El Subcomandante Marcos, ante unos 20 mil simpatizantes, luego de recibir de manos de las bases zapatistas la bandera nacional y el bastón de mando, fue el encargado de dar a conocer el pronunciamiento del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Fieles a nuestro estilo no realizaremos un breve resumen sino que transcribiremos el mismo:
ôPALABRAS DEL EZLN EL 24 DE FEBRERO DEL 2001 EN SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS.
Compañeros y compañeras bases de apoyo, milicianos e insurgentes del EZLN:
Hermanos de la sociedad civil nacional e internacional:
Por mi voz habla la voz del ejército zapatista de liberación nacional.
Cuentan nuestros viejos más viejos que los más primeros de estas tierras vieron que los dzules, los poderosos, llegaron a enseñarnos el miedo, vinieron a marchitar las flores y, para que la flor del poder viviese, dañaron y sorbieron la flor de nosotros.
Dicen nuestros más antiguos que está marchita la vida de los poderosos, que est muerto el coraz¢n de sus flores, que lo estiran todo hasta romperlo, que da_an y chupan las flores de los otros.
Cuentan y dicen nuestros m s anteriores que la flor primera de estos suelos, de la tierra tom¢ el color para no morir, que peque_a resisti¢ y que en su coraz¢n guard¢ la semilla para que, con el coraz¢n como tierra, otro mundo se naciera.
No el mundo m s primero, no el mundo que el poderoso marchitaba.
Otro mundo. Uno nuevo. Uno bueno.
«Dignidad» es el nombre de esa flor primera y mucho debe caminar para que la semilla encuentre el coraz¢n de todos y, en la gran tierra de todos los colores, se nazca por fin ese mundo que todos llaman «ma_ana».
El d¡a de hoy la dignidad es quien toma, con nuestras manos, esta bandera.
Hasta ahora no hay un lugar en ella para nosotros, los que somos el color de la tierra.
Hasta ahora hemos esperado para que los otros que bajo ella se cobijan acepten que es nuestra tambi’n la historia que la ondea.
Los ind¡genas mexicanos somos ind¡genas y somos mexicanos.
Queremos ser ind¡genas y queremos ser mexicanos.
Pero el se_or de mucha lengua y poco o¡do, el que gobierna, mentira nos ofrece y no bandera.
La nuestra es la marcha de la dignidad ind¡gena.
La marcha de quienes somos el color de la tierra y la marcha de los todos que son todos los colores del coraz¢n de la tierra.
Hace siete a_os la dignidad ind¡gena pidi¢ a esta bandera un lugar dentro de ella.
Con fuego habl¢ entonces el color que somos de la tierra.
Con mentira y fuego respondi¢ el dzul, el poderoso, que del dinero tiene el color que apesta la tierra.
Pero entonces otras voces vimos y escuchamos otros colores.
Estos otros no golpeaban el d¡a, no afrentaban a la noche, no ten¡an torcida la garganta, ni floja la boca que habla la palabra.
Hermanos son quienes con sus colores nos hermanan.
Con ellos, con los hermanos colores, camina hoy el color de la tierra.
Con dignidad camina y busca con dignidad su lugar en la bandera.
Tienen su gobierno los poderosos, pero son falsos sus reyes.
Tienen torcida su garganta y es floja la boca de quien manda y ordena.
No hay verdad en la palabra de los dzules, de los poderosos.
Hoy caminamos porque esta bandera mexicana acepte que es nuestra y a cambio nos ofrecen el pa_o del dolor y la miseria.
Hoy caminamos por un buen gobierno y nos ofrecen la discordia.
Hoy caminamos por la justicia y nos ofrecen limosnas.
Hoy caminamos por la libertad y nos ofrecen la esclavitud de las deudas.
Hoy caminamos por el fin de la muerte y nos ofrecen una paz de mentiras ensordecedoras.
Hoy marchamos por la vida.
Hoy marchamos por la justicia.
Hoy marchamos por la libertad.
Hoy marchamos por la democracia.
