En la exposición que organiza el Círculo Europeo de Antiguos Deportados e Internados Testigos de Jehová, se ofrecen giras guiadas de unos 45 minutos de duración en las que se relata un episodio de la historia de nuestro siglo que parecía condenado al olvido. En unos setenta paneles, se describe de manera gráfica la persecución del régimen de Hitler contra los que se declararon objetores de conciencia bajo el nacionalsocialismo.
En la prisión de Branderburgo (Berlín), 32 jóvenes en edad de servicio militar fueron decapitados o ahorcados por rehusar empuñar las armas con el ejército nazi y saludar con el obligatorio Heil Hitler!. En total, unos 2.500, incluidos mujeres y niños, murieron en los campos de concentración por las mismas razones.
Tras situar en el contexto histórico a los visitantes, la muestra incluye la narración de experiencias concretas de los llamados entonces Bibelforscher o Estudiantes de la Biblia. Un ejemplo de ello es el caso de Gertrud Poetzinger.
La justicia alemana, bajo el régimen nazi, condenó a Gertrud Poetzinger a prisión incomunicada durante tres años y medio, en la cárcel municipal de Breslau, por ser Testigo de Jehová. Después de cumplir condena, la autoridad judicial la puso en libertad, aunque poco después la Gestapo la arrestó de nuevo y la deportó al campo de Ravensbrück, al norte de Berlín. Entre 1939 y 1940, las prisioneras de Ravensbrück, campo al que se deportó a centenares de Testigos de Jehová, tuvieron que construir su propio campo de concentración en condiciones durísimas. En ese campo de concentración nazi, Gertrud Poetzinger coincidió con la sobrina del General De Gaulle, Genevieve de Gaulle, y con Margarete Buber-Neumann, asignada como Kapo del barracón donde estaban recluidas las Bibelforscherine, o mujeres Testigos de Jehová, y deportada por sus antecedentes comunistas.
Después de unos años obligada a realizar trabajos forzados, la SS transfirió a Gertrud Poetzinger a la casa de un oficial nazi para atender todas las tareas domésticas. Hasta el final de la guerra, Gertrud tuvo que cuidar los dos hijos de un oficial de la SS, llamado Kiener.
El esposo de Gertrud, Martin Poetzinger, fue arrestado y deportado al campo de Dachau cuando tan solo llevaba tres meses y medio casado. Desde entonces, Gertrud y Martin pasaron nueve años separados y durante mucho tiempo ni siquiera supieron nada el uno del otro.
La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 28 de abril, de martes a domingos, de 10 a 14 h. por las mañanas, y de martes viernes, 16 a 19 h. por las tardes. La entrada es gratuita.
