Joan Perucho, cuya avanzada edad no permitió que recogiese el premio en persona, declaró lo siguiente:
Estoy muy agradecido por el premio. No me lo esperaba, la verdad sea dicha, y más en este país en el que la publicidad es todopoderosa, y en el que únicamente se habla de los escritores que quieren promocionar las editoriales. Y me gusta que me concedan este premio por mi literatura fantástica, porque yo la escribo por lo siguiente: la realidad no me gusta. A mí, una historia en la que el cartero se enamora de la portera me da igual, porque de siempre ha ocurrido. Lo que realmente me impresiona muchísimo es que un cadáver sonría en la oscuridad o que los flecos de una cortina en un pasadizo tenebroso se agiten mecidos por un aliento extraño. Esto es lo que realmente me interesa, ya que no hay ninguna explicación. Los canónigos, en España y en todo el mundo, creen que los cadáveres de los santos se conservan incorruptos. Lo que no entienden los canónigos es que en Rumanía y Hungría sí existen unos cadáveres que sonríen, como Onofre, el primer vampiro que existió en España, una historia que recogí en mis Historias naturales. Muchas gracias por el premio.
Joan Perucho
Nota biográfica y bibliográfica, por Pablo Herranz
Traducido a más de diez idiomas, Joan Perucho es uno de seis autores en lengua catalana que incluye Harold Bloom en su canon de la literatura occidental. Quizá este dato nos podría dar una pista de la importancia de la obra de Perucho, singular e irrepetible, por encima de modas y a contracorriente. De hecho, Eugeni d’Ors le recomendó tener un «segundo oficio», pues su literatura era poco amiga de la fama y el compromiso, y mucho menos del éxito. Su estilo, que le ha llevado a ser comparado por Borges por su erudición, es la divagación culta, la broma erudita en la que se entrelazan personajes reales e imaginados en una nueva mitología en la que resulta difícil distinguir realidad de ficción. En sus textos se dan la mano personajes emblemáticos de la historia reciente con vampiros y espectros. Su querencia por el fantástico, en un país donde tradicionalmente se ha aplaudido el realismo, lo ha llevado a ser una rara avis, emparentado por afinidad temática y por amistad con otro de los grandes, Cunqueiro.
Nacido en Barcelona en 1920, ejerció la judicatura. Alternaba esa ocupación con la crítica de arte y las colaboraciones periodísticas. Su carta de presentación, el libro de poemas Sota la sang, data de 1947. En 1956 escribe Amb la tècnica de Lovecraft, que demuestra un culto precoz por el escritor de Providence. En 1960 escribe una de sus obras emblemáticas, Les històries naturals, que sitúa en plena guerra carlista a un vampiro que asola el Maestrazgo en el que se diría una especie de variación fantasiosa de un episodio nacional galdosiano, pero teñido de un humor mediterráneo y socarrón. Las guerras carlistas volverían a ser el escenario de otra de sus novelas, Pamela, en la que no falta un extraño monstruo que excava galerías. En La guerra de la Cotxintxina se propone una peculiar variación de Conan Doyle, pues aparece nada menos que el pterodáctilo de El mundo perdido. Por su parte, Les aventures del cavaller Kosmas es una especie de fantasía poética con un Bizancio de ensueño con pájaros metálicos.
Con todo, en la obra de Perucho predominan los juegos intelectuales, como el Monstruari fantastic (1976) o Botánica oculta (1969). Bibliófilo, con una colección de más de treinta mil ejemplares, la espina dorsal de la obra peruchiana no obstante se apoya en ese tipo de ficciones como las que pueblan el Dietario apócrifo de Octavio de Romeu, donde hay capítulos como El mundo de Picasso, Antonio Casanova, Goya, pero también Los fantasmas, La ciudad inexistente, Lo gótico. Su obra ya forma parte de la historia.
