Aprovechando un repunte en las encuestas, el presidente Andrés Pastrana inicia este semana un viaje a Washington para entrevistarse con el hijo de otro ex presidente, el nuevo mandatario estadounidense George W. Bush. Pero desde antes de su viaje, comenzaron las presiones. Era de esperar, claro.
Nuevamente el que lanzó el globo fue el aún subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Peter Romero, quien señaló que el Gobierno de Colombia tendrá que sentarse a hablar tarde o temprano con los grupos paramilitares al igual que lo ha hecho con la guerrilla.
ôNo veo ninguna forma exitosa del proceso de paz sin hablar con ellos», afirmó a El Nuevo Herald de Miami. Carlos Castaño, el jefe de los paramilitares, suele repetir los argumentos de Romero sobre el ôexpansionismo chavistaö.
Mientras todo sigue como estaba, ya hay movimientos intestinos con vista a las elecciones presidenciales del año próximo. Algunos ministros presentaron su renuncia, en un preludio de la tercera reestructuraci¢n del gabinete presidencial. Aspiran a ser elegidos como miembros del Congreso en 2002 y de no renunciar antes de marzo quedar¡an inhabilitados. Es m s, el actual canciller Guillermo Fern ndez de Soto, pareciera ser el delf¡n para aspirar a la presidencia por el conservaturismo.
Pastrana oxigenar su gabinete, golpeado por una baja popularidad ante los escasos logros para recortar el abultado desempleo de casi 20% , pero amparado por las nuevas encuestas, de cara a las cruciales reformas que debe aprobar el Congreso, pactadas con el Fondo Monetario Internacional y una reforma pol¡tica para acabar con los vicios de corrupci¢n legislativa.
Hay movimientos de campa_a pol¡tica, pese a que faltan 17 meses para la segunda vuelta, y ni siquiera est n definidas las reglas bajo las cuales se llevar a cabo. La primera elecci¢n del siglo XXI se desarrollar en un pa¡s con dos zonas desmilitarizadas y en poder de los principales grupos guerrilleros, y bajo un peligroso ambiente de polarizaci¢n sobre el proceso de paz que hace prender todas las alarmas sobre la seguridad de los candidatos.
«En el 2002 los ciudadanos buscar n un presidente menos maquillado, sintonizado con el pa¡s nacional y con fuertes rasgos de liderazgo. (…) Al fin y al cabo, no puede descartarse que ‘Manuel Marulanda’ vuelva a ser el gran elector o que, como piensan algunos, en esta ocasi¢n ese privilegio le corresponda a Carlos Casta_o», se_al¢ el ex canciller Rodrigo Pardo.
La encuesta m s reciente del Centro Nacional de Consultor¡a en las 10 principales ciudades del pa¡s refleja que los colombianos creen que ese es el camino de paz es el correcto. Hoy el 52% de los encuestados aprueba el manejo que el Presidente le est dando a las negociaciones con las FARC: en diciembre apenas era el 23%. En el caso del Eln, cuya zona de despeje todav¡a est por definirse, el ¡ndice de aprobaci¢n pas¢ de 19% a 44% en el mismo per¡odo.
El optimismo de Pastrana estaba apoyado en la evoluci¢n que tuvo la primera reuni¢n entre los negociadores de ambas partes, despu’s de su cita con Manuel Marulanda. Segon el comunicado expedido, se comenzar a desarrollar el tema del cese al fuego, con la presentaci¢n de las propuestas hechas en sobres cerrados) por gobierno y guerrilla hace varios meses.
Asimismo, en las pr¢ximas semanas se cumplir n las reuniones y se desarrollar n algunos de los nuevos instrumentos previstos en el acuerdo de Los Pozos del 9 de febrero. Esto es un comienzo, pero para una negociaci¢n que estaba sin ox¡geno es bastante: ya ha vuelto a la vida con todos los elementos de rutina, dentro de un escenario de tiempo de varios a_os.
