La paz es obra de la justicia. No digo yo que los cristianos españoles tengamos que hacer como los judíos con el Memorial del holocausto, que es como la base de sus reivindicaciones internacionales. Nuestra cultura es distinta y además -como se atrevió a señalar humildemente Juan Pablo II en aquel lugar durante su peregrinación a Tierra Santa- incluye el perdón. Pero tampoco se puede incurrir en el extremo contrario, ignorando la realidad histórica de una persecución religiosa atroz, que se ha tapado bajo los aspectos políticos de nuestro conflicto civil. Por eso han demostrado tanto interés quienes participan de las ideologías de los perseguidores, en que se descuidara la enseñanza de la Historia. Lo necesitaban para poder reescribir esos acontecimientos. Es la táctica de siempre, que tan elocuentemente describe Orwell en su libro 1984, el del Gran Hermano. La misma que está empleando ahora el nacionalismo etarra.
Pero manipulando los hechos no se alcanza la paz. Por eso me parece una buena contribuci¢n a la paz el libro del historiador Vicente C rcel Ort¡, öLa gran persecuci¢n. Espa_a 1931-1939+, editado por Planeta Testimonio. Poner en su sitio los hechos, sin extremismos, promueve la reconciliaci¢n, al hacer honor a la verdad. Y honra la memoria de los que fueron m rtires cristianos, no h’roes de guerra.
Juan Manuel Molina Vald’s
Ja’n
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