su pol¡tica agr¡cola gener¢ en el medio rural.
El diputado federal Alo¡sio Mercadante (PT/SP), en art¡culo publicado en la Folha de Sao Paulo (14/05), expuso diversos datos que revelan la gravedad de la crisis. Y hay otros estudios de organismos del gobierno, Instituto Brasile_o de Geograf¡a y Estad¡stica, Fundaci¢n Getulio Vargas, y tambi’n los que han sido revelados en conferencias de asesores del gobierno, como el prof. Guilherme Dias (de la Universidad de Sao Paulo).
Todos ellos, como se puede ver a continuaci¢n, revelan el desastre que el modelo del gobierno provoc¢ en el campo:
1. Cr’dito rural: en el per¡odo de 1975-79, anualmente era destinado para la agricultura 19 mil millones de d¢lares. En el gobierno de FHC esa cantidad se redujo a 4 billones de d¢lares.
2. Subsidios para la agricultura: de 1970 a 1985, los subsidios totalizaron US$31 mil millones. De 1985 para ac , dejaron de existir. Recordando que solamente los pa¡ses miembros de la OCDE (Organizaci¢n de Cooperaci¢n y Desarrollo Econ¢mico) destinan anualmente la cantidad de US$360 mil millones para subsidiar su agricultura. En los Estados Unidos, 50% de la renta l¡quida de todo agricultor es proveniente de subsidios del gobierno federal, depositados en la cuenta del agricultor.
3. Quiebra de los establecimientos agr¡colas: De 1985 a 1996, segon el censo agropecuario, desaparecieron 942 mil unidades agr¡colas, siendo el 96% con un rea inferior a cien hect reas. De ese total, 400 mil unidades fueron extintas en los dos primeros a_os del gobierno de FHC, 1995-96.
4. -rea cultivada: entre 1985-96, cerca de 21 millones de hect reas dejaron de ser cultivadas. Ahora, cuando el agricultor se desanima, la primera cosa que hace es reducir la plantaci¢n.
5. Reforma Agraria: El gobierno de FHC se vanagloria de haber hecho la mayor reforma agraria del pa¡s, una vez que expropi¢ 14 millones de hect reas, lo que equivaldr¡a a 3 territorios de B’lgica. Esconde que fue tambi’n en su gobierno que millones de hect reas de tierras poblicas fueron acaparadas por grandes empresarios, y apenas uno de ellos, el due_o de la constructora CR Almeida, de Paran , obtuvo solito un rea de 4 millones de hect reas en Par , mayor que el territorio de Dinamarca. Y hay todav¡a en el Brasil 3.065 propietarios rurales que se apropiaron de 93 millones de hect reas, o sea, 11% del territorio nacional.
6.Venta de m quinas agr¡colas: En la d’cada del 80 se vend¡a 65 mil tractores por a_o. El promedio de los cuatro a_os del gobierno de FHC fue de apenas 22 mil unidades por a_o.
7. Trabajo en la agricultura: La agricultura siempre ha sido una actividad que absorbe mano de obra. De 1985 a 1996, el personal ocupado en la actividad agr¡cola se redujo en 5.5 millones de trabajadores. De ellos, 2 millones de asalariados rurales perdieron el empleo, especialmente en la ca_a, algod¢n, cacao y caf’.
8. Importaciones agr¡colas: En el d’cada del 80, el Brasil importaba tradicionalmente en torno a mil millones de d¢lares en trigo, manzana y productos que no consegu¡a producir. De 1995 a 99, esa media anual salt¢ a 6.8 mil millones de d¢lares, importando productos que podr¡an ser producidos en el Brasil.
9. Transferencia de riqueza: De 1995 a 1999, hubo la transferencia de 24 mil millones de reales de la agricultura hacia sectores urbanos.
10. Renta agr¡cola: En 1994 la renta agr¡cola fue de R$78.3 mil millones de reales. En 1999, cay¢ en R$72,4 mil millones de reales.
11. Exodo rural: como resultado de esa pol¡tica agr¡cola, hubo un ‘xodo rural de 4 millones de brasile_os en el per¡odo de 1995-99. Y segon estudios internos del propio gobierno, hay una expectativa de que, si no cambia de modelo, en los pr¢ximos a_os, de 8 a 13 millones de personas tendr n que dejar el campo especialmente en el nordeste.