En Pereira, una semana despu’s de haberse encontrado con los l¡deres de la guerrilla de las Farc, Andr’s Pastrana se enfrent¢ a cerca de 800 participantes en el «IV Encuentro para la Productividad y Competitividad».
All¡ indic¢ que «en tan solo una semana se ha logrado avanzar en temas fundamentales para volver a generar confianza en el proceso. Por primera vez el movimiento revolucionario, firma la posibilidad de llegar al cese de fuego y de hostilidades», indic¢.
Al hablar sobre lo acordado en Los Pozos, el mandatario sostuvo que «lo que hicimos fue generar un paraguas que nos permitiera que todos los temas sobre los cuales el pa¡s est preocupado, empezar n a ser discutidos». Otra de las bondades del «Acuerdo», agreg¢, es que se brinda oportunidad a los diferentes partidos y movimientos pol¡ticos de participar en el proceso de paz. «Concluimos que deb¡amos invitar a los esc’pticos del proceso y, por eso, hemos dicho que todos los colombianos puedan ir a compartir en la Mesa de Negociaci¢n y dar recomendaciones», dijo.
FARC PROMUEVEN INVERSIONES.- Ante un periodista del siempre influyente The Washington Post, Pastrana puso sobre la mesa uno de los tremas principales que abordar este martes 27 en su encuentro con su colega George W. Bush en la capital estadounidense: «Somos un pa¡s pobre, pero estamos gastando 1.000 millones de d¢lares anuales de nuestro dinero para mantener las drogas fuera de las calles de Washington y Nueva York. Necesitamos m s ayuda».
La visita de Pastrana a la Casa Blanca, apenas cinco semanas despu’s de la posesi¢n de Bush, es vista como una muestra de la alta prioridad que se le da all¡ al tema colombiano. Segon Pastrana, Colombia, necesitar¡a unos 500 millones de d¢lares adicionales por a_o y extendidos por 20 a_os, provenientes de Estados Unidos, para disminuir el alto desempleo y enfrentar otros obst culos que llevan a sus ciudadanos a involucrarse en el tr fico de estupefacientes o con grupos armados ilegales.
Segon el Post, Pastrana se_al¢ que la pol¡tica de erradicaci¢n de la droga no funciona por si sola y que se necesitan m s recursos para programas de desarrollo alternativos, apoyo a la justicia o defensa de los derechos humanos. Hoy, s¢lo una cuarta parte de lo que Estados Unidos aporta para el Plan Colombia tiene esa destinaci¢n, ya que el resto es ayuda militar.
«Dijo que aumentar los recursos para los peque_os agricultores fue un tema fundamental durante su reuni¢n con el l¡der rebelde Manuel Marulanda la semana pasada, la cual revivi¢ la conversaciones de paz y, por la primera vez, abri¢ el camino a la participaci¢n internacional en el proceso», sostiene el art¡culo del Post.
Esta nueva posici¢n de Pastrana llam¢ la atenci¢n, puesto que el gobierno hab¡a insistido en obtener otro tipo de ayuda, como preferencias arancelarias que beneficiaran a sectores exportadores como la industria textil y de confecciones. El planteo de una suma a largo plazo -empe_arse de por vida- fue expresado en primer lugar por diversos senadores y representantes que han visitado Colombia en los oltimos meses.
La revista Cambio se_al¢ que si Colombia desea mantener la ayuda de Washington debe pedir mucho, para obtener una parte. En su entrevista con el Post, Pastrana dijo que necesitaba crear 350 mil puestos de trabajo para que la tasa de desempleo disminuya apenas un punto porcentual y que pronto «funcionarios del gobierno y de las Farc comenzar¡an un viaje por capitales de Am’rica Latina y Europa con el fin de obtener inversi¢n extranjera en las reas rurales». Cosas veredes, Sancho.
M+XICO ENTRA AL RUEDO.- M’xico «est dispuesto a prestar su territorio» para las negociaciones de paz entre el gobierno del presidente Andr’s Pastrana y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijo el embajador de M’xico, Luis Ortiz Monasterio. Ya el canciller Carlos Casta_eda hab¡a dicho el 30 de enero en Washington que M’xico puede ser un «interlocutor efectivo» en Colombia.
