Quien volvió a mostrar sus garras fue el tipo de cambio, que en la postrer jornada de la semana se elevó un 5%, preocupando seriamente a los hombres del Gobierno que lidera el peronista Eduardo Duhalde.
El informe de la calificadora estadounidense Standard & Poor’s, conocido anteayer, luego de haber sido desmenuzado por los inversores, incidió en el segmento vendedor. En el trabajo la agencia norteña destacó que 38 empresas, muchas de ellas cotizantes en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, no podrán hacer frente a sus deudas externas. Ello explica las caídas registradas por los títulos de Telecom y Transportadora Gas del Sur. No obstante, el saldo arrojó 28 alzas, 16 bajas y 10 firmas cerraron sin cambios respecto a sus valores precedentes. El resultado beneficioso también quedó evidenciado por el volumen negociado: 39,6 millones de pesos. Con todo, el indicador bursátil ganó apenas el 0,81%, hasta alcanzar los 386,95 puntos.
El grupo alimenticio Molinos y la productora de agroquímicos y polímeros Atanor –proveedoras del mercado doméstico y externo- fueron las empresas que puntearon el equipo de los ganadores, con elevaciones del 39,19 y 5,86%, respectivamente. En cambio, Telecom. –8,06%- y Transportadora Gas del Sur –6,47%- se llevaron, este viernes, los resonantes aplazos.
Equilibrio en las compañías españolas cotizantes en el parque argentino. El grupo Telefónica, al crecer el 2,52% emparejó la pérdida –3,60%- del BBVA. Por su parte, la petrolera Repsol y el BSCH no variaron sus cotizaciones.
Ya en el terreno del dólar, el peso perdió poco más del 5% en el mercado minorista, tras cuatro días de estabilidad. La divisa se negoció, en promedio, en las agencias de cambio porteñas a 2,83 pesos –compra- y 2,99 para la venta. Esa movilidad alcista intranquilizó al equipo económico conducido por Jorge Remes Lenicov, justo cuando las tratativas con el FMI entran en su recta final.
La gestión duhaldista espera que el acuerdo con el organismo vea la luz a mediados de mayo. El convenio es de suma importancia para la Argentina porque, según los funcionarios domésticos, con ello la estancada economía emergerá de la recesión que lleva 4 años.
La asistencia financiera no será tan abultada como la que aspiraba Remes Lenicov. Al principio de marzo, el Ministro de Economía auguraba a recibir unos 23 mil millones de dólares. Pasado el tiempo, la pretensión se desinfló, hasta los 9 mil millones, monto pendiente del «blindaje» firmado –en diciembre- de 2000 cuando el Presidente era el radical Fernando de la Rúa, eyectado el 20 de diciembre pasado. Ahora, el economista se conforma con 3 mil millones: 1000 para pagar los intereses de la deuda externa, que vencen este mes pero pueden cancelarse en mayo y los restantes 2 mil destinados a reducir el gravoso déficit fiscal de las provincias.
Así las cosas, el titular del Palacio de Hacienda pasó de querer vestirse con las mejores galas se contentará con un traje sencillo. En rigor de verdad, sería mejor que la Argentina no recibiera un dólar más puesto que cada desembolso insufla el pesado morral de la deuda externa, que de momento supera, de acuerdo a los datos oficiales, los 148 mil millones de dólares. Si bien es un planteo duro, es menester recordar que por cada “ayuda” de los organismos multilaterales de crédito el tren de la corrupción suma vagones. En estos, sus pasajeros –los funcionarios que la negocian- ven crecer sus bolsillos a costa de que a varios millones sus saquillos se les raen velozmente.
Alberto Bastia