Hoy marchamos por esta bandera.
No alcanza nuestra sola la voz a abrir la orejas del se_or de mucha lengua y poco o¡do, del que gobierna.
No bastan muchas voces que caminen para que calle y escuche quien con mucho ruido reina.
Todos los pasos se necesitan, son necesarias las voces todas.
Con todos, esto queremos: un lugar en esta bandera.
Tiene nombre este nuestro paso, palabra tiene la voz que nos habla: esta es la marcha de la dignidad ind¡gena, la marcha del color de la tierra.
Compa_eros y compa_eras del EZLN:
Durante 7 a_os hemos resistido ataques de todo tipo. Nos han atacado con bombas y balas, con torturas y c rceles, con mentiras y calumnias, con desprecios y olvidos. Pero aqu¡ estamos.
Somos la dignidad rebelde.
Somos el coraz¢n olvidado de la patria.
Somos la memoria m s primera.
Somos la morena sangre que en las monta_as ilumina nuestra historia.
Somos quienes luchan y viven y mueren.
Somos quienes as¡ hablan: «para todos todo, nada para nosotros».
Somos los zapatistas, los m s peque_os de estas tierras.
Saludamos a los pueblos que nos mandan y cuidan. Salud a su sabio saber y su inteligencia.
Saludamos a nuestros combatientes insurgentes e insurgentas, que hoy en la monta_a velan porque nada malo nos pase a quienes hoy somos luz moment nea.
Saludamos a todos los zapatistas que hoy hablan por nuestra voz y en nuestro paso andan.
Saludamos a los zapatistas, los m s peque_os de estas tierras.
Como nuestros antepasados resistieron guerras de conquista y de exterminio, nosotros hemos resistido las guerras del olvido.
Nuestra resistencia no ha terminado, pero ya no est sola.
Nos acompa_an ya los corazones de millones en M’xico y en los cinco continentes.
Con ellos va junto nuestro paso.
Con ellos iremos a la capital de la naci¢n que sobre nuestra espaldas se alza y nos desprecia.
Con ellos iremos. Con ellos y con esta bandera.
Compa_eros y compa_eras:
El se_or Vicente Fox quiere ponerle nombre a este paso que hoy andamos.
«Es la marcha de la paz» dice, y mantiene a nuestros hermanos presos por el delito peor en el mundo moderno: la dignidad.
«Es la marcha de la paz» dice, y mantiene a su ej’rcito ocupando las casas de Guadalupe Tepeyac mientras cientos de ni_os, mujeres, ancianos y hombres guadalupanos permanecen en la monta_as resistiendo con dignidad.
«Es la marcha de la paz» dice, y planea convertir en mercanc¡a nuestra historia.
«Es la marcha de la paz» dice, y sus cercanos por lo bajo agregan: «de mentiras».
Eso dice. Pero nuestros pasos otra palabra hablan y es verdadera: ‘sta es la marcha de la dignidad ind¡gena, la marcha del color de la tierra.
Hermanos y hermanas:
El d¡a de hoy, 24 de febrero del 2001, d¡a de la bandera de M’xico, los zapatistas iniciamos esta marcha, la marcha de la dignidad ind¡gena, la marcha del color de la tierra.
No va solo nuestro paso.
Con nosotros van los pasos de todos los pueblos indios y los pasos de todos los hombres, mujeres, ni_os y ancianos que en el mundo saben que en el mundo caben todos los colores de la tierra.
Nosotros los ind¡genas mexicanos hemos pintado esta bandera.
Con nuestra sangre le pusimos el rojo que la adorna.
Con nuestro trabajo cosechamos el fruto que el verde pinta.
Con nuestra nobleza blanqueamos su centro.
Con nuestra historia el guila devorando la serpiente le pusimos para que M’xico se nombraran el dolor y la esperanza que somos.
Nosotros hicimos esta bandera y, sin embargo, no tenemos un lugar en ella.
