TATSUHIKO ASANO demuestra en ôGenny Haniverö ser un guitarrista imaginativo y un músico con trazas de innovador. Sus instrumentales tienen mucho de banda sonora, afirmando ser seguidor de compositores como Jack Nitzshe o Ennio Morricone, pero tienen ese punto de originalidad que hace de este un disco admirable. ASANO ha construido un disco bello pero a la vez perturbador, instrumentales melódicos (ôHeadlightsö, ôOlgerö, ôOxl-Owlö) aposentados sobre un mundo imaginario, quizá esquivo y algo retraído. Un disco diferente que deja un magnífico sabor de boca, todo lo contrario que ôCold Metal Perfectionö. El segundo trabajo de NIC ENDO tras ôPoison Lipsö (posteriormente reeditado con nuevo seudónimo: She Satellites) es un álbum progresivo y obtuso que ni posee la ductilidad de ASANO ni llega a la brutalidad necesaria de Atari Teenage Riot. Una mitad de camino insípida que a veces acierta de lejos (quizá ôNeon sunriseö), otras defrauda y incluso sonroja. Sin sentido.
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