l currículum de Alex B. Pinero parece ser el de un hombre ávido de mucha acción y hasta de algún problema.
El señor Pinero, antiguo miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército de los EE.UU., ha combatido en tres escenarios de operaciones, habla tres idiomas y está especializado medicina de campo, recabación de datos de inteligencia y operaciones psicológicas. «Estoy también muy familiarizado con medios hostiles, y puedo virtualmente operar en cualquiera de ellos (geográfico, literal o temporal)», anuncia su currículum.
El señor Pinero está trabajando en Colombia bajo contrato privado de no combatiente firmado con el Gobierno de los EE.UU. Debido a que es un empleado contratado como asesor, dijo, el Gobierno no tendría responsabilidad en caso de que él tuviera algún problema mientras coadyuva a la escalada de la guerra anti drogas de EE.UU. , que se intensifica rápidamente, en una tierra en donde hay más de 20,000 guerrilleros izquierdistas deseosos de disparar sobre gente como ‘l a diario.
Miles de miembros retirados del ej’rcito de los EE.UU. altamente cualificados, como el se_or Pinero, podr¡an ser la respuesta a una gran adivinanza que ha perseguido a la administraci¢n Clinton: ¨C¢mo puede Washington enviar 1.6 miles de millones de d¢lares a Colombia, principalmente en ayuda militar, sin incrementar notablemente el actual nivel de necesidad de personal militar de los EE.UU. necesario para apoyar esa ayuda?
La respuesta, dicen expertos militares y otros especialistas, reside en una pr ctica bien consolidada de negocios privados conocida como «outsourcing», gracias a la cual compa_¡as que emplean especialistas cualificados, como el se_or Pinero, absorben las tareas que los militares de los EE.UU. no pueden asumir, o sencillamente no quieren.
En los negocios privados, «outsourcing» puede consistir en algo tan simple como contratar a un experto independiente (free lance o por cuenta propia) en inform tica para dise_ar la p gina web de la compa_¡a o desarrollar software ad hoc. En un contexto militar, «outsourcing» es una alternativa cada vez m s popular para que el gobierno pueda proveer personal instructor en contrainsurgencia, pilotos para aviones de reconocimiento o para suministrar personal para operaciones de inteligencia en territorios hostiles sin poner en peligro al personal militar en activo.
Segon especialistas en la materia, esto no es trabajo mercenario. Las leyes de los EE.UU. establecen estrictas limitaciones a la provisi¢n de servicios no letales por parte de estos asesores.
Las firmas privadas esperan obtener beneficio. Ni el Gobierno de los EE.UU. ni el de Colombia han declarado poblicamente el alcance del papel que jugar esta forma de contrataci¢n privada o «outsourcing» si el Congreso de los EE.UU. aprueba el presupuesto de $1.6 miles de millones que la Casa Blanca ha propuesto, un paquete de ayuda a Colombia por dos a_os. La mayor parte de la ayuda se emplear¡a en el pago de 63 helic¢pteros de combate junto con el entrenamiento de pilotos y el apoyo log¡stico que estas aeronaves requerir n, as¡ como en el entrenamiento y equipamiento de dos batallones del ej’rcito colombiano especializados en contrainsurgencia y antidrogas.
Segon fuentes militares de los EE.UU, al menos seis compa_¡as de este pa¡s especializadas en asuntos militares han establecido operaciones en la regi¢n, supuestamente anticip ndose a los futuros contratos relacionados con Colombia. Dos compa_¡as con sede en Virginia, DynCorp, Inc. y Recursos Profesionales Militares, Inc. o MPRI, est n concluyendo contratos para apoyo log¡stico y entrenamiento de la polic¡a y las fuerzas colombianas de contrainsurgencia, segon manifestaron oficiales de estas compa_¡as.
DynCorp, que ha contratado a pilotos de helic¢ptero veteranos de la guerra de Vietnam, provee el mantenimiento y apoyo necesarios para los vuelos de erradicaci¢n de cultivos de droga, a menudo sobre territorio dominado por la guerrilla.
Ed Soyster, portavoz de la MPRI, un teniente general del ej’rcito en retiro y antiguo director de la Agencia de Inteligencia de Defensa, dijo que su compa_¡a se esta preparando para la adjudicaci¢n de nuevos contratos en caso de que el nuevo paquete de ayuda resulte aprobado.
