La muestra se articula a partir de diez proyectos individuales de artistas que tienen en común el uso de la fotografía y el vídeo, así como un marcado interés por la reflexión sobre lo cotidiano y referencias al paisaje natural o humano, a las arquitecturas urbanas, a monumentos o barrios periféricos, pero también a aspectos más difíciles de simbolizar como la fisonomía -espiritual, sentimental, anímica- de esa ciudad. Más que una muestra colectiva, Compostela es una encrucijada de visiones personales sobre la ciudad y sus alrededores.
Aunque prevalece la fotografía, algunos artistas se decantaron por otros medios como el vídeo y la animación por ordenador para desarrollar trabajos, partiendo de escenarios diversificados y ajenos a aquéllos con los que convencionalmente se identifica Santiago de Compostela.
