Y este estilo nos seduce en la novela “Contigo voy a la gloria” con su gravitación fascinante desde el inicio: “Trocitos de hielo atravesaban el añejo calor que se esfumaba dentro del frío iracundo de la noche“, nos dice para ubicarnos en la prosperidad ambiental del Caribe.
Hace seis semanas que recibí una copia cibernética de esta gran novela que se publicará en los próximos días. Su autor, Adriano Sánchez Roa empezó siendo un enamorado de la literatura allá en los años que estaba en el colegio salesiano. Era común verlo en medio de una cátedra de química o biología, con un libro de Asturias, Gallegos, García Márquez, Vargas Llosa, Neruda, García Lorca, Bécquer y Calderón de la Barca.
Ahora se destapa con episodios de amor y asedios, entre erotismo, aventuras e ingratitudes, que terminan siendo la síntesis de la ilusión caribeña de 510 años por zarpar a una modernidad pisoteada en los escenarios políticos, pero alcanzados en las conquistas de amor de unos habitantes de un pueblo imberbes, sin malicias ni temores a las guerras petroleras.
La narración me atrapó de tal manera que los testimonios y el encanto de la prosa me hizo creer, por momentos, estar en la trama misma de la novela. La profundidad de los ensueños fluyó con su nostalgia y la credibilidad del relato azonzó mi mente descalza.
Porque el autor en su época de estudiante nos deleitaba en los escenarios eclesiales con su producción y oratoria poética. Creó cuentos y editaba un periódico debajo de las sotanas, ahí arrancó con las letras y las luchas. Es un escritor que se desarrolló entre los ensayos socioeconómicos y la producción poética, pero que en los últimos años se ha inclinado a la novela, con “la madurez de las vivencias”, manifestó en una ocasión.
Nace en Elías Pina, una provincia dominicana que hace frontera con Haití, graduado de agronomía, izquierdista y gremialista, que pasa a formar parte en el 1993 del gobierno reformista socialcristiano del doctor Joaquín Balaguer, pero poco tiempos después acontecimientos políticos echan del poder a ese partido mediante una reforma constitucional; Sánchez Roa pasa a ser diputado y luego se ve obligado al autoexilio, por acusaciones y persecuciones del gobierno sucesor, a quien había ayudado.
Esta novela con la que se destapa, al decir de lectores, críticos y escritores que como yo han disfrutado de una muestra adelantada, tiene gran valor literario.
“Contigo voy a la gloria” es una ficción que empieza con los esfuerzos europeos por el oro caribeño, involucrando a un barcelonés y un belgano cuyos descendientes se enamoran locamente, por encima de criterios sociales establecidos y posiciones políticas enfrentadas de ambas familias. El amor y la ideología se debaten entre la modernidad de los enamorados y las tradiciones de sus ancestros.
Sus escritos abarcan poesías que la auto valora como expresiones de los atavares del tiempo, “En Tiempos Caracoles”, “El amor en el rocío de la noche”; ensayos técnicos, como “Los Dueños del Café”, “FMI, Agricultura y Pobreza”, “Campesinos, Crisis Agropecuaria e Inflación”, en defensa de las mayorías de su país.
Sin embargo, el hombre ha madurado y comprendido, por eso se ha dedicado por entero a la ficción, que ya las han calificado dentro del realismo mágico: “Los Amores Inmortales” fue una buena muestra y la novela que tiene calientita para el lector es la maximización de producción literaria. Todos sus libros tienen raíces populares y el cuidado de la lengua.
“Contigo voy a la gloria” está bien pulida. Su lenguaje es entendible en cualquier país o región donde se hable español. Los destinos y la esperanza van paralelas sin saber el lector cual se impondrá finalmente. Hay que leerla y disfrutarla. Búsquenla…
Kate Thompson