La compa_¡a debiera estar bien posicionada para la obtenci¢n del contrato, ya que tambi’n ayud¢ al Gobierno colombiano a dise_ar el «plan de acci¢n» oficial en tres fases que fue presentado al Congreso el mes pasado, indicando las partidas a las que se destinar¡an los 1.6 miles de millones de d¢lares».
«Somos una compa_¡a militar. Somos capaces de escoger nuestra gente de entre un grupo selecto de individuos a quienes les gusta formar parte de este tipo de ambiente. Ellos tienen un c¢digo ‘tico y de conducta establecidos», dijo el se_or Soyster. «Un individuo trabaja en este negocio y trabaja para nosotros porque puede continuar haciendo las cosas que le gustan y que sabe hacer bien. +l es feliz porque est haciendo las cosas para las cuales ha sido entrenado».
El se_or Soyster dijo que la MPRI mantiene una base de datos de 11.000 oficiales retirados y de miembros en servicio activo disponibles para trabajar en asignaciones temporales. La compa_¡a tambi’n ha suministrado entrenamiento y apoyo log¡stico para operaciones militares en los Balcanes, en el Medio Oriente y en -frica, dijo.
«Yo soy un gran admirador del «outsourcing»… Existen muy pocas cosas en la vida que usted no pueda contratar v¡a ‘outsourcing'», dijo el General (R) Barry McCaffrey, director de la Oficina de la Casa Blanca de Pol¡tica Nacional para el Control de Drogas.
«LA ENTREGA DE LA MERCANC-A»
Dijo adem s que no prev’ un aumento a gran escala de las tropas activas para suplementar a los entre 80 y 250 militares estadounidenses en servicio en Colombia, pero se qued¢ corto al decir que cualquier tarea adicional de entrenamiento se adjudicar¡a a compa_¡as privadas.
«No es mi trabajo dise_ar los esfuerzos de la asistencia que los EE.UU. prestar en materia de log¡stica, mantenimiento y entrenamiento con esos $1.6 mil millones en los pr¢ximos cinco a_os. Personalmente, no preveo ningon aumento significativo de la presencia de EE.UU. en este pa¡s», dijo. «Sin duda debemos tener una representaci¢n de los EE.UU. adecuada al suministro de los servicios, para asegurarnos de que sabemos lo que estamos haciendo. Es un gran paquete en comparaci¢n con lo que hemos hecho en el pasado».
El ministro de defensa colombiano, Luis Fernando Ram¡rez, reconoci¢ que compa_¡as militares privadas de los EE.UU. ya est n proveyendo asistencia a las fuerzas armadas y que probablemente se contratar n m s si el paquete de ayuda militar de los EE.UU. es aprobado.
«Debemos colocar a las mejores personas para gestionar estos recursos», explic¢, a_adiendo que las compa_¡as militares privadas proveen a menudo de personal «con mucha m s experiencia. a un costo m s bajo», lo que ni su gobierno ni Washington podr¡an hacer.
Revel¢ que el Comando Sur de los EE.UU. est considerando actualizar el nomero de su personal destacado en Colombia y contratar a un general a tiempo completo para administrar el paquete de ayuda militar. Incluso este trabajo, sugiri¢, podr¡a ser subcontratado en forma privada, «outsourced».
«Probablemente es m s costoso enviar a Colombia un general en activo a tiempo completo que un oficial ya retirado» que trabaje para una compa_¡a privada , dijo el se_or Ram¡rez.
EN MANOS EQUIVOCADAS.
Son serias las consideraciones que suscita, en relaci¢n con el tema de la responsabilidad, el hecho de que compa_¡as privadas reemplacen a tropas en servicio activo sobre el terreno, incluso aunque sea s¢lo a afectos de asesor¡a, dijo Carlos Salinas, director del programa para Latinoam’rica de la organizaci¢n de derechos humanos Amnist¡a Internacional. Debe haber personas que monitoreen la asesor¡a y entrenamiento que reciben los soldados colombianos para garantizar que estos conocimientos y medios no se pongan en manos de conocidos violadores de los derechos humanos, tales como las unidades del ej’rcito vinculadas a los grupos paramilitares.
