Pero GRAHAM va mas allá de una réplica cualquiera, no es otro cantante folk-pop al uso. «Never, And Maybe Not Even Then» destaca por su sentimiento melódico hasta el punto que, tras numerosísimas escuchas, no deja de traerme buenos recuerdos al oído y la memoria: los Prefab Sprout de Paddy McAloon se me presentan en cada canción del disco, posiblemente en su reencarnación más austera, pero perfectamente reconocible. Graham Darnell se descubre como un eficiente artesano de melodías, que se arremolinan como lo hacen en nuestros recuerdos los mejores momentos de tantos discos amados, tan frágiles y a veces desnudas sus canciones («Skywriter») que sorprende su belleza, su excelencia arreglística desde la pura sencillez y su simple perfección. Como si «Steve McQueen» hubiera nacido en un angosto dormitorio, bebido de la misma inspiración pero moldeado con sólo diez dedos. Un ejercicio singular y modesto que esconde un espectáculo en su esencia, pop de terciopelo que subleva el alma. Notable alto en el primer envite, GRAHAM.
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