En los tiempos de miseria y desocupación que corren en la República Argentina, esta misma Iglesia pretende mostrar una cara más comprometida con los necesitados.
LA REALIDAD
Una famosa sentencia popular dice que ôpor más que la mona se vista de seda, mona esö. Podría trasladarse a las actitudes que sigue mostrando la jerarquía eclesiástica argentina, ya que las más autoridades no van más allá de las declaraciones circunstanciales. Pocos son los clérigos que se embarran sus calzados para ponerse de igual a igual con aquellos que, mínimamente, esperan una palabra de aliento y un compromiso real.
Pero como sucede siempre, existen excepciones que confirman la norma. Algunos pagaron con sus vidas, como sucedió en la década del 70 con el padre Carlos Mugica, el cura villero (chabolero) como le llamaban cariñosamente sus seguidores; o el Obispo Angelelli, en la provincia de La Rioja, quien encontró la muerte en un accidente automovilístico nunca bien aclarado.
La actualidad de los argentinos permite referenciarse en algunos cl’rigos que, permanentemente, elevan su enojo para con aquellos que ostentan el poder, quienes creen ser iluminados en vez de representantes de la voluntad popular. Uno de ellos es el presb¡tero Jesos Olmedo, perteneciente a la jurisdicci¢n de La Quiaca, en la norte_a provincia de Jujuy, casi en el l¡mite con la Repoblica de Bolivia.
El padre Olmedo no dej¢ de involucrarse en el esc ndalo m s importantes de los oltimos a_os en la Argentina, como es el supuesto pago de sobornos para que los senadores nacionales aprobaran la Ley de Reforma Laboral. Sin que le tiemble el pulso, el referido cl’rigo hizo conocer una carta abierta a los senadores y funcionarios corruptos, cuyo texto completo fue obtenido por este corresponsal y reproducimos a continuaci¢n.
HIP.CRITAS Y FARISEOS
CARTA ABIERTA A LOS SENADORES Y FUNCIONARIOS CORRUPTOS
«Honorables» Se_ores:
Fue exactamente hace un a_o. Con motivo de la «Marcha de la Esperanza», despu’s de recorrer 300 km. a pie hasta Jujuy, un grupo de Quiaque_os llegamos a Buenos Aires. Participamos de un congreso latinoamericano sobre la deuda externa y pudimos expresarnos, presentar nuestras angustias y nuestros sufrimientos.
Los tiempos libres los aprovechamos para conocer la Capital y sus monumentos m s emblem ticos y representativos. En la Catedral, nos hicieron problemas para entrar y en la Plaza de Mayo, con represi¢n incluida, nos prohibieron visitarla y disfrutar de la primavera en flor.
Alguien nos invit¢ al Senado de la Naci¢n. Con emoci¢n y alegr¡a penetramos en el Palacio de los legisladores de la Patria. Los j¢venes de la Quiaca, con sus instrumentos aut¢ctonos, llenaron de mosica y canciones los fr¡os y hermosos salones del Palacio Legislativo.
De repente, un enojado funcionario nos llama la atenci¢n y nos grita con voz destemplada: ¥Respeten esta CASA SAGRADA! Que callen los instrumentos y mantengan el silencio en este Templo de los honorables senadores. Obedecimos r pidamente y nos pusimos en actitud de escucha.
¥Honorables Senadores!: os recordamos esta an’cdota, justamente ahora, en pleno esc ndalo de corrupci¢n en el Senado.
¥Iron¡as de la vida! La CASA SAGRADA de la Justicia y el templo Santo de las leyes se ha convertido en una cueva de bandidos, mezclados con una gran mayor¡a de senadores honestos.
Si Cristo viniese a la Argentina, probablemente se repetir¡a la historia b¡blica: entrar¡a con el l tigo en el Senado y, muy enojado, arrojar¡a a los mercaderes del templo, donde se han profanado las leyes con coimas y sobornos.
La historia del soborno a los legisladores es muy antigua, tan antigua como la vida misma. El libro b¡blico Eclesiast’s nos lo recuerda: «En la sede la Justicia y de las leyes, all¡ est instalada la iniquidad». (Ecle. 3,16)
La pregunta surge espont nea: +existe mayor iniquidad que sancionar leyes en contra de los trabajadores, a base de coimas y fajos de sucios billetes de la SIDE (Secretar¡a de Informaciones del Estado) ¢ del F.M.I.?
Ahora entendemos mejor las im genes que mostraba la tv el d¡a que se votaba la ley de Reforma Laboral: varios senadores dorm¡an pl cidamente, algunos jugaban a las cartas (barajas) y muchos de ellos, probablemente, ni siquiera hab¡an le¡do el texto que iban a aprobar. Ya estaba todo cocinado y los fardos de billetes, atados y bien atados, repartidos en los despachos de los senadores sobornados. A partir de aqu¡, la historia es ya conocida. Pero falta conocer toda la verdad.
¥Por el Amor de Dios!: sean valientes y saquen todo a la luz. ¥El pueblo quiere saber de qu’ se trata!
¨Qui’n inici¢ la trama del soborno y tuvo tan desdichada idea? ¨Cu ntos y cu les senadores cayeron en la tentaci¢n de las coimas?
¨Qu’ cantidad de plata fue el precio de la traici¢n a los obreros?
¨De d¢nde salieron los fondos y qui’nes los repartieron?
«¥Honorables Senadores!»: mientras algunos se llenaban los bolsillos de plata, millones de argentinos viven sumidos en la pobreza m s absoluta y sus tristes consecuencias: hambre, desocupaci¢n, condiciones inhumanas de vida, salud y educaci¢n profundamente deterioradas. ¥Esta es la verdadera cuesti¢n!
Desde el dolor y el sufrimiento del Pueblo, os pedimos en el nombre de Dios:
Devuelvan los robos del soborno y las coimas.
Anulen la ley de Reforma Laboral.
Purifiquen el Senado de los coimeros y profanadores de las leyes.
¥Basta de Fariseismo e Hipocres¡a! Limpien el templo de las leyes y la CASA SAGRADA del Senado para que todos los argentinos recuperemos la confianza en la Democracia y en las Instituciones que la sustentan.
Con todo respeto y rezando por ustedes,
Padre Jesos Olmedo
Vocero de S.O.S. PUNA 2000
La Quiaca 05-09-2000
UNA VOZ EN EL DESIERTO
Como no pod¡a ser de otra manera, esta carta no tuvo la esperada repercusi¢n en los medios m s grandes de nuestro pa¡s. Nadie puede dejar de pensar que algon llamado telef¢nico a las redacciones oper¢ para frenar su publicaci¢n. Salvo honrosas excepciones, INFORMATIVOS.NET es el primer medio internacional que se hace eco del texto reproducido l¡neas m s arriba.
Para la mayor¡a de las jerarqu¡as eclesi sticas de la Argentina sigue haci’ndose carne aquellas tristemente c’lebre frase de la dictadura militar pasada: «El silencio es salud».
Ser por eso que la Argentina es uno de los pa¡ses del mundo con mayor ¡ndice de m’dicos por habitante.
Daniel Eduardo Raddi
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
