Cuando uno ve el modo en que han instrumentalizado la religión los candidatos a la presidencia de los EE.UU., le entran ganas de hacerse laicista. Me parece absurdo que la política ignore la dimensión religiosa de la persona. Y por eso pienso que el laicismo es un modo de imponerte la religión de la no religión. Pero de ahí a dedicarse a hacer alardes de lo muy religiosos que son, para luego -a la hora de la verdad, en el momento de tomar decisiones que no contraríen los principios religiosos- pasar olímpicamente de toda moral que no sea la de su propio interés partidista, eso es cinismo. ¿De qué sirve que Bush alardee de metodista si luego promueve la pena de muerte? ¿Para qué habla tanto de religión el baptista Gore si luego promueve el aborto, la clonación humana y la homosexualidad? Sus religiones no admiten esos atentados contra los derechos humanos. Por eso, me alegro que la comunidad judía correspondiente haya excomulgado a Joe Liberman, candidato demócrata a vicepresidente, por su inconherencia al defender posturas, como el aborto y la homosexualidad, que son incompatibles con el juda¡smo: es muy due_o de pensar como quiera, le han dicho, pero no de d rselas de jud¡o observante si pasa de esa religi¢n.
Francisco Arenillas Tejera
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