A lo largo de la pasada década, The Cranberries han vendido varios millones de discos y han conseguido contar con un enorme número de fans en todo el mundo, gracias a sus cuidados arreglos, a sus impactantes melodías, unas canciones sólidas y llenas de calidad y, sobre todo, gracias a la transparente voz de Dolores O’Riordan. Ahora, coincidiendo con la celebración de su décimo aniversario, el grupo nos ofrece uno de sus mejores trabajos, en el que muestran el optimismo que disfrutan ante el brillante futuro que se presenta para ellos.
En cierto modo, Wake Up And Smell The Coffee supone una especie de vuelta a casa. El álbum ha sido producido en Dublín por Stephen Street (The Smiths, Morrissey, Blur), responsable de los dos primeros discos del grupo. Dolores afirma: «El álbum ofrece una gran estabilidad gracias al trabajo de Stephen. Desde que empezamos a trabajar juntos me ha mostrado siempre una gran sinceridad, una auténtica sensación de paternidad, tratándome como si fuera una de sus hijas. Esta vez, en cambio, nuestra relación ha incluido muchos más momentos de intercambio«. El batería del grupo, Fergal Lawler, añade: «Ha sido genial volver a trabajar con él. Stephen es una de esas personas que comprende perfectamente lo que somos capaces de hacer y lo que deseamos, y nos ayuda a sacar lo mejor de cada uno de nosotros«. Quizá por ello el álbum muestra un marcado sentido de sinceridad y compromiso por parte de los componentes del grupo que refleja el buen momento de estabilidad que disfrutan todos y cada uno de ellos, tanto en el plano profesional como en lo personal. «Nos sentimos más relajados que nunca», confiesa Dolores. «A estas alturas de nuestra carrera ya hemos demostrado lo que podemos hacer, así que nos estamos muy tranquilos, y eso ha hecho que hayamos disfrutado muchísimo con la grabación del disco, como si nos hubiéramos dejado llevar por la corriente«.
Canciones como «Never Grow Old» o el primer single, «Analyse», se centran en el eterno enfrentamiento entre la mente y el corazón, aunque sin renunciar nunca a los grandes placeres de la vida. «El año pasado llegó un momento en el que fui capaz de descubrir la belleza que no había sido capaz de ver durante mucho tiempo«, afirma Dolores. «Nuestras nuevas canciones vienen a decir cosas como: «No te molestes en preocuparte por lo que ocurrirá mañana, la semana que viene, el año próximo, cuando hay a tu alrededor tanta belleza«. De sus nuevos temas destacan muy especialmente «Pretty Eyes», con un interesante ritmo con reminiscencias de los años 60, o «Time is Ticking Out», una composición que nos demuestra hasta qué punto The Cranberries aún ofrecen en sus canciones la misma decisión y las ideas claras que mostraron en sus trabajos anteriores. Otros títulos, como «Dying Inside», nos hablan de la constante corrupción del alma a la que nos somete la sociedad actual, algo que contrasta con el contenido claramente romántico de temas como «The Concept» o «I Really Hope». Otros temas, esta vez envueltos en un suave ritmo de vals, como ocurre con «Carry On» o «Do You Know», suponen una verdadera celebración de la vida, mientras que la canción que da título al álbum, con un fuerte ritmo de rock duro, añade nuevas energías al álbum, que concluye con una canción especialmente íntima y personal, «Chocolate Brown», grabada en directo solamente con un micrófono. «Algunas de las canciones del nuevo disco incluyen ritmos muy diferentes de todo lo que hemos hecho hasta ahora«, afirma Mike. «Me parece algo muy agradable poder probar cosas tan distintas, aunque no es algo que hayamos preparado, sino que ha surgido de forma totalmente espontánea«.
La facilidad con la que han conseguido siempre ese proximidad al público, y la calidez que incluyen habitualmente en todos sus temas, ha destacado siempre como uno de los sellos personales de The Cranberries desde el nacimiento del grupo en la ciudad irlandesa de Limerick. La década de los 80 trajo consigo una auténtica avalancha de grandes estrellas irlandesas en el mundo discográfico, entre ellas U2, Clannad, Enya, Hot House Flowers y Sinead O’Connor. En 1989, los hermanos Hogan, junto con dos de sus mejores amigos, Fergal Lawler y el cantante Niall Quinn, decidieron seguir los pasos de sus compatriotas y héroes musicales. Al principio se hacían llamar The Cranberry Saw Us. Su formación sufrió su primer cambio importante cuando Dolores sustituyó a Quinn poc después de que el grupo ofreciera sus primeras actuaciones. Las maquetas que grabaron en aquella época despertaron la curiosidad del presidente del sello Island Records, Chris Blackwell, así como del famoso productor Denny Cordell (Leon Russell, Tom Petty), los cuales les ofrecieron su primer contrato discográfico importante.
