Roberto Martínez Castañeda, de 38 años, uno de los mejores integrantes de la nuestra planta de Redacción, tanto en su faceta profesional como personal, pagó ayer con su vida la entrega a su trabajo periodístico.
Por tercera vez, la Muerte nos visita. En 1970, para llevarse a nuestro querido subdirector Isidoro Zarco. En 1980, para arrancar a Mario René Polanco, secretario general del sindicato. En ambos casos fueron responsables la intolerancia ideológica y la guerra interna.
Pero ayer la Parca llegó de nuevo, invitada por la insensatez de un gobierno increíble incapacidad, manifestada especialmente en las absurdas declaraciones del vicepresidente, Juan Francisco Reyes, y del presidente del Congreso, Efraín Ríos Montt, dos de las personas más torpes llegadas a cargos tan importantes.
Una viuda, la estimada señora Odilia Rivera de Martínez, y seis huérfanos más: Velveth, de 18 años; Marilyn, de 17; Roberto, de 15; Andrea, de 13; Cindy, de 11, y Ricardo, de 9. Se quedan sin el compa_ero de vida y sin el padre, a causa de que unos inconscientes en el Gobierno actuaron de manera irresponsable con el objetivo de provocar problemas pol¡ticos al alcalde capitalino porque pertenece a un partido pol¡tico distinto y que hab¡a tomado una decisi¢n equivocada.
Primero las declaraciones de R¡os Montt contra el subsidio directo demostr¢ que sigue siendo un hombre mesi nico e intransigente, que por ello no sigue consejos. Luego, la intolerable prepotencia de Reyes L¢pez, al admitir que el r’gimen t citamente en forma deliberada estaba dejando crecer el problema. La gravedad de esto fue prevista por nuestro editorial de ayer y por varios comentaristas. Lamentablemente tuvimos raz¢n.
La responsabilidad del Ejecutivo tambi’n existe, por mantener como ministro de Comunicaciones, Transportes y Obras Poblicas, a alguien con quien tiene una deuda pol¡tica inmoral e ilegal y que quiere venganza con quien lo derrot¢ en la Alcald¡a. La plana mayor del Gobierno evidentemente quer¡a que la sangre llegara al r¡o, para entrar en el papel de salvadores. Este es el resultado. Son los responsables, aunque no hayan sido polic¡as nacionales los que dispararon.
Nuestro compa_ero Roberto muri¢ porque nadie quiso anteponer los intereses de la colectividad a los oscuros y bastardos intereses pol¡ticos. El tema del transporte urbano significa subsidio en casi todos los pa¡ses del mundo, porque es una forma de ayudar a los habitantes a producir. Por eso es que al margen de los intereses pol¡ticos, los gobiernos y la oposici¢n siempre se ponen de acuerdo para evitar casos como el que ahora enluta a la prensa nacional y a Guatemala.
Presentamos nuestra muestra de solidaridad a la familia de la otra persona que falleci¢ y exigimos al Gobierno, de la manera m s en’rgica, que castigue a los responsables de los disparos, pero que tambi’n asuma su responsabilidad ante esta tragedia innecesaria, inotil, absurda.
Hoy, una viuda, seis hu’rfanos, los padres y dem s familiares de Roberto, recibir n la solidaridad de quienes hacemos Prensa Libre, y de los guatemaltecos de buena voluntad. Descansa en paz, Roberto, Dios dar consuelo a los tuyos.
Prensa Libre
