Los manifestantes (aproximadamente unos 10 mil) partieron de la estatal Universidad de Panamá, portando carteles y coreando consignas contra Moscoso y su gabinete.
Todo transcurría de manera pacífica hasta que, en las inmediaciones de la sede del Ejecutivo (Palacio de las Garzas) más precisamente en la Plaza Catedral, la policía antimotines desató una salvaje represión.
Cuando un grupo de obreros que marchaba a la vanguardia quiso sobrepasar la barrera de seguridad que impedía el paso para llegar a la sede de Gobierno, recibieron como respuesta los gases lacrimógenos de las fuerzas de seguridad allí apostadas.
El Vicepresidente, Arturo Vallarino, justificó el accionar policial argumentando que las organizaciones populares habían actuado de manera violenta. Además reiteró la disposición del Gobierno al diálogo.
Todavía mantenemos la disposición del diálogo, pero las fuerzas del orden se vieron obligadas a usar los gases lacrimógenos», afirmó.