«Hemos intentado obtener la mayor informaci¢n posible y ser lo m s otiles posible en Colombia para ayudar al presidente Pastrana a proceder con las negociaciones con ambos grupos guerrilleros (las FARC y el ELN), y m s espec¡ficamente con las FARC», dijo entonces Casta_eda.
Ortiz Monasterio dej¢ en claro que se trata de una «instrucci¢n que tenemos del presidente» Vicente Fox. «Los tiempos han cambiado: la participaci¢n pasiva y la mera observaci¢n, no tienen espacio. Queremos aprovechar la confianza que tiene M’xico por parte de las fuerzas enfrentadas», dijo a la revista Proceso.
«Contamos con la confianza absoluta del gobierno, de las fuerzas armadas, del Congreso, etc’tera. Tambi’n tenemos la ventaja de contar con la confianza de las FARC por razones hist¢ricas», pues desde hace varios a_os esta organizaci¢n tiene en M’xico su mayor oficina internacional.
«Lo que hemos hecho es ponernos a disposici¢n de ambas partes para servir como mbito geogr fico de un encuentro. Estamos dispuestos a que M’xico sirva como escenario de las negociaciones. Creo que mis conversaciones con el gobierno del presidente Pastrana y la visita de car cter informativo del embajador para Misiones Especiales, Andr’s Rozental, quien se reuni¢ con las FARC, han servido para mandar un claro mensaje de que M’xico est profundamente comprometido con la paz en Colombia», asegur¢ el diplom tico
Se_al¢ que, de entrada, M’xico est asesorando a Colombia en materia social y de «mercadeo» para sus productos agr¡colas, como una forma de ayudar a sustituir los cultivos de coca, base del negocio del narcotr fico.
Tal como lo hiciera Venezuela y la Uni¢n Europea, Ortiz critic¢ el «componente militar» del llamado Plan Colombia que, adem s de los da_os a la salud y a la ecolog¡a, provocar¡a la dispersi¢n del narcotr fico hacia las fronteras de esta naci¢n.
Recuerda que «durante mucho tiempo la posici¢n de M’xico sobre el tema colombiano estuvo marcado por la leg¡tima y valiosa tradici¢n de la no intervenci¢n. M’xico era un observador cuidadoso, puntual, de los conflictos en otros pa¡ses».
Comenta que al respecto M’xico tiene algunas «ideas novedosas» y explica que una forma espl’ndida para ayudar a un pa¡s con las dificultades de Colombia es brindar apoyo en el campo social. «Ah¡ M’xico puede y debe participar, y para ello podr¡a utilizarse el marco del Tratado de Libre Comercio firmado con el llamado Grupo de los Tres (M’xico, Venezuela y Colombia) -«que no hemos aprovechado en forma integral»- para impulsar el comercio de los productos agr¡colas l¡citos.
Y es que «de nada sirve que los colombianos hagan un gran esfuerzo en el campo de la sustituci¢n de cultivos, si no les garantizamos que sus calabacitas o su br¢coli van a tener mercado en el exterior».
Para el embajador Ortiz, este tipo de apoyos debe ser «el foco de la ayuda que Colombia debe recibir del mundo, y no las armas, helic¢pteros y fumigantes. El Plan Colombia, en su estrategia militar, creemos que no da en el blanco, fundamentalmente porque se sustrae de uno de los ingredientes m s importantes de la lucha contra el narcotr fico que es el consumo».
Y alerta que «todos saben que, por la geograf¡a de Am’rica del Sur, una acci¢n militar frontal contra el narcotr fico en Colombia lo onico que provocar¡a ser¡a dispersarlo hacia todas sus fronteras. Esto lo que hace es elevar el costo de la droga y lograr que los cultivos se reubiquen geogr ficamente. Se generar un gran da_o ecol¢gico y de salud. En cambio, si esos recursos se utilizaran para el desarrollo regional y social, otro gallo cantar¡a en Colombia».
