Un general y dos coroneles del Ejército hondureño fueron dejados en libertad por una Corte de Apelaciones de Tegucigalpa, con el argumento de que faltaban pruebas en su contra. Los militares permanecieron tres años prófugos hasta que la justicia dio con ellos.
En 1996 la fiscalía general los enjuició por seis delitos: amenazas de muerte, allanamiento de morada, daños a la propiedad, detención ilegal, robo y asesinato contra el mecánico nicarag³ense Amado Espinoza Paz y el agricultor hondureño Adán Avilés Funes. Sus cadáveres fueron encontrados en una fosa común en 1995.
El general de brigada Daniel Balí Castillo y a los coroneles Marco Matute Lagos y Manuel Suárez Benavides, habrían ordenado la investigación de estos dos ciudadanos a quienes acusaban de vender armas a la guerrilla salvadoreña.
Esos oficiales fueron parte de una treintena de militares y policías acusados de delitos de lesa humanidad, al impulsar la tortura y desaparición como táctica contra la oposición izquierdista, en la d’cada de los 80 e inicios de los 90. (Hn/LY/Mt-Au/Dh-Pl/mc)
TRES MILITARES ACUSADOS DE VIOLACIÓN DE DD.HH, SON PUESTOS EN LIBERTAD EN HONDURAS POR FALTA DE PRUEBAS
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