En cuatro semanas, unos 11,8 millones de ciudadanos venezolanos deberán elegir un nuevo presidente: relegitimar al actual, el ex teniente coronel Hugo Chávez, o escoger a su ex compañero de armas y ahora acérrimo opositor, Francisco Arias Cárdenas. El tercero en discordia, el sociólogo socialdemócrata Claudio Fermín no parece tener oportunidad, en una pugna por los votos entre dos hombres de botas que no lograran en 1992 el acceso al poder por las armas.
Más allá de una encuesta de la Organización Eugenio Escuela realizada entre 13 y 22 de abril en 22 estados del país (con error de 1,96% y nivel de confianza de 95,5%) atribuye al presidente Hugo Chávez 62’% de intención de voto, 25% a su principal contendor, Francisco Arias Cárdenas, 4% a Claudio Fermín y 9% a la opción ôninguno de ellosö, el jefe de Estado tiene la primera opción para la Presidencia, pero al costo de perder buena parte de las gobernaciones y las alcaldías por las fracturas que sufrió la alianza Polo Patriótico.
Pero la victoria de Ch vez o Arias no conjura los riesgos que supone un cuadro pol¡tico que luce sin aparente salidas a corto plazo. Nada garantiza que si gana Ch vez podr desarrollar su proyecto bolivariano de refundaci¢n del pa¡s sin ahondar los costos pol¡ticos y sociales que ahora padece el pa¡s. Si gana Arias – hip¢tesis poco probable hoy en d¡a- nada garantiza que el pa¡s comience a recorrer un camino distinto, con un Ch vez asumiendo un rol opositor.
«El desaf¡o para ese candidato de la oposici¢n, para Arias C rdenas, no consiste en derrotar a Ch vez, porque Ch vez es inderrotable por ahora en el terreno electoral, es superar los votos que obtuvo el candidato que unific¢ a la oposici¢n frente Ch vez en 1998 (Henrique Salas Romer), es decir llegar a aproximadamente al 30 o 35 por ciento», dijo el canciller Jos’ Vicente Rangel.
Para el analista pol¡tico Manuel Felipe Sierra, director de la revista semanal Primicia, «la contienda electoral es importante y l¢gicamente sus resultados definir n tendencias de cara al futuro, pero lo que est en juego es mucho m s trascendente: el pa¡s – con abstracci¢n de qui’n gane el 28 de mayo- est colocado en el ojo de un terrible conflicto hist¢rico cuyo desenlace no parece asunto de simple astrolog¡a electoral».
Adem s de Presidente, y de acuerdo a la nueva Constituci¢n Bolivariana refrendada el 15 de diciembre oltimo, los venezolanos deber n elegir a los miembros de la unicameral Asamblea Nacional, 23 gobernadores, un alcalde mayor del rea metropolitana de Caracas, 330 alcaldes y miembros de asambleas legislativas regionales, concejos municipales, juntas parroquiales y representantes a los parlamentos Andino y Latinoamericano.
Hoy por hoy Ch vez no las tiene todas consigo: son muchos los frentes que se han abierto y el onico apoyo que tiene es el de su propio liderazgo y el arraigo que ha logrado conseguir en el pueblo, que todav¡a lo ve con fe esperanzadora», se_al¢ Pastor Heydra, ex ministro de Informaci¢n. «Si no da un viraje corre el riesgo de quedar solo y cuatro semanas es demasiado tiempo», agreg¢.
Los judas
La campa_a electoral comenz¢ con signos inquietantes. El domingo de resurrecci¢n en barrios y pueblos del interior ardieron las im genes de Ch vez y Arias C rdenas como remedos de Judas Iscariote, hecho in’dito en la historia dem¢cratica. Pero no es solo Ch vez:. Arias C rdenas ha subido tambi’n el tono de su discurso y ante los jefes regionales de su candidatura clam¢ por la derrota del «enloquecido tronante».
El tema de la corrupci¢n se le ha venido abajo al Presidente, con denuncias de malos manejos por parte de militares «prestados» a la gesti¢n civil, pero sobre todo por el fuego cruzado que tiene como blanco a Luis Miquilena, el presidente del Congresillo. M s grave parece ser la posici¢n del Fiscal General Javier Elechiguerra, quien parece no haber resultado un funcionario sumiso.
La confrontaci¢n con los medios de comunicaci¢n y con el mundo del espect culo, acosado por las constantes cadenas nacionales, puede tener un costo grande para el mandatario. Ch vez tiene todos los noticieros y los programas de opini¢n en su contra.
Y como si todo esto fuera poco, confronta serias fracturas en el seno de la alianza Polo Patri¢tico: son profundas las heridas en la relaci¢n del sumiso Movimiento V Repoblica (MVR) con Patria para Todos (PPT) y el Movimiento Al Socialismo (MAS), se ha echado encima a la clase media, parte de la cual lo respald¢ hasta ahora, al mundo empresarial, a los medios de comunicaci¢n, a la Iglesia y hasta a Estados Unidos.
«Si el 28 de mayo no logramos la mayor¡a absoluta en la Asamblea Nacional, ponemos en peligro el desarrollo del proceso revolucionario, al menos el pac¡fico», dijo Ch vez en Barinas, su estado natal.
El mandatario orden¢ este fin de semana a revisar las candidaturas de su Movimiento V Repoblica a las gobernaciones de los estados T chira, Miranda, Bol¡var, Anzo tegui, Gu rico, Amazonas y Sucre y hacer una medici¢n con los otros postulados por otros partidos de la coalici¢n, con el prop¢sito de buscar una candidatura onica y garantizar el triunfo. Teme que la duplicaci¢n de candidatos favorezca a los postulados por los partidos tradicionales Ad y Copei o en su defecto a los apoyados por Arias C rdenas.
