Por eso mismo, las FARC-Ejército del Pueblo, que nacimos como respuesta revolucionaria a la represión del Estado contra los pobres de Colombia, hemos estado desde siempre, al lado de la causa de la comunidad indígena, en un proceso que no ha estado exento de dificultades ni de errores, pero en donde lo fundamental ha sido nuestra definición revolucionaria expuesta en el PROGRAMA AGRARIO DE LOS GUERRILLEROS.
Porque la lucha por el no pago del terraje, por la recuperación de las tierras usurpadas y por la defensa de las mejores tradiciones culturales de las comunidades indígenas, han sido y son parte de la esencia de las luchas de todo el pueblo colombiano contra la opresión de los ricos y de su aparato estatal.
En estas horas difíciles para todo el país, queremos convocar a la comunidad indígena del sur occidente colombiano, a fraternizar sus relaciones con la insurgencia revolucionaria. Nuestro pasado está profundamente entrelazado y el proyecto de una NUEVA COLOMBIA identifica nuestros ideales.
Se escuchan voces que pretenden enfrentar a algunos cabildos con el movimiento guerrillero, seguramente por parte de quienes quisieran desconocer la historia de las luchas comuneras unitarias.
O por parte de quienes est n canalizando las enormes ayudas en d¢lares que llegan para diferentes proyectos y las est n manipulando para su beneficio particular, sin que las comunidades tengan acceso a la planificaci¢n, ni a su ejecuci¢n y mucho menos a su fiscalizaci¢n.
O tambi’n por parte de quienes defienden los intereses de los terratenientes, o sea del Estado y de sus paramilitares buscando arrebatar las tierras de las comunidades ind¡genas de la regi¢n, como est sucediendo en otras zonas del pa¡s.
Las comunidades ind¡genas del suroccidente de Colombia, deben estar absolutamente seguras que siendo las FARC-Ej’rcito del Pueblo una alternativa pol¡tica popular, est y estar de su lado en la defensa de sus tierras y de sus tradiciones milenarias.
Est n equivocados, quienes pretenden azuzar a los ind¡genas contra la insurgencia revolucionaria en nombre de la NEUTRALIDAD, pues en otras zonas del pa¡s lo que han logrado con este sofisma es acrecentar los ‘xodos y facilitar que los militaristas masacren, atropellen y se adue_en de las tierras de las comunidades. Terrenos que hacen parte de multimillonarios megaproyectos y que como tal son objeto de la codicia de los terratenientes y de los politiqueros.
La comunidad ind¡gena sabe que las FARC nunca han pretendido, ni pretenden ni pretender n un pedazo de las tierras de su patrimonio.
Por eso est n equivocados quienes desde algunos centros de poder europeos, de algunas ciudades del pa¡s y de ciertas sacrist¡as, azuzan a las comunidades contra la insurgencia, mientras se codean con el paramilitarismo y dem s fuerzas del Estado para cogobernar y diluir los dineros de los diferentes proyectos sin llevar el beneficio a la comunidad.
Los gobernadores y dem s autoridades de los cabildos y toda la comunidad ind¡gena con quienes hemos luchado hombro a hombro durante todos estos a_os por la recuperaci¢n y defensa de sus tierras, por el desarrollo y por la convivencia pac¡fica en la regi¢n, saben que las FARC trabajamos con decisi¢n y desinteresadamente por la causa de todos los excluidos, por la justicia social y por la construcci¢n de la Nueva Colombia.
M s all de las amenazas de armar a ind¡genas en contra nuestra, o de extra_ar a quienes ingresen como guerrilleros o a quienes simpaticen con la insurgencia revolucionaria, las FARC-Ej’rcito del Pueblo continuar luchando por la causa de todos los oprimidos, por la causa de los trabajadores, de los ind¡genas, de las comunidades negras en la construcci¢n de la gran patria para todos, con dignidad, justicia y soberan¡a nacional.
Comando Conjunto de Occidente
FARC-Ej’rcito del Pueblo
