El gobierno se vio obligado a suspender las actividades en escuelas y universidades. La policía se mantiene en alerta máxima y el comercio funcionó solo de manera parcial. Las protestas que estudiantes y trabajadores realizaban en principio de manera pacífica, se tornaron conflictivas ante la respuesta oficial.
La Iglesia panameña logró mediar en el conflicto y consiguió que las dos partes se sienten a dialogar. Sin embargo, no lograron acuerdo alguno. El gobierno mantiene el incremento en las tarifas de los pasajes públicos, y los manifestantes aseguran que mantendrán sus acciones en las calles.
La Presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, dijo que las acciones son provocadas por «gente atrasada». Mientras, los dirigentes de la protesta recordaron que la economía de la mayoría de panameños ya no soporta nuevos incrementos en el pago de servicios generales como el del transporte público. (Pa/YZ/Au-Po-Ig/Cs-Pe/pt).
