El placer de lo pequeño comienza por la llegada a casa con el bebé: «de repente, te asalta la gran duda: ¿dónde está el libro de instrucciones?» La autora narra a modo de crónica los problemas cotidianos con el nuevo ser, el cuerpo nuevo de la madre y las experiencias de primeriza, y como toda la familia opina ante la nueva situación. En el texto se intercalan fragmentos del diario personal de la popular presentadora contando los sentimientos, las ocurrencias y las dudas que acontecen cada día: «saber que, al igual que millones de madres, yo también seré capaz de acometer el reto de criar estos 51 centímetros de humanidad». Y los problemas que acarrea su primera hija: «No puedo con la falta de sueño. Esto es agotador. Sigo sin encontrarme a mí misma. Berrea sin parar, a excepción de algunos oasis de paz con los que mi espíritu se ve premiado. No me encuentro. Esto no sólo es una transformación, sino más bien una mutación. Me siento otra. Casi un monstruo».
Pero El placer de lo pequeño no es sólo un diario de acontecimientos. Es una guía de consejos, secretos, trucos para padres y recetas de platos, tartas y otros manjares que la autora pone a disposición de los lectores. Encontramos desde risotto con boletus edulis o setas, o tarta de manzana de Hélène, hasta cómo hacer una mascarilla de avena, un baño relajante o juegos para niños. Todo narrado con una prosa ágil y sencilla que nos acerca a la cotidianeidad de la autora y al interior de su vida través de cada una de las páginas de este delicioso libro.
Es una lista de máximas universales para aplicar en la vida y en el pensamiento para convertirlo en positivo y beneficioso para toda la familia. El sentido del humor se muestra como un arma básica para la felicidad: «Mientras me estaba intentando reconstruir con potingues la cara, un tufillo a quemado me hace sospechar que la crema de calabacines se había pasado demasiado tiempo al fuego. No tuve tiempo para rectificar. Al servir la cena me inventé una pedantería: Reconstrucción de calabacines braseados al carbón con crema de eneldo. Casi suelto la carcajada.»
Belinda Washington habla de toda su familia, de la llegada de su segunda hija y de las peculiaridades de su trabajo de periodista o la compatibilidad de su faceta de madre con su pareja para no perder «la magia». Unas relaciones de pareja que en El placer de lo pequeño ocupan buena parte, así como las aficiones de la autora: el chocolate y la cocina.
Pero a pesar de la voluntad de la autora, madre de dos hijas, no queda claro que todo esto sirva para algo: «Vuelvo a mi eterna duda: ¿lo estaré haciendo bien con mi hija? ¿Le estaré ofreciendo en cada momento lo que precisa? ¿Me excedo o me quedo corta? Da vértigo tomar conciencia de la responsabilidad tan profunda que entraña el hecho de ser madre. Escuché hace tiempo que «las personas que acumulan recuerdos felices en su infancia están a salvo para siempre». Creo en ello».
Por si quieren intentarlo, El placer de lo pequeño ofrece una lista de disfrutes y gustos sencillos para probar.
Belinda Washington nació en Inglaterra en 1963, hija de padre escocés y madre malagueña. Su curiosidad por la vida la ha llevado a realizar diferentes estudios: Derecho, Publicidad y Arte Dramático.
Como actriz ha trabajado en teatro y en diferentes series, pero sobre todo se la conoce como presentadora de programas televisión, Qué me dices, Domingo a domingo, y más recientemente en Padres en apuros, ocupaciones que compagina con su mayor pasión: cuidar de su familia. Además es aficionada a la jardinería y a cocinar. Con El placer de lo pequeño se estrena como escritora.
Título: El placer de lo pequeño
Subtítulo: Diario de una madre
Fecha de publicación: 5 de abril 2005
Páginas: 312
Precio: 17.90 €