«El mismo Departamento de Estado, en lo referido a este entrenamiento, tiene que respetar ciertas normas de derechos humanos porque as¡ se lo ordena la ley, dijo Carlos Salinas. «Pero ese mandato se diluye cuando uno habla de actores privados b sicamente».
James Woods, que trabaja en uno de los lobbies en Washington, y fue antiguo ayudante del Secretario de Defensa, dijo que el riesgo pol¡tico de utilizar tropas activas del ej’rcito en lugares tan peligrosos como Colombia es con frecuencia superior a las ventajas que se pueden obtener. El uso de personal militar retirado v¡a contrato privado, en cambio, proporciona generalmente un mayor nivel de experiencia con costos globales m s bajos y m¡nimos riesgos pol¡ticos.
«Si el Gobierno de los EE.UU. desea buscar un elemento que suponga mayor seguridad y nivel de asistencia -y creo que as¡ debe hacerlo- +deber¡a hacerlo con una mayor cantidad de tropas militares estadounidenses sobre el terreno? Creo que la respuesta es no», dijo.
La v¡a del contrato privado o «outsourcing» le ha permitido a Washington contar con una presencia militar importante en zonas de guerra como Bosnia, Colombia y el Golfo P’rsico, y ello en tiempos en que el Pent gono se ha visto limitado por recortes de personal, presupuestarios, o por presiones pol¡ticas, lo que le ha impedido desplegar personal militar en servicio activo, explic¢ el profesor Herbert Howe de la Universidad de Georgetown, un especialista en contratos privados militares.
«El ej’rcito ha visto reducidos sus recursos humanos y presupuestarios en un 40% desde finales de los ochenta … El Gobierno de los EE.UU. se est decantando cada vez m s por el «outsourcing», dijo el Herbert Howe. «Creo que veremos m s de esto en Colombia tambi’n».
Adem s, Herbert Howe dijo que es inevitable que haya una protesta poblica cada vez que las tropas de los EE.UU. resultan heridas o muertas en un conflicto extranjero, mientras que se presta menos atenci¢n cuando instructores militares o especialistas contratados en forma privada sufren la misma suerte. El Gobierno est sujeto a requisitos m¡nimos a la hora de reportar las bajas sufridas por compa_¡as privadas.
TRES MUERTES EN ACCIDENTES A+REOS.
DynCorp ha perdido tres aviadores contratados en forma privada en accidentes fatales en los oltimos tres a_os. Especialistas en «outsourcing» se_alaron la m¡nima atenci¢n suscitada en los EE.UU. por estas muertes si las comparamos con los varios d¡as de noticias en primera p gina generadas en julio del a_o pasado cuando un avi¢n de espionaje que llevaba a bordo cinco militares estadounidenses en servicio activo se estrell¢ en el sur de Colombia.
Un antiguo oficial del ej’rcito de los EE.UU., responsable de varias contrataciones del tipo «outsourcing» para operaciones antinarc¢ticos en Colombia, dijo que «los riesgos de exposici¢n poblica para el T¡o Sam» se ven enormemente reducidos cuando son las compa_¡as privadas las que se ocupan de cubrir los destinos peligrosos.
«La vida de un empleado contratado privadamente es igual de importante, por supuesto, que la de un soldado. Pero la exposici¢n a la opini¢n poblica es menor», dijo el oficial retirado, que prefiri¢ no ser identificado.
«Si algo sale mal es importante que Washington pueda decir, ‘No hubo bajas entre nuestros soldados’. Todav¡a suscita atenci¢n cuando se trata de un contratante privado, pero para la opini¢n poblica, est lejos de tener el mismo impacto», dijo el oficial retirado.
El se_or Pinero, contratado con DynCorp, se prest¢ a ser entrevistado a condici¢n de que no se discutieran los detalles de su misi¢n en Colombia. Manifest¢ no sentirse amenazado por trabajar en el ambiente hostil de Colombia. Sin embargo est buscando otro trabajo.
«Hay mucho peligro en Colombia. Soy consciente de ello en sentido abstracto. Pero estuve 10 a_os en el ej’rcito, as¡ que esto es b sicamente una prolongaci¢n de lo que hice en el ej’rcito», dijo. «Si uno no tiene que saltar de aviones en medio de la noche, o no est todo el tiempo recibiendo disparos, esto no est tan mal».