En 1992, The Cranberries publicaron su primer álbum, que muy pronto se convirtió en multiplatino. Su título: Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?. El single que editaron en 1993, «Linger», llegó al Top 10 de las listas norteamericanas, mientras el álbum conseguía vender más de un millón de copias tan sólo en Estados Unidos. Tras su reedición, entró directamente al número 1 de las listas británicas (una gran diferencia respecto al puesto 75 que ocupó en su primera publicación). Su segundo álbum, No Need To Argue (1994) vendió más de 12 millones de copias en su primer año de lanzamiento, apoyado por el éxito del single «Zombie». En 1996, el tercer álbum del grupo, To The Faithful Departed, producido por Bruce Fairbairn (Aerosmith, Bon Jovi, AC/DC) proporcionó al grupo nuevos discos de oro y platino. La crítica musical y los numerosos fans del grupo se sentían fascinados ante el estilo descarado y directo de The Cranberries. «Desde el principio tuvimos muy claro que en ocasiones, menos es más«, afirma Noel. «Si llenas todo el espacio disponible, te das cuenta de que entonces la música no puede respirar, sobre todo teniendo en cuenta la clase de cantante tan impresionante que es Dolores«.
En 1999, el propio grupo produjo el cuarto álbum, Bury The Hatchet, con el que alcanzaron el número 1 en 17 países, un disco que les sirvió además para realizar la mayor gira de toda su carrera. En total, actuaron en 6 continentes, ofreciendo 110 conciertos ante más de 1 millón de espectadores. Tras la gira, se tomaron un merecido descanso, tras lo cual volvieron a reunirse para componer sus nuevas canciones y para grabar el nuevo álbum del grupo. Las primeras sesiones de grabación de Wake Up And Smell The Coffee, en el verano de 2000, tuvieron como escenario los estudios Windmill Lane de Dublín, poco antes del nacimiento del segundo hijo de Dolores. Tanto ella como Noel fueron padres por segunda vez con el nacimiento, respectivamente, de Molly y Sophie, en enero y marzo de 2001. «Tener hijos hace que dejes de preocuparte de cosas que en realidad no tienen importancia», afirma Fergal. «Y en nuestro caso, la paternidad nos ha unido a todos mucho más como grupo. De repente, teníamos nuevos temas de los que hablar. Nos pasábamos el tiempo preguntándonos cosas como: «¿Le han salido ya los dientes a tu bebé?«.
Muy pronto, todos tendrán que empezar a preparar el equipaje para sumergirse en una larga gira mundial. The Cranberries siempre han destacado como uno de los grupos más involucrados en su trabajo, y si no tienen ninguna obligación familiar que se lo impida, todos están deseando volver a tocar en directo: «Nos lo pasamos muy bien en nuestra última gira«, afirma Mike. «Fue genial disfrutar en cada concierto tal y como siempre habíamos soñado, comprobando cómo nuestros fans son capaces de disfrutar al máximo con nuestras canciones aunque muchos de ellos no entiendan demasiado bien las letras«.
A pesar de lo mucho que disfrutan cada vez que recorren el mundo, los cuatro se sienten especialmente bien cuando vuelven a casa. Fergal nos dice: «Mucha gente nos ha dicho en estos años que deberíamos irnos a vivir a Dublín o a Londres, pero nunca nos ha parecido necesario.. Limerick es nuestro hogar, allí viven nuestras familias y nuestros amigos. Si pasamos demasiado tiempo lejos de Irlanda, sentimos como si nos pesara el corazón, y sientes que debes volver a casa, aunque sea para una o dos semanas. Es un sitio mágico«.
Muchos estarán de acuerdo al afirmar que The Cranberries son los responsables de esa magia a la que se refería Fergal. Hoy, después de 10 años y con más de 33 millones de álbumes vendidos en todo el mundo, el grupo se encuentra en su mejor momento, tanto en lo musical como en el terreno personal. «Estamos muy contentos, como grupo y también individualmente«, confiesa Fergal, «y estamos seguros de que este álbum refleja muy bien esos sentimientos«. Sin duda, con Wake Up And Smell The Coffee, The Cranberries han alcanzado un nuevo nivel de calidad en el terreno artístico. Que lo disfrutes…
The Cramberries son:
Noel Hogan – guitarra
Mike Hogan – bajo
Fergal Lawler – batería
Dolores O’Riordan – voces, guitarra, teclados