Hoy les preguntamos a los que arriba son poder y gobierno:
¨Qui’n es quien nos niega el derecho a que esta bandera sea por fin nuestra?
¨Qui’n es quien luce desmemoria y olvida que, siendo como somos el color de la tierra, color y escudo dimos a esta nuestra bandera?
Casi doscientos a_os camina esta tierra llam ndose naci¢n y patria y casa e historia.
Casi doscientos a_os lleva cosechando nuestra sangre y dolor, nuestra miseria, para que M’xico sea patria y no una verg_enza.
Casi doscientos a_os son y seguimos fuera de la casa que desde abajo construimos, que liberamos, que vivimos y morimos quienes somos el color de la tierra.
¥Ya basta!, Dice y repite la voz m s primera, los ind¡genas que somos el color de la tierra.
Un lugar queremos.
Un lugar necesitamos.
Un lugar merecemos nosotros que somos el color de la tierra.
Un lugar digno para ser lo que somos nosotros, el color de la tierra.
Ya no m s el rinc¢n del olvido.
Ya no m s el objeto del desprecio.
Ya no m s el motivo del asco.
Ya no m s la morena mano que limosnas recibe y lava conciencias.
Ya no m s la verg_enza del color.
Ya no m s la pena de la lengua.
Ya no m s la humillaci¢n o la muerte por sentencia.
Por eso ‘sta es la marcha de la dignidad ind¡gena, la marcha del color de la tierra.
Y comienza esta marcha hoy, que la luna es nueva, para que la tierra coseche al fin la justicia para quienes son el color de la tierra.
Y comienza hoy una marcha que no es s¢lo nuestra, sino de todos los que son el color de la tierra.
Comienza hoy el temblor m s grande y m s primero, la memoria del que nos hizo naci¢n, libertad nos dio y nos dio grandeza.
Comienza la marcha de la dignidad ind¡gena, la marcha del color de la tierra.
Con quienes son el color de la tierra, otros colores lejanos atentos est n a lo que hoy comienza:
La posibilidad de que el otro pueda serlo sin verg_enza.
De que el diferente sea igual en dignidad y en esperanza.
De que el mundo sea al fin el lugar de todos y no la propiedad privada de quienes tienen del dinero el color y la inmundicia.
Un mundo con el color de la humanidad.
Hermanos y hermanas:
Quienes son gobierno se esfuerzan hoy en hacer de esta marcha la marcha de la paz mentirosa.
No est n solos en la mentira quienes gobiernan.
Con ellos van los pasos de quienes muerto quieren nuestro paso y muerto por siempre el color de la tierra.
Con ellos van quienes no admiten en el mundo otro color que no sea el color del dinero y su miseria.
Mucho grita y manotea quien es gobierno, su aliento huele a mentira y quiere que hagamos nuestro el miedo que ‘l ense_a.
Da_o nos quieren hacer y sorber nuestra fuerza.
Pero ser inotil.
Con todos los colores, la flor que somos del color de la tierra, ma_ana tendr porque tendr bandera.
Con ella y por ella, los pueblos indios tendremos al fin…
¥Democracia!
¥Libertad!
¥Justicia!
Desde las monta_as del sureste mexicano.
Comit’ Clandestino Revolucionario Ind¡gena-Comandancia General del Ej’rcito Zapatista de Liberaci¢n Nacional.
M’xico, 24 de febrero del 2001, D¡a de la Bandera».
Luego lleg¢ el turno al Comandante Tacho quien ley¢ un comunicado en el cual se inform¢ que Fernando Ya_ez, o Comandante Germ n, hab¡a sido designado como interlocutor del grupo insurgente ante los representantes del Poder Legislativo que se avengan a entablar el di logo con el zapatismo.
En tal sentido, Tacho indic¢ que el EZLN «necesita del apoyo de un luchador social (…) alguien que ya haya sufrido persecuci¢n y c rcel por la causa zapatista. El arquitecto Fernando Y _ez ser la persona encargada de servir de puente entre la delegaci¢n zapatista y los diputados y senadores que acepten nuestra invitaci¢n a dialogar sobre el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura ind¡gena», se_al¢.
