La ceremonia fue presidida por S. E. Rev. Monseñor Gabriel Montalvo, Nuncio Apostólico en los Estados Unidos, y concelebrada por el Rev. Padre Agustín Mateo.
Pastrana, en la ocasión pronunció unas palabras, en las que destacó que ôen viajes de Estado, no muy a menudoö podía compartir junto a sus ôcompatriotas y mucho menos en la Casa de Diosö una oportunidad de tales características.
ôTodos somos Colombia. Todos somos un corazón lleno de vida. Vibramos al entonar nuestro himno, sentimos que se nos quema el alma al escuchar el ritmo de un bambuco o un vallenato, disfrutamos los triunfos de nuestros deportistas y trabajamos día a día para construir un mejor futuro para los nuestros. Y con la misma intensidad nos duelen, profundamente, los muertos que cobra a cada momento la absurda violencia del país.
Todos somos Colombia, nuestra querida Colombia, con sus luces y sus sombras, en cualquier lugar del mundo, expresó el Presidente.
En otro tramo de su intervención señaló que el mejor ejemplo «para consolidar (el) anhelo de paz» es mirar «las experiencias de otros pa¡ses que han atravesado dificultades: los pueblos m s antiguos en Europa y Asia y otros m s recientes en Am’rica». Al tiempo les record¢ -a la comunidad colombiana- que Estados Unidos, es una naci¢n que ofrece grandes oportunidades a sus habitantes», no obstante, aclar¢, ha tenido ‘pocas de sufrimiento e injusticia.
Seguidamente, destac¢ que a pesar de los avatares, Estados Unidos, es una naci¢n que «supo salir adelante siempre de los per¡odos m s convulsionados de su historia», uno de ellos los momentos en que la econom¡a se encontraba «sumida en una gran recesi¢n y a lo lejos empezaba a vislumbrarse el fantasma de la segunda guerra mundial». A pesar de tan sombr¡a panorama, explic¢ Pastrana, no perdieron la confianza y todo el esfuerzo estuvo orientado a «vencer esos obst culos», meta a la cual lleg¢.
«Ningon problema o realidad social es permanente o inalterable. Los cambios son posibles y los sue_os son realizables.
Por eso, creo firmemente que si todos los colombianos, los que vivimos en Colombia y los que est n en el exterior mantenemos y seguimos luchando por nuestro sue_o de paz, podremos construir un pa¡s reconciliado en el que existan oportunidades para trabajar y prosperar», expres¢ el Jefe de Estado.
Entrando en la fase final de su alocuci¢n, solicit¢ a todos renovar el compromiso y las esperanzas para «construir un pa¡s en paz y para todos».
«Que se sienta que los colombianos no renunciaremos a la esperanza de que nuestros hijos crezcan bajo el manto ben’volo de la paz. No perdamos la fe. Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga», concluy¢.
