La oración mueve montañas, aunque deben ir acompañadas de medidas eficaces. «A Dios rogando y con el mazo dando», mazo utilizado para amasar la masa de la cual resulta el pan.
Se ha escrito que sin la aquiescencia de algunos clérigos del País Vasco, no habría subsistido el terrorismo etarra: por algo será que ese estamento es el único que ETA no ha tocado en sus largos años de existencia. Por eso me han llenado de optimismo los mensajes el mensaje que el nuevo obispo de San Sebastián ha dirigido, entre otros a los 8.000 peregrinos que se han concentrado el domingo 16 de abril en el Santuario de Aránzazu de Oñati, procedentes de 224 parroquias guipuzcoanas.
Que monseñor Uriarte llamara a los asistentes a formarse en la fe cristiana y a ½regarla diariamente con la oración+, a fin de hacerse capaces de ajustar su conducta ½a las exigencias de esta fe+, y de ½expresarla en todos los niveles de la vida con sencillez y sin orgullo o complejos+, me parece el modo más efectivo de acabar con la incongruencia moral de quienes aon no han entendido que ningon fin puede justificar el terrorismo ni el cinismo de negar apoyos evidentes a los terroristas.
Concuerdo con el prelado donostiarra en que en Euskadi urge öliberar la fuerza sanante y pacificadora del evangelio de Jesos+, tan amordazada en las oltimas d’cadas. Llevar su tiempo. Pero la paz no brotar sino de la justicia. Y poco contribuir n a lograrla los recursos penales mientras los corazones se mantengan ofuscados en el error y la mentira y cerrados a la reconciliaci¢n y la penitencia.
Mar¡a I. D¡az Gil
Bilbao