«Ch vez sabe que est metido en un serio aprieto y si pierde, se acab¢. Si gana confrontar una grave crisis de gobernabilidad de consecuencias impredecibles», se_al¢ Heydra.
Nunca como ahora existen mayores razones para la desconfianza en el supremo organismo electoral, dado su elecci¢n «a dedo» por el provisional Congresillo. William Izarra, candidato a la Asamblea Nacional por el «arismo», advirti¢ que puede haber una crisis institucional si el Consejo Nacional Electoral no modifica la estructura de su junta directiva antes del 28 de mayo. Los signos de la violencia electoral se inscriben sobre dos escenarios sensiblemente explosivos: la crisis pol¡tica y la crisis econ¢mica y social.
El vac¡o generado por la transici¢n hacia los nuevos poderes que deber consagrar la megaelecci¢n del 28 de mayo, ha subrayado la fragilidad de las instituciones poblicas, ya sumidas en bajos niveles de credibilidad. La creciente fragilidad institucional del pa¡s se agrava con los enfrentamientos entre el gobierno y los dos principales factores de poder: la Iglesia y los medios de comunicaci¢n.
La alta jerarqu¡a de la Iglesia pas¢ a la ofensiva con una contundente declaraci¢n que demuestra que no se trata de una situaci¢n coyuntural sino de un conflicto de mayor envergadura. Y la tensi¢n entre la actitud presidencial y los medios seguramente se agudizar al calor de las contingencias electorales. Ch vez contest¢ que ‘la Iglesia no son 3 o 20 monse_ores’ y que en esa carta ‘est n montadas algunas mentiras’. Asegur¢ que nunca se ha negado a conversar con la Iglesia y que, al contrario, los invit¢ a gobernar -con ‘l- el pa¡s.
El otro escenario es la alta conflictividad social que se da en dos planos: al nivel de los gremios y sindicatos que son empujados a una ola de protestas y huelgas como resultado de la dram tica recesi¢n econ¢mica; y la creciente violencia en los sectores populares que tiene su m s clara expresi¢n en el desbordamiento de la delincuencia.
Para los analistas, este es un cuadro cr¡tico que no parece tener respuesta en la medida en que no se evidencie un clima propicio para la recuperaci¢n econ¢mica y la satisfacci¢n de las m s apremiantes demandas sociales.
El vicepresidente del CNE, Eduardo Semtei, invit¢ a los candidatos a dejar de propinarle ‘derechazos’ a ese organismo, pues tales ataques dejan abierta la posibilidad de un desconocimiento de los resultados electorales, algo que para ‘l traer¡a «un desastre de consecuencias impredecibles».
«Pegarle al rbitro produce dividendos tontos. Despu’s ‘ste queda todo morado y cuando alguien diga ‘trampa’ no se podr levantar porque est noqueado», dijo Semtei, quien comparte la advertencia hecha por el magistrado Jos’ Pe_a Sol¡s, presidente de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, en el sentido de que el proceso comicial no debe dejar dudas sobre el CNE porque, de lo contrario, vendr¡a una crisis de gobernabilidad.
«¨Cu l es el peligro de una campa_a que pretende colocar al CNE como un organismo sobornable o no transparente? Bueno, que cualquiera puede escudarse en el argumento de que las elecciones son fraudulentas para desconocer el triunfo del otro», pregunt¢ y se contest¢ Semtei.
«Imaginemos que uno de los candidatos dijera: desconozco el triunfo del otro y llamo al pueblo a reclamar mi triunfo. Estar¡amos a las puertas de un desastre inconcebible», se_al¢ el economista. Semtei dijo que existe una campa_a contra el CNE, vinculada con la campa_a electoral.
No quiso mencionar a Arias C rdenas, pero pareci¢ dibujarlo. «En este momento hay tres contendores en el ring. Cada cierto tiempo uno de ellos le mete un derechazo al r’feri y ‘ste, como es rbitro, no puede defenderse. Nosotros no queremos ni flores ni porrazos», coment¢. Arias declar¢ que los directivos del CNE «son marionetas y t¡teres del candidato de Gobierno: un solo candidato tiene el CNE y eso es una inmoralidad y una sinverg_enzura’, subray¢.
Para Semtei hay que instalar «lo m s pronto posible» el Comit’ de Auditor¡a de las megaelecciones y plante¢ dejar abiertas las puertas a la incorporaci¢n de otras organizaciones venezolanas e internacionales a esa instancia, as¡ como la de un representante del ente comicial en calidad de observador.
El jefe del Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional, general de divisi¢n (Ej) Gonzalo Garc¡a Ord¢_ez, recalc¢ ante los 26 comandantes de guarniciones el respeto absoluto por parte de la instituci¢n castrense al marco legal dentro de las elecciones. El alto oficial resalt¢ que intervendr n aproximadamente unos 65 mil efectivos de la FAN en apoyo al Consejo Nacional Electoral, adem s de unas cinco mil personas como parte del proceso de transici¢n del elemento castrense al civil, dentro del Plan Repoblica. Explic¢ que con 48 horas de antelaci¢n ser n tomados los centros de votaci¢n y se espera que las clases no sean suspendidas, aunque aclar¢ que esa es una decisi¢n del Ministerio de Educaci¢n.
Garc¡a Ord¢_ez dijo que esta vez la Fuerza Armada ha «tenido necesidad de organizar la operaci¢n con suficiente tiempo para garantizar el derecho al sufragio de los militares».
Por Aram Ruben Aharonian
Corresponsal Informativos.Net en Venezuela