12 Incumplimiento rural: Entre 1997 y 1999 el incumplimiento con el cr’dito rural creci¢ un 182%.
13. Producci¢n per c pita: En 1995 la producci¢n de granos fue de 522 kg. por persona. En 1999 se redujo a 503 kg. por persona.
14. El PIB agropecuario en 1999 fue de 269.4 mil millones, siendo que en 1995, cinco a_os antes, ya era de 269.8 mil millones. O sea en cinco a_os, el valor total de la producci¢n agr¡cola no creci¢, segon la Fundaci¢n Getulio Vargas.
15. Un estudio reciente de la Fundaci¢n Getulio Vargas demuestra que cada familia de un peque_o agricultor necesitar¡a en promedio una inversi¢n de R$30 mil reales para poder volver a tener condiciones de producir.
16. Ya el profesor de la USP Guilherme Dias, secretario de pol¡tica agr¡cola del primer gobierno de FHC, demostr¢ que se necesitar¡an 42 mil millones de reales para el cr’dito rural pero que el gobierno asigna al m ximo 8 mil millones.
17. Guilherme Dias denunci¢ al propio gobierno que los bancos se quedan con el 11% de todo el cr’dito destinado a la agricultura, a t¡tulo de transferencia del cr’dito. Es el m s alto costo administrativo del mundo. En los pa¡ses desarrollados, los bancos cobran apenas del 4 al 6% de inter’s.
18. De acuerdo con el prof. Guilherme Dias, el actual modelo agr¡cola consigue viabilizar apenas el 10% de las 780 mil unidades empresariales del campo y solamente 700 mil de las 4.2 millones de unidades rurales de agricultores familiares.
19. El presupuesto del Instituto de Colonizaci¢n y Reforma Agraria: En 1996, el presupuesto del Incra fue de 1.3 mil millones, aument¢ a 1.5 en 1997 y a 2.2 mil millones de 1998. En 1999, a pesar de la propuesta de 2.7 mil millones como necesarios para asentar a 100 mil familias hecha por los propios t’cnicos del gobierno (debido a los cortes de impuestos por el FMI), el presupuesto baj¢ de nuevo a 1.2 mil millones.
20. El INESC, entidad que hace estudios de seguimiento del presupuesto de la Uni¢n, revel¢ que incluso de los 1.2 mil millones, el Incra tuvo sus recursos bloqueados por el tesoro y apenas consigui¢ gastar 63% de los recursos destinados para las actividades metas, o sea expropiaciones y asentamientos. Gast¢ la totalidad de los recursos s¢lo en los asuntos administrativos de personal y gastos corrientes.
El gobierno quiere esconder la realidad con falsa propaganda. Por tanto, cuando el gobierno de Fernando Henrique Cardoso se mantiene utilizando su influencia en los medios de comunicaci¢n para atacar al MST, esta vez queriendo criminalizar las contribuciones que los asentados hacen a su organizaci¢n, est queriendo, en verdad, esconder la gravedad de la situaci¢n de la agricultura.
Sabe que esa situaci¢n cr¡tica llevar a los trabajadores rurales a nuevas movilizaciones y acciones de presi¢n sobre su gobierno. Por eso, quiere anticiparse, tratando de desmoralizar al MST y todos los que luchan junto a la sociedad.
M s de una vez el gobierno yerra de blanco. Est atacando a los afectados de la crisis y no a sus causas. Si el gobierno realmente quisiese tratar a la agricultura con seriedad, deber¡a tener honestidad de debatir con la sociedad un nuevo modelo agr¡cola, que viabilice a los peque_os agricultores, la agricultura como un todo, y que lleve el desarrollo al medio rural.
En cuanto a la reforma agraria, FHC ya deber¡a haberse dado cuenta que el modelo del ministro Jungmann est agotado: la reforma agraria virtual. Por m s que se gaste en propaganda (se gast¢ R$7 millones de reales del presupuesto del Incra en 1999 y el gobierno en conjunto gast¢ R$600 millones), y Jungmann s¢lo ha hecho eso, nada cambiar si no se resuelven los problemas sociales. No hay reforma agraria en este gobierno. Hay apenas mucha propaganda, y falsa. (Br/QR-YZ/Po-Ca/Cs/ap)
