La COPARMEX, al tiempo que refrendó su respeto por los derechos de los trabajadores, remarcó la necesidad de una Reforma Laboral, sin que ella deje de lado los principios básicos de diálogo y consenso. Espina Reyes sostuvo que la coyuntura nacional y mundial obligan a realizar cambios en todos los niveles, a fin de adecuar todo proceso productivo a las reglas del comercio y la integración internacional. Lo cual -prosiguó- implica reorientar las relaciones laborales hacia normas de calidad, productividad y competitividad en el marco de una economía globalizada.
Detalló que la nueva cultura laboral debe tener entre sus principios rectores la unidad de esfuerzos entre las organizaciones sindicales y los directivos empresariales, y estar orientada a la creación y permanencia de empresas, a la conservación y promoción del empleo con, al aumento de la rentabilidad y a la mejora del poder adquisitivo de los salarios y la justa distribución de la riqueza.