Valga recordar que Germ n, que estuvo privado de su libertad en el a_o 1995, es uno de los fundadores del EZLN.
«El arquitecto Fernando Y _ez es la persona que reone estas caracter¡sticas. (…) Y _ez, no obstante que tiene la amenaza de una orden de aprehensi¢n, bajo la acusaci¢n de ser parte de la dirigencia del EZLN, ha decidido aceptar y correr junto con nosotros los riesgos que implica la lucha por el reconocimiento de los derechos indios», ley¢ el Comandante.
El domingo, a las 08.00 hora local, los 24 dirigentes zapatistas partieron hacia la capital del Estado de Chiapas (Tuxtla Guti’rrez).
All¡ los aguardaban, miles de simpatizantes, y en la explanada municipal de la capital chiapaneca el l¡der zapatista pronunci¢ unas palabras.
Marcos sostuvo que esa entidad estatal por a_os fue el «cuarto de servicio y el lugar donde hay
que humillar y despreciar a la gente» en la Repoblica Mexicana. Ante esto llam¢ a todos los mexicanos «a buscar juntos una soluci¢n para saldar la deuda hist¢rica del pa¡s con todos los ind¡genas».
M s adelante afirm¢ que Chiapas debe dejar de ser el oltimo rinc¢n de la patria y el Estado que es noticia a la hora de las desgracias. De manera categ¢rica afirm¢ que la entidad no ser nunca m s la nota roja ni el basurero de M’xico. Al tiempo asever¢ que desde all¡ surge hoy una voz que reclama justicia, democracia y paz para todos los habitantes de esa Naci¢n.
Al hablar de los habitantes de Chiapas, afirm¢ que toda su gente es buena, «excepto la copula empresarial. Empresarios buenos, pero los dirigentes actuales no tienen el coeficiente mental para saber lo que pasa en este pa¡s».
Agradeci¢ por el apoyo brindado a las organizaciones ind¡genas, campesinas, maestros, locatarios, trabajadores, empleados, peque_os comerciantes y empresarios.
Luego, Tacho record¢ que por 500 a_os los pueblos ind¡genas -pese a ser originarios de esas tierras- han sido v¡ctimas del desprecio y el olvido.
«Por eso hoy vamos al Congreso para que reconozcan los derechos indios y nos tomen en cuenta en la Constituci¢n. Vamos al Congreso para decir que no queremos separarnos de pa¡s sino ser respetados y a pedir que se nos tome en cuenta, porque como pueblos indios no queremos morir en el olvido, sino vivir como humanos y descendientes de los que primero llegaron a estas tierras» indic¢ e insurgente.
No olvidemos que el principal objetivo de la marcha es la aprobaci¢n por parte del Congreso de la Uni¢n de la Ley sobre Derecho y Cultura Ind¡gena, iniciativa promovida por la Comisi¢n de Concordia y Pacificaci¢n que ya se encuentra a consideraci¢n de los parlamentarios luego de que el Presidente Vicente Fox, enviara la misma.
Tach¢, afirm¢ que los indios tiene capacidad para dirigirse ellos mismos y para «mandar obedeciendo» a sus pueblos. Y asever¢ que por ser ind¡genas no quieren que se les tenga l stima o compasi¢n, no quieren limosas «ni migajas», tampoco «vivir en una
guerra de exterminio, ni morir o matar en una guerra», los ind¡genas, enfatiz¢, quieren que se reconozcan sus derechos como pueblos. Seguidamente, remarc¢ que los ind¡genas de toda la naci¢n quieren vivir y ser felices; y se_al¢ que «la esperanza por lograr la justicia, la libertad y la democracia es hoy m s grande que nosotros».
El levantamiento en armas hace ya 7 a_os, explic¢ Tacho fue porque no se les dej¢ otra alternativa, por ello » tuvimos que esconder la cara para que nos vean, y as¡ nos escucharon y nos vieron».
