Detalles de cómo fueron encontrados varios cuerpos víctimas de la represión de la dictadura, figuran en la documentación que será entregada a la Comisión para la Paz.
En dichos documentos se pueden leer cosas como ésta: «un cuerpo se encontraba boca abajo, absolutamente desnudo, con tremendos signos de violencia en el cuerpo, atados los pies por un cordón grueso tipo correa sobre unos calcetines negros… el cuerpo se encontraba lleno de hematomas…»
Entre los meses de enero y setiembre de 1976 ocho cadáveres en avanzado estado de descomposición y con huellas de tormentos fueron encontrados en las costas del Departamento de Colonia, al oeste del país, en el Río de la Plata.
Merced a la intervención de la Junta Departamental, dichos restos nunca fueron trasladados al osario común del cementerio coloniense, y aún se conservan convenientemente depositados en el cementerio local.
La documentación recopilada en su momento por la Intendencia, la Prefectura Naval y la Justicia ser ahora entregada por los ediles colonienses a la Comisi¢n para la Paz.
El tenor de las autopsias realizadas a los cuerpos, da la medida de la forma de proceder de los m’dicos forenses adictos a la dictadura. En la del caso 35/76, el m’dico Luis Raimondi establece que el individuo encontrado en la zona de la barra del r¡o San Juan era de raza «oriental», ten¡a «cuarenta a_os de edad», y hab¡a muerto por «asfixia por inmersi¢n».
Cuando se encuentra el segundo cad ver, en la escollera del puerto de Colonia, el expediente simplemente dice que la autopsia «est por realizar.» Pocos d¡as despu’s, el doctor Raimondi vuelve a dictaminar que un tercer cad ver, encontrado esta vez en playa La Arenisca, hab¡a fallecido por «asfixia por sumersi¢n».
El cuarto fue encontrado en la Isla de L¢pez, frente a la ciudad de Colonia, y el quinto y el sexto en Boca del Rosario, y por primera vez se constata en sus autopsias que presentan «evidentes signos de violencia».
El s’ptimo cad ver se encontr¢ costas de Cosmopolita y el octavo en la zona de Blancarena. Los cuerpos pasaron a ocupar las fosas N¡1, 17, 18, 26, 38, 39, 40 y 41 del Cementerio de Colonia, en base a ¢rdenes verbales dadas por «quien actu¢ como m’dico forense», es decir, el doctor Luis Raimondi. En todos los enterramientos intervinieron marineros y polic¡as.
En las actuaciones judiciales que se entregar n a la Comisi¢n para la Paz se pueden leer cosas como ‘sta: «un cuerpo se encontraba boca abajo, absolutamente desnudo, con tremendos signos de violencia en el cuerpo, atados los pies por un cord¢n grueso tipo correa sobre unos calcetines negros, sus brazos estaban estirados y en una de las mu_ecas se ve¡a una fuerte atadura con una correa de dos colores; el cuerpo se encontraba lleno de hematomas…».»M s o menos a medio kil¢metro de distancia apareci¢ otro cad ver, tambi’n boca abajo», que conservaba en sus piernas «restos de lo que parece ser un pantal¢n marr¢n de pana».
Este segundo cuerpo ten¡a «dos correas, una en cada mu_eca… los brazos abiertos (evidenciando que as¡ los ten¡a cuando recibi¢ muerte), fractura de cr neo, fractura expuesta de pierna derecha y fractura no expuesta de cadera derecha».
La jueza actuante aclaraba que «no quedan dudas que (los cuerpos) hab¡an sido arrojados al agua sin vida y no presentaba ninguno de los dos asfixia por inmersi¢n…».
El m’dico Juan Carlos Rossell ampli¢ datos: uno de aquellos NN ten¡a «un corte sobre la parte alta del escroto, total, con ablaci¢n de ambos test¡culos y el escroto, hecho con instrumento cortante».
Otro cad ver ten¡a «ligaduras en tobillos y mu_ecas efectuadas con tiras de lonetas, del tipo utilizado para izar cortinas y ataduras en el cuello con tiras de telas azul y ocre». En este caso, el m’dico Rossell anotaba que el cuerpo presentaba tambi’n «una perforaci¢n del hemit¢rax derecho, sobre la parte media de la l¡nea axilar, puede ser orificio por bala pero no es seguro…»
Un comunicado posterior del jefe de la Divisi¢n Informaciones de Prefectura Nacional Naval, alf’rez Eduardo Craigdallie al prefecto del Puerto de Colonia, Antonio Odizzio Zabala, dictaminaba que el supuesto orificio de bala que hab¡a sospechado el m’dico no era tal, sino que «Puede haber sido producido por erosi¢n del agua».
Sin embargo, ese comunicado de circulaci¢n interna tambi’n dec¡a que «segon informe verbal del m’dico forense de Colonia, doctor Raimondi, la causa de la muerte no fue asfixia por sumersi¢n, sino que puede haber sido muerto a golpes y luego arrojado a las aguas».
A pesar de que la dictadura uruguaya insist¡a en que los cad veres pertenec¡an a marineros v¡ctimas de motines a bordo de pesqueros coreanos, en una de las autopsias se determina claramente que se est ante un «cad ver de raza blanca», con «Pantal¢n, camisa y sweter deteriorados; se extraen estas prendas, una de ellas presenta etiqueta que permite determinar procedencia (industria argentina)».
En uno de los bolsillos de ese cad ver se encontr¢ una libreta c¡vica y una c’dula de identidad argentina expedida el 5 de mayo de 1972 (N¡ 8.779.213), a nombre de Mar¡a Cristina C mpora, nacida el 7/9/1954 en la provincia de San Juan.
En ambos elementos se basan ahora la Comisi¢n de Derechos Humanos de la Junta de Colonia y la organizaci¢n Abuelas de Plaza de Mayo, para tratar de localizar a C mpora, de la que se supo a_os despu’s que estaba viva y resid¡a en M’xico.(Uy/QR/Mt-Au/Pl-Vi/ap)
URUGUAY: DOCUMENTOS SOBRE LAS VICTIMAS DE LOS VUELOS DE LA MUERTE SER-N ENTREGADOS A LA COMISIÓN PARA LA PAZ
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