La participación de las fuerzas policiales en hechos de violencia y corrupción no se ha modificado tras el advenimiento del estado de derecho. Innumerables son las denuncias acerca del involucramiento y participación policial en casos de ôgatillo fácilö, amenazas a testigos, negocios ilícitos, destrucción y ocultamiento de pruebas, fabricación de causas, ôventa de protecciónö a comerciantes, entre otras.
Lo que a continuación detallaremos, no es ciencia ficción, es un hecho real ocurrido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Un comerciante del barrio de Barracas, Desiderio, acudió, el martes 11, a un organismo de derechos humanos a los efectos de plantear allí su problema.
El Comerciante relató, a los miembros de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) que estaba siendo extorsionado por policías de la Comisaría 30¬.
Desiderio, el martes 11 a las 13 y 45 regresaba de su trabajo acompa_ado de uno de sus hijos. Hab¡a estacionado su veh¡culo, cuando fue abordado por dos polic¡as vestido de paisano, los cuales tras abordar la camioneta, lo «invitaron» a que los acompa_ara a la comisar¡a. All¡ recibi¢ un golpe en la mejilla izquierda y otro en la nuca; y qued¢ detenido durante dos horas – junto a su hijo de 3 a_os de edad -.
Asimismo, el amedrentamiento no culmin¢ all¡, los agentes del «orden» realizaron una demostraci¢n para que el comerciante apreciara los «beneficios de colaborar con la instituci¢n». Colocaron en la camioneta, de su propiedad, una escopeta recortada y una granada de guerra de origen espa_ol. Finalizada la misma,los oficiales le dijeron al comerciante: «o pon’s 2.000 d¢lares o te armamos una causa «. Posteriormente, los polic¡as, con lujo de detalles, evidenciaron un cabal conocimiento acerca de los movimientos de toda la familia del comerciante, incluida la direcci¢n del colegio de sus hijos. Antes de dejarlo en libertad, el subcomisario Cejas le dijo «… si no hay colaboraci¢n, llamamos al Juzgado de Menores y te sacamos al pibe». Los oficiales despidieron a Desiderio dici’ndole «pod’s irte, sos un colaborador de la 30».
Una vez culminado el relato de Desiderio a los integrantes de la CORREPI, ‘stos le propusieron una estrategia de acci¢n: recurrir a la producci¢n de Telenoche Investiga, noticiero del Canal 13, para registrar con una c mara oculta las pruebas de la extorsi¢n.
El mismo d¡a se concret¢ una reuni¢n con la producci¢n de dicho programa. El d¡a mi’rcoles 12 se reunieron con el Fiscal interviente, Mart¡n L¢pez Ferrando. El mismo mi’rcoles, bajo el patrocinio de los Doctores Mar¡a del Carmen Verdo y Daniel Strag , Desiderio, radic¢ la denuncia ante el fiscal, quien gir¢ las actuaciones al juez Bourel.
Ese mismo d¡a, los polic¡as, pasaron por la casa de la v¡ctima a los efectos de concretar la cita en la que, el extorsionado, entregar¡a el dinero. El lugar: un bar de la zona, el d¡a: jueves 13, a las 18horas.
Munido de una c mara oculta, Desiderio, se present¢ en el bar. Se sentaron, junto a ‘l, tres polic¡as; dos suboficiales y un oficial. Inmediatamente le reclamaron la entrega del dinero. Durante el transcurso de la conversaci¢n, uno de los agentes advirti¢ movimientos extra_os, raz¢n por la cual adoptaron la decisi¢n de llevar al comerciante hasta su camioneta. Uno de los polic¡as se qued¢ junto a ‘l, en tanto los otros dos abordaron otro auto.
Luego de recorrer casi media cuadra ambos veh¡culos detuvieron su marcha.. Uno de los polic¡as, tras acercarse a la camioneta del comerciante, dijo: «vos no tendr s un micr¢fono, hijo de puta». Acto seguido, le arrancaron la campera a Desiderio, confirmando, en ese momento, su sospecha. Luego del descubrimiento, uno de los polic¡as, sac¢ el videocassette; destruy¢ la cinta y arroj¢ la c mara al suelo.
Otro de los oficiales, en ese mismo instante dijo: «hay que ponerlo» mientras apuntaba con su pistola reglamentaria a la cabeza del comerciante. Momentos antes de que procedieran a fusilarlo, irrumpi¢ en la escena de los hechos la Divisi¢n Defraudaciones y Estafas de la Polic¡a Federal, procediendo inmediatamente a la detenci¢n de sus camaradas de fuerza.
Es menester aclarar que en la «confusi¢n» de las detenciones, los polic¡as, atentos al esp¡ritu de fuerza que los caracteriza, dieron una muy buena ayuda a sus compa_eros, ca¡dos en desgracia: a pesar de haberse consumado la entrega del dinero, ‘ste apareci¢ nuevamente en la campera de la v¡ctima que se encontraba tirada en el suelo.
El Subcomisario Cejas y sus subordinados, de los cuales no han trascendido las se_as particulares, tras negarse a prestar declaraci¢n, fueron trasladados a la Unidad 16, C rcel de Caseros, especialmente destinada para el alojamiento de los detenidos vinculados a las fuerzas de seguridad. La acusaci¢n: «extorsi¢n en grado de tentativa, privaci¢n ilegal de la libertad, y da_o».
Luego de estos hechos, los polic¡as de la comisar¡a 30 fueron pasados a disponibilidad, incluido el comisario.
La denominada «ola de inseguridad», para vastos sectores de la poblaci¢n, es atribuible al propio accionar de la agencia policial. Esta percepci¢n se plasma en una encuesta realizada, en 1998, por el Centro de Estudios Uni¢n para la Nueva Mayor¡a en Capital y Gran Buenos Aires, que arroj¢ los siguientes resultados:
El 19,3 % teme m s a la polic¡a que a los delincuentes.
El 7 % declara haber sido v¡ctima de abuso policial en el oltimo a_o.
La misma pregunta es respondida por j¢venes de entre 12 y 17 a_os:
El 37 % afirma temer m s a la polic¡a que a los delincuentes.
El 15 % declara haber sido v¡ctima de abuso policial.
El 26% de la poblaci¢n y el 30% de los adolescentes encuestados, aseveran que las fuerzas de seguridad – fuerzas armadas; polic¡as retirados; polic¡as en servicio activo- se encuentran entre los que delinquen con mayor frecuencia.
Como mencion ramos al comienzo de esta nota, lo ocurrido no es ciencia ficci¢n. Es uno de los tantos hechos en los cuales los agentes policiales, «al servicio de la comunidad», trabajan denodadamente en su af n de incrementar las arcas de la denominada «caja chica».
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica latina
