Su música no se adscribe a ninguna corriente ni encaja en ningún marco prefijado. Con una formación más o menos clásica y preciosas melodías en la mejor tradición pop, suenan absolutamente contemporáneos y su música no se puede definir como pop. Un grupo que en un corte te recuerda a Belle & Sebastian y en el siguiente a Pavement y que, si lo escuchas dos veces, en realidad no te recuerda a ninguno de ellos o a ellos más mil bandas y aún te apetece volver a escucharlos para quedarte con esa melodía, con esa línea de bajo.
Una seña de identidad podría ser la bella voz de su cantante, Jonathan Balzano-Brookes, pero ni siquiera ese es su rasgo distintivo porque el disco incluye dos fantásticos cortes instrumentales, ‘Silverfish’ y ‘Cheer Up My Man’, que se encuentran entre lo mejor del álbum. Hay folk y hay psicodelia, hay rock y hay pop, hay incluso un tema casi circense, la fantástica ‘Domestic Pet Growing Seeds’ y algunos críticos les han encontrado cercanos al post-rock. Lo que sí es seguro es que hay grandes canciones y que es uno de esos discos adictivos que apetece escuchar una y otra vez para captar todos los detalles y acabar de decidir qué canción te gusta más.
Junto a Jonathan Balzano- Brookes (guitarra y voz), Phantom Buffalo lo forman Tim Burns (guitarra), Sean Newton (bajo), Joe Domrad (batería) y ‘Baby’ Taylor, órgano Wurlitzer y kazoo (parece que no sólo a Astrud les gusta el kazoo). En sus primeros tiempos como grupo se dieron a conocer como Ponys, nombre bajo el que publicaron sus dos primeros eps en EE.UU., ‘A Hilly Town’ (Time-Lag Records, 02) –ep que el año pasado publicó en Gran Bretaña Rough Trade como adelanto de su primer larga duración y ya bajo el nombre de Phantom Buffalo- y ‘Flying Whale Tour Ep’ (Time-Lag Records, 04). Obligados a cambiar su nombre original por motivos legales, su nuevo bautismo ha coincidido con su desembarco en Europa auspiciado por su éxito en EE.UU. en el que están considerados como una de las bandas más interesantes aparecidas en los últimos años.
Un crítico ha dicho de ellos que su música podría ser la banda sonora perfecta para una película de Jim Jarmush. En cualquier caso no hay duda de que “Shishimumu” es ‘Stranger Than Paradise’.
